Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Hacerlo por ti

Aprender a reconciliar el hecho de buscar tu crecimiento es hacer las paces con ello, en que tú haces lo mejor posible; esa satisfacción nadie te la puede quitar del corazón.
vie 23 enero 2026 06:00 AM
Hacerlo por ti
Eres valioso como persona, tienes derecho a ser de la forma en la que eres, mereces respeto porque tienes una gran dignidad y hay que darle para adelante; a ser felices, que estamos aquí por poco tiempo, apunta Adolfo Ruiz Guzmán. (Foto: iStock)

Cada año nuevo es motivo para analizar lo que hemos hecho, el sentido de nuestra vida y en general un balance que nos impulse a producir nuevos deseos, propósitos, así como metas que nos impulsen a ir a más, buscando ser la mejor versión de nosotros mismos.

Publicidad

Durante mi merecido periodo de vacaciones, aproveché para leer, meditar y reflexionar sobre distintos temas y llegué a la conclusión de que todo lo que quieras en esta vida, debes hacerlo por ti.

Pensar así te traerá paz interior, reconciliarte con tu entorno, las personas y tantas circunstancias que pudieron haberte dejado heridas, frustraciones, rencores, etcétera, las cuales no te dejarán nada bueno; por el contrario, solo a ti te ocasionan daño.

Cosas sencillas de la vida, en el plano que les guste; en el laboral, si llegas antes a tu oficina, aun cuando tus compañeros lleguen dos horas más tarde, nadie lo reconocerá, pero tú date ese gusto porque es cuando más puedes trabajar y avanzar.

El ponerte la camiseta, frase trillada, es justo eso: buscar ir más allá de tus metas y de lo que tus líderes o compañeros esperan de ti, exceder las expectativas. Sin embargo, en la vida llega un momento en donde vale la pena declinar a esperar reconocimiento, crecimiento o aumentos, porque a quien no le interesa, jamás lo va a reconocer, ni en palabra, gestión o remuneración económica.

Aprender a reconciliar el hecho de buscar tu crecimiento es hacer las paces con ello, en que tú haces lo mejor posible; esa satisfacción nadie te la puede quitar del corazón.

Publicidad

Quienes amablemente siguen estas colaboraciones conocen un poco de las lecciones aprendidas de los eventos de salud por los que atravesé hace ya casi dos años. Hoy sigo tratando de descubrir lo que debo aprender y sigo buscando luz.

Hay cosas que fueron más sencillas, como buscar vivir en paz, con la maleta preparada, pero hay otros que me siguen costando mucho trabajo comprender; ¿por qué me sigo esmerando en cosas que no pudieran tener sentido cuando me he cansado de levantar la mano y apuntarme para retos más grandes? Las respuestas a las cuales me aproximo son a que no les interesa y no entenderán jamás con el profesional con el que trabajan día a día.

Aún cuando solo busco hacer mi trabajo lo mejor posible, es muy grato cuando otras áreas o compañeros me agradecen por la forma en la que hacemos equipo, lo que atesoro en mi corazón y tratando de hacer cada día diferente, con alegría y entusiasmo, aunque el tema no sea recíproco.

Estoy seguro que es una batalla a la que todos nos enfrentamos cotidianamente. Ya lo he mencionado, aunque mi vida sea un poco caótica, busco ser un católico practicante, medio coherente con lo que digo, vivo y pienso, la fe me ayuda a darle ese sentido a lo que no lo tiene, a buscar cada día ofrecer a Dios todo aquello que me duele en el corazón; y sobra decirlo cuando te pegan en el ego. También pongo en sus manos todo mi agradecimiento por las cosas por las cuales me respondo que vale seguir insistiendo; al final me gusta pensar en lo que decía San José María: santificarse por medio del trabajo.

Publicidad

No hay fórmulas mágicas. En colaboraciones anteriores detallaba sobre lo que es un mal liderazgo y el que es uno de alto rendimiento. Aquí me quise enfocar un poco en la persona, en lo que muchos experimentamos, en el sinsentido en el que podemos caer cotidianamente, lo que lleva a la depresión y a convertirnos en máquinas para dejar de ser seres humanos.

Algo en lo que he insistido es en la importancia de la persona porque de ahí debe brotar esa fuerza para seguir adelante, el tener ese pensamiento todos los días y, yo diría, hacerlo un mantra, el hacerlo por mí. Es algo muy poderoso, encontraremos la fuerza interior, el coraje para tomar las mejores decisiones y ser la mejor versión de nosotros mismos.

Me gustaría extenderme, pero tocaré más a profundidad estos temas en los siguientes espacios que amablemente me abrió Expansión. No quisiera que suenen estas líneas como una fuga, que en cierto sentido, el escribir en lo personal me ayuda a expresarme; son cosas que muchas personas compartimos, que experimentamos, pero que no lo sacamos.

Me gustaría cerrar recordando a cada uno: eres valioso como persona, tienes derecho a ser de la forma en la que eres, mereces respeto porque tienes una gran dignidad y hay que darle para adelante; a ser felices, que estamos aquí por poco tiempo.

¡Nos leemos en la siguiente!

_____

Nota del editor: Adolfo Ruiz Guzmán es egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y del MBA por la Universidad Anáhuac México Campus Sur, cuenta con distintas certificaciones y especialidades, entre ellas, Asesor de Estrategias de Inversión por la AMIB, por el IORTV en España y Harvard Business School; además de ser piloto aviador por la Escuela AIRE. Actualmente se desempeña como Director de Asuntos Públicos de Grupo Financiero B×+, conferencista nacional e internacional. Tiene una trayectoría de 13 años en comunicación del sector financiero e impulsor de la creación de la cultura financiera en nuestro país. Síguelo en X como @Adolfo_Ruiz_Guz Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad