En el caso de Alexa, el dispositivo recién cumplió dos años en el país y en Expansión probamos sus más recientes dispositivos: el Echo y el Echo Dot de cuarta generación. Las diferencias puntuales con respecto a la generación anterior es que este par de dispositivos tienen un diseño en forma de balón y tienen por lo tanto una silueta que resalta más pero que no por eso se ve mal, al contrario, me parece que se trató de un cambio de diseño muy positivo.
Para complementar la experiencia de prueba, conecté los asistentes a un foco Philips Hue y a un atenuador de luz de Xiaomi, ambos compatibles con Alexa, y estuve jugando con ellos en mi departamento. Lo primero que hice con estos equipos fue el clásico: ‘apaga la luz’ o ‘reduce la intensidad de la primera luz’, además de las frases clásicas para reproducir música y contenido de audio.
Aunque el asistente al que conecté las luces fue el Echo, traté de asignar tareas al Echo Dot en otra habitación y si bien también cumplió con sus funciones de asistencia, tuve que cambiarles el nombre a los asistentes para que no se accionaran los dos al estar tan cerca el uno del otro.
Con esto en mente decidí probarlos en otro espacio, y aprovechando que iba a visitar a mis padres, decidí cargar con ellos. Cabe destacar que, como la mayoría de los que habitan la Ciudad de México, vivo en un departamento donde las distancias entre un cuarto y otro no son tan grandes como lo son en una casa.
Pero bueno, al llegar a casa de mis padres decidí instalar el foco y atenuador de luz para poder hacer pruebas de los equipos y una de las primeros cambios que hice fue enviar de esquina a esquina los equipos. El Echo lo dejé en el comedor de la casa, mientras que el Echo Dot lo instalé en la habitación de visitas, a unos 30 metros de distancia uno del otro.