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Cómo crecer una empresa cuando la economía no crece

Para quien lidera un negocio, el dato clave no solo es cuánto crece el país, sino la dinámica del sector en el que está la empresa y las acciones que tomará el negocio para buscar crecimiento.
mié 18 febrero 2026 06:06 AM
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No entrar en promociones implica perder participación; pero hacerlo afecta la utilidad. Lo que sí es claro es que competir desde el precio no es una estrategia sostenible. Es posible ganar tiempo, pero no se construye valor a largo plazo, apunta Juan Carlos Cante. (iStock)

La economía mexicana avanza con dificultad. El crecimiento es limitado, la inversión se mueve con cuidado y el consumo se ha ralentizado. No se trata de una crisis profunda, pero sí de un momento de baja tracción que se siente en las decisiones diarias de las empresas.

Análisis de organismos como el Banco de México y la OCDE coinciden en un punto: México opera hoy en un entorno de bajo dinamismo económico frente a otros países de la región. Esa condición se traduce en mayor presión sobre los negocios, sus equipos y sus resultados.

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En conversaciones recientes con emprendedores hay una palabra que se repite constantemente: incertidumbre. Las ventas avanzan lento, los ciclos de decisión se alargan y cada movimiento exige mayor precisión estratégica, porque el margen para equivocarse es cada vez menor.

Aun en este contexto, hay empresas que sí crecen. No porque desconozcan la realidad macroeconómica, sino porque toman decisiones estratégicas tomando en cuenta, precisamente, este entorno. Entienden que el desempeño del país y el de una empresa no tienen que avanzar al mismo ritmo. Para quien lidera un negocio, el dato clave no solo es cuánto crece el país, sino la dinámica del sector en el que está la empresa y las acciones que tomará el negocio para buscar crecimiento.

Promocionar para vender más… y ganar menos

Ante un escenario de estancamiento, la reacción más común es recurrir a promociones y descuentos para impulsar ventas. Es una respuesta comprensible y, en muchos casos, inevitable. El problema es que, en un escenario donde el progreso es nulo, esta estrategia rara vez resuelve el asunto de fondo.

Las promociones suelen impulsar las ventas en el corto plazo y ganar participación de mercado sobre la competencia; pero, al mismo tiempo deterioran los márgenes. En 2025, por ejemplo, vimos temporadas de ofertas muy activas; sin embargo, los costos para las empresas fueron un poco más altos que en 2024 y muchas empresas cerraron el año con ventas similares y menor rentabilidad.

No entrar en promociones implica perder participación; pero hacerlo afecta la utilidad. Lo que sí es claro es que competir desde el precio no es una estrategia sostenible. Es posible ganar tiempo, pero no se construye valor a largo plazo.

Crecer no es resistir: las decisiones que sí mueven a una empresa

A lo largo de mi trayectoria como emprendedor he tenido que tomar decisiones de cambio en distintos momentos. En una etapa opté por crear marcas propias y desarrollar productos en varias categorías, al mismo tiempo que abría canales nacionales para vender en grandes cadenas.

Más adelante, durante la pandemia, cuando muchos clientes tradicionales cerraron operaciones, fue necesario trasladar parte del negocio a marketplaces y venta en línea, adaptando productos y procesos a un canal completamente distinto. No fue una transición cómoda, pero sí una decisión estratégica.

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El aprendizaje fue claro: cuando las condiciones son adversas, quedarse quieto también es una decisión, y casi siempre es la más costosa.

Tres caminos para crecer cuando el mercado se estanca

Existen tres rutas estratégicas claras:

1. Vender más a los clientes actuales. Si alguien ya te compra, es que ya confía. El costo de adquisición está hecho. El reto es entender mejor sus necesidades y ampliar la oferta con productos o servicios complementarios para ofrecerlos también y aumentar ventas con los mismos clientes.

2. Vender los mismos productos a nuevos clientes. Esto implica explorar nuevas regiones, nuevos canales, nuevos segmentos o incluso otros países. La experiencia operativa es un activo transferible: una vez que una empresa aprende a cumplir estándares exigentes y a operar con grandes jugadores, se facilita entrar a nuevos mercados.

3. Vender nuevos productos a nuevos clientes. Es la opción de mayor riesgo, pero también de mayor retorno. Implica aprovechar tus conocimientos, experiencia y capacidades para crear nuevos productos para nuevos mercados. No es improvisar; es adaptación estratégica.

Crecer cuando la economía no crece exige innovación y mirar en otra dirección. Las empresas que avanzan no lo hacen por inercia, sino porque aprovechan sus capacidades para ir por nuevas oportunidades.

En mercados estancados, vender los mismos productos a los mismos clientes y competir solo por precio, rara vez genera crecimiento y nos pone en riesgo. Cuando el panorama se complica, lo peor que puede hacer una empresa es no hacer nada. Las circunstancias no siempre se pueden cambiar. La estrategia, sí.

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Nota del editor: Juan Carlos Cante es Presidente del Consejo Directivo de la ASEM. Síguelo como @juanc_cante Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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