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Necesitamos un IRA para México

Siempre he pensado que la integración de Norteamérica goza de dos ventajas competitivas que no ofrece ninguna otra región del planeta, “las dos gías”: energía y demografía, considera Sergio Luna.
lun 15 agosto 2022 07:08 AM
Refinería
En lugar de poner en riesgo el T-MEC por un concepto de soberanía mal entendido, deberíamos revisar y adaptar nuestra matriz energética para sacar pleno provecho de los sectores que se benefician con el IRA y aprovechar efectos derrama, apunta Sergio Luna.

(Expansión) - Hace unos días, el congreso de Estados Unidos pasó la llamada Inflation Recovery Act (IRA). Es una decisión histórica que involucra tres grandes ejes. Combate al cambio climático, mayor competencia en servicios de salud y aumento en la recaudación tributaria.

En lo inmediato su efecto sobre la inflación debe ser limitado, pero dado que eso es lo que más preocupa en este momento al electorado de ese país, era políticamente oportuno bautizarla así. No importa: que los políticos llamen a sus iniciativas como les plazca siempre y cuando sean así de trascendentales.

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Lo que nos lleva a México, donde la política – y todo lo demás – gira exclusivamente en torno a lo que hace o dice Andrés Manuel López Obrador.

Me parece que el problema de la oposición no es solo la ausencia de figuras, es la falta de propuestas. Cierto, es difícil permanecer impávido ante los soliloquios mañaneros o ante despropósitos mayores, como la iniciativa de reforma a la guardia nacional. No obstante, los partidos no se ganan jugando solo a la defensiva. Para arrebatar la narrativa al hombre de palacio, es necesario comenzar a imaginarnos alternativas de país.

Por ejemplo, México podría aprovechar esta coyuntura y lanzar su propio IRA. En lo que los políticos piensan en un mejor nombre, llamémosla “Iniciativa para Retomar lo Andado” y concentrémonos en lo propositivo.

Primero, en el frente de cambio climático, el IRA asigna 369 miles de millones de dólares a promover la transición energética entre empresas y hogares. Muchos de los dólares que gastará el gobierno incentivan inversión por muchos dólares más por el sector privado, al grado que, para 2030, Estados Unidos podría reducir la emisión de gases de efecto invernadero en cuarenta por ciento con respecto a los niveles de 2005.

Del lado mexicano, en lugar de poner en riesgo el T-MEC por un concepto de soberanía mal entendido, deberíamos revisar y adaptar nuestra matriz energética para sacar pleno provecho de los sectores que se benefician con el IRA y aprovechar efectos derrama. Los incentivos que el programa ofrece a la compra de vehículos eléctricos por ejemplo son consistentes con las reglas de origen regional.

Pero ¿qué ocurre si los segmentos de la cadena ubicados en México usan electricidad generada a base de combustóleo? Si no nos ponemos las pilas, ocurrirá una divergencia energética que nos hará cada vez menos competitivos.

En el frente de servicios de salud, nuestros vecinos gastan demasiado; el crecimiento del gasto en consumo privado de los últimos 20 años se explica prácticamente por este rubro. El IRA permite al gobierno negociar el precio de ciertas medicinas, lo que finalmente acota el poder de mercado de la industria farmacéutica. No obstante, el sector salud va a demandar en los próximos años un enorme número de trabajadores y México puede ofrecer ese personal.

En el dialogo bilateral, debemos dejar de discutir sobre migración y hablar sobre integración de mercados de trabajo. Suena ambicioso porque lo es, pero entre más pronto empecemos, mejor.

 

También estamos obligados a pensar en grande de nuestro lado de la frontera, donde la situación de los servicios de salud ha ido de precaria a deplorable. Las propuestas de seguridad social universal de economistas como Santiago Levy deben retomarse. Hasta ahora la principal limitante es su costo fiscal. El IRA es en este sentido fiscalmente responsable, pues el mayor gasto público se financia con un impuesto corporativo mínimo de 15% a empresas con un ingreso neto de 1,000 millones de dólares por año.

Hace algunos años discutíamos si los recortes de impuestos del presidente Trump nos iban a hacer fiscalmente menos competitivos. La situación con el IRA es exactamente la opuesta y esta de hecho en concordancia con los compromisos que asumió nuestro país en el seno de la OCDE. Hay por supuesto que afinar el lápiz y hacer números a detalle, pero “espejear” el impuesto corporativo del IRA y complementarlo por ejemplo con una mayor recaudación de predial podrían permitir ofrecer seguridad social de calidad a todos los mexicanos, aumentar la formalidad y dejar el terreno fincado para formar el mercado de trabajo mas grande del planeta.

Siempre he pensado que la integración de Norteamérica goza de dos ventajas competitivas que no ofrece ninguna otra región del planeta, “las dos gías”: energía y demografía. El IRA ofrece una oportunidad para explotarlas y efectivamente, retomar lo andado. El tiempo apremia.

Nota del editor: Sergio Luna estudió Economía en la UNAM y la Universidad de Londres. Fue economista en el Banco Nacional de México durante 33 años y continúa en dicha profesión, ahora de manera independiente. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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