La firma reacciona tras juicio por daño a adolescentes
Esta función de supervisión parental llega en un momento complejo para las empresas de redes sociales, las cuales enfrentan acusaciones y un juicio debido a que el diseño de sus apps fomentan efectos perjudiciales en la salud mental de los usuarios más jóvenes.
Este caso durará hasta finales de marzo, cuando el jurado decidirá si YouTube, propiedad de Google; e Instagram, de Meta; son responsables de los problemas de salud mental que sufre Kaley G.M., una joven de 20 años residente en California y usuaria activa de redes sociales desde la infancia.
En su testimonio, Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Meta, lamentó que Instagram tardara tanto en tomar medidas para detectar a dichos usuarios en la plataforma y si bien agregó que ya se habían implementado mejoras en este aspecto, también aceptó que "podríamos haberlo hecho antes".
Zuckerberg también se defendió diciendo que Apple y Google, empresas detrás de los sistemas operativos de los teléfonos móviles, deberían implementar la verificación de edad a nivel del dispositivo en vez de dejarla en manos de cada aplicación. "Hacerlo a nivel del teléfono es mucho más claro que hacerlo por separado en cada aplicación", dijo. "Sería bastante fácil para ellos".
Durante otro momento en el juicio, a Zuckerberg se le mostró un documento interno en el que se afirmaba que Instagram tenía cuatro millones de usuarios menores de 13 años en 2015, la época en que la demandante empezó a utilizar la aplicación, y que el 30% de todos los niños de entre 10 y 12 años en Estados Unidos eran usuarios.
El CEO de Meta aseguró que "ahora estamos en el lugar correcto" en lo que respecta a la verificación de edad, y que con el tiempo se irían añadiendo nuevas herramientas y métodos.
La resolución de este juicio puede cambiar el panorama de las redes sociales, pues determinará si Google y Meta diseñaron deliberadamente sus plataformas para fomentar un uso compulsivo entre los jóvenes, perjudicando así su salud mental.
El caso, junto con otros dos juicios similares programados en Los Ángeles para mediados de este año, busca establecer un estándar para resolver miles de demandas que culpan a las redes sociales de alimentar una epidemia de depresión, ansiedad, trastornos alimenticios y suicidios entre los jóvenes.