2026 y 2029, los años más importantes para la industria cuántica
Córcoles, por otra parte, puntualiza que hay dos fechas importantes en el calendario de la industria cuántica. El primero es este mismo 2026, cuando se espera alcanzar el concepto de ventaja cuántica, es decir que para ciertos problemas será más preciso, rápido y eficiente usar un computador cuántico en combinación de sistemas clásicos de alto desempeño.
El especialista hace énfasis en el término “preciso”. “De nada sirve que una computadora cuántica factorice un número en un segundo si el resultado es incorrecto”, señala y agrega que esa validación es lo que precisamente se busca alcanzar de forma masiva.
Hoy existen casos de éxito en donde la computación cuántica pasó de ser una promesa técnica a una realidad. Instituciones como el centro médico académico Cleveland Clinic , por ejemplo, usó un sistema de IBM para simular un conjunto de proteínas de 12,635 átomos, algo que no se había logrado antes.
De acuerdo con los investigadores, este trabajo puede ser el punto de partida para escalar las simulaciones de sistemas moleculares y ayudar a predecir mejor cómo los medicamentos pueden interactuar con las proteínas diana, que son aquellas en donde los fármacos tienen un efecto terapéutico o biológico.
“Este avance marca un cambio en el significado de la computación cuántica para la ciencia”, escribieron los investigadores de la Cleveland Clinic. “Durante la mayor parte de su historia, el campo de la computación cuántica midió el progreso en términos de cúbits y tasas de error. Ahora, sus capacidades también pueden medirse por la magnitud y la importancia de los problemas que puede ayudar a resolver”.
El otro momento clave para la evolución de la industria cuántica será en 2029. Los sistemas actuales son extremadamente frágiles, por lo que cualquier perturbación térmica o del entorno puede provocar errores y para entonces, por medio del proyecto Starling, se busca alcanzar una computación cuántica tolerante a fallos a gran escala.
Starling, detalla Córcoles, estará diseñado para ejecutar 100 millones de operaciones con 200 cúbits lógicos, lo que superaría en 20,000 veces la potencia de las computadoras cuánticas actuales y tendrá múltiples aplicaciones en diferentes campos.
Para las finanzas, ejemplifica, ayudará en la optimización de portafolios y mercados financieros; en la meteorología resolverá ecuaciones diferenciales complejas para modelos climáticos y flujos de turbulencia; en la IA podrá mejorar algoritmos de clasificación para que las máquinas aprendan a distinguir patrones de forma más eficiente; mientras que en la medicina podría acelerar drásticamente el descubrimiento de fármacos o vacunas.