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El impacto de la IA en el nuevo foco estratégico de Recursos Humanos

Las herramientas de IA están redefiniendo la forma en que las organizaciones atraemos, desarrollamos y potenciamos a las personas.
lun 09 febrero 2026 06:00 AM
Los seis indispensables del área de RH del futuro
La Inteligencia Artificial no deshumaniza Recursos Humanos, lo obliga a redefinirse. Y esa redefinición, bien hecha, puede ser la oportunidad más poderosa que ha tenido la función en décadas, apunta Martha Gómez. (iStock)

Durante años, el área de Recursos Humanos ha enfrentado retos recurrentes como identificar habilidades clave en un mercado laboral que cambia rápidamente, diseñar planes de desarrollo que realmente impulsen trayectorias profesionales y fortalecer el liderazgo en contextos cada vez más diversos. Hoy, la Inteligencia Artificial (IA) promete romper ese ciclo. Y, aunque suena disruptivo, también plantea una pregunta incómoda: ¿cómo incorporar más tecnología sin perder el lado humano de la gestión del talento?

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Mi convicción es clara: 2026 marcará un punto de inflexión para las áreas de Capital Humano. No por moda, sino por la madurez y sofisticación de las herramientas de IA, que están redefiniendo la forma en que las organizaciones atraemos, desarrollamos y potenciamos a las personas. El verdadero valor no está sólo en automatizar procesos, sino en usar la tecnología para tomar mejores decisiones, con mayor contexto y menos intuición.

Uno de los cambios más relevantes ocurre en la identificación de habilidades. Durante décadas, la evaluación de talento se apoyó en métodos estáticos: currículums, entrevistas y pruebas estandarizadas que, muchas veces, dejan fuera matices clave del potencial humano. La IA introduce una nueva capa de lectura al analizar patrones de desempeño, comportamientos y evolución de competencias, lo que permite identificar habilidades críticas con mayor precisión. No sustituye el criterio humano; lo afina. Funciona como una lupa que reduce sesgos y revela talento que antes pasaba desapercibido.

La formación y el desarrollo profesional también viven una transformación profunda. Las rutas de aprendizaje personalizadas dejan de ser una aspiración teórica para convertirse en una práctica real. Desde nuestra experiencia como empresa, al migrar hacia una gestión del talento basada en skills, hemos comprobado que alinear el desarrollo con las habilidades actuales, los objetivos personales y profesionales, así como los ritmos individuales y las necesidades de nuestro negocio, el crecimiento profesional deja de ser genérico y se vuelve significativo. La IA permite ajustar estos planes en tiempo real, para ofrecer contenidos relevantes justo cuando se necesitan y para cerrar, de forma más efectiva, la brecha entre talento y mercado.

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Este enfoque no sólo impacta la productividad; también fortalece el sentido de propósito y pertenencia. Y ahí aparece otro punto clave: la retención de talento ya no depende únicamente de compensaciones, sino de la percepción de crecimiento continuo. Sin embargo, el verdadero salto ocurre en el liderazgo. La IA aplicada a Recursos Humanos puede ofrecer a los equipos directivos una comprensión profunda y reveladora en tiempo real sobre el desempeño, compromiso o señales tempranas de desgaste, que apoyan decisiones complejas como la planeación de sucesión o la reorganización de equipos.

Paradójicamente, al delegar tareas analíticas y operativas a la tecnología, los líderes recuperan tiempo para lo que realmente importa: escuchar, acompañar, ejercer empatía y construir visión. Ningún algoritmo puede reemplazar esa dimensión humana pero sí puede crear las condiciones para que florezca.

El mayor riesgo no está en usar IA, sino en usarla sin propósito. El liderazgo tecnológico debe estar anclado en una convicción: poner la tecnología al servicio de las personas. Sólo así, las áreas de personas dejarán de ser operativas para convertirse en un socio estratégico del negocio, capaz de diseñar culturas laborales más equitativas, resilientes y orientadas a los objetivos.

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Al final, la IA no deshumaniza Recursos Humanos, lo obliga a redefinirse. Y esa redefinición, bien hecha, puede ser la oportunidad más poderosa que ha tenido la función en décadas.

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Nota del editor: Martha Gómez es directora de Recursos Humanos, Administración y Seguridad de Telefónica Movistar México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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