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El arma secreta de la que los emprendedores con 'burnout' no hablan

El futuro del liderazgo no pertenece solamente a quienes dominen la inteligencia artificial, el capital o la estrategia, sino también a quienes aprendan a dominar sus propias mentes, emociones y energía.
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La sociedad nos recompensa por funcionar mientras estamos heridos. Glorificamos el agotamiento. Normalizamos la ansiedad. Celebramos la hiperproductividad mientras vivimos desconectados de nosotros mismos, apunta Silvina Moschini. (PeopleImages/Getty Images)

Fui a un retiro de meditación de siete días con Joe Dispenza en Dallas esperando aprender algo práctico: cómo meditar mejor, regular mi mente bajo presión y, quizás, reprogramar algunas de las creencias limitantes y patrones emocionales que tantos high performers cargan silenciosamente.

Buscaba optimización. No iluminación. Y definitivamente no esperaba milagros.

Para ser honesta, llegué escéptica.

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Podía entender intelectualmente la meditación. La neurociencia ya valido muchos de sus beneficios. Pero las afirmaciones más extraordinarias alrededor del trabajo de Dispenza —personas transformando su salud, cambiando su personalidad, sanando emocionalmente o modificando radicalmente sus vidas a través de la meditación y estados emocionales elevados— me resultaban difíciles de creer, hasta la semana pasada.

Más de 1,800 personas de todo el mundo se reunieron en Dallas durante siete días intensos que muchas veces comenzaban a las 4:00 horas, incluían sesiones de meditación de hasta cinco horas continuas y jornadas de 16 horas enfocadas en comprender la relación entre la mente, las emociones, la energía y el cuerpo.

Si alguien me hubiera dicho hace un año que iba a meditar voluntariamente durante cinco horas seguidas, me habría reído. Pero en algún momento, entre el cansancio, el silencio, la repetición, la liberación emocional y la introspección profunda, algo cambió.

Lo que más me impactó no fue una espiritualidad ciega ni un discurso motivacional. Fue lo coherente que se sentía la metodología al vivirla en primera persona.

Dispenza —frecuentemente criticado porque su formación académica en quiropraxia y no en neurociencia tradicional— ha logrado conectar principios de neurociencia, epigenética, regulación del sistema nervioso, visualización, condicionamiento emocional, trabajo energético y meditación en un marco que te obliga a enfrentar una posibilidad profundamente incómoda:

¿Y si la mayoría de nosotros vivimos emocionalmente adictos a nuestro pasado?

¿Y si el estrés no es simplemente algo que experimentamos, sino algo que termina convirtiéndose en nuestra identidad?

¿Y si los emprendedores, founders, ejecutivos y personas de alto rendimiento son justamente quienes están más atrapados por eso? Porque la sociedad nos recompensa por funcionar mientras estamos heridos. Glorificamos el agotamiento. Normalizamos la ansiedad. Celebramos la hiperproductividad mientras vivimos desconectados de nosotros mismos.

Esa realización me golpeó fuerte.

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El retiro no me hizo abandonar la ciencia ni la lógica. Todo lo contrario. Me dejó aún más curiosa sobre cuánto seguimos sin comprender realmente acerca de la mente humana y su capacidad para influir en el cuerpo, el comportamiento, la resiliencia emocional e incluso la trayectoria de nuestras vidas.

Entré al retiro buscando herramientas para rendir mejor. Salí entendiendo que la meditación puede ser mucho más que una tendencia de bienestar. Puede ser una de las tecnologías más poderosas y subestimadas de transformación personal disponibles hoy.

Llegué escéptica.

Y me fui más humilde, más abierta, más conectada conmigo misma y profundamente consciente de que el futuro del liderazgo no pertenece solamente a quienes dominen la inteligencia artificial, el capital o la estrategia, sino también a quienes aprendan a dominar sus propias mentes, emociones y energía.

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Nota del editor: Silvina Moschini es Founder y Chief Strategy Officer de Unicoin Inc., emprendedora tecnológica y promotora de la transparencia en los activos digitales. Fue reconocida por la ONU como “Mujer del Año en Sectores Disruptivos” y es una de las voces más influyentes en la intersección entre innovación, regulación y finanzas digitales. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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