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Nuestras Historias

La incorrecta cultura del silencio para las mujeres en el trabajo

Muchas trabajadoras se muestran renuentes a hablar sobre el aborto con su empleador o compañeros de trabajo por vergüenza y temor a la discriminación.
Mujer
Algunas mujeres no se sienten lo suficientemente cercanas a sus compañeros de trabajo como para hablar de su vida personal.

Cuando Katy Lucey comenzó a sufrir un aborto espontáneo en el trabajo intentó ocultar lo que estaba sucediendo a sus colegas. Su cuerpo se tensó en dolorosas contracciones hasta el punto de doblarse de dolor.

"Ahora que sé cómo es el parto, es ese mismo dolor. Fue terrible. No solo tienes el trance físico, también es emocional”, dice.

Sintió tanto dolor que le dijo a su entonces jefe que estaba enferma y que necesitaba salir de la oficina. Pero él no fue tan comprensivo como ella esperaba: le pidió que se mantuviera disponible para contactarla por teléfono y que le avisara en cuanto pudiera conectarse a internet.

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[Revelar un aborto involuntario] ciertamente da la impresión de que aquí es donde está tu vida, así que ahora, ya seas madre o no, estás en ese camino de la maternidad
Mindy Bergman, profesora de Psicología en Texas A&M University

Tal vez, admite Lucey, la situación se dio así porque ella no fue completamente honesta con él sobre lo que estaba ocurriendo.

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"He sido muy abierta ahora con todos con los que trabajo. ‘¿Recuerdas ese día que me enfermé? En realidad tuve un aborto espontáneo'. Pero por alguna razón, en ese momento, no pude decirlo", comenta.

El aborto espontáneo es común. Alrededor del 10% de todos los embarazos termina en la pérdida del feto, según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos. Pero muchas mujeres se muestran renuentes a hablar de ello con su empleador o compañeros de trabajo por vergüenza o temor a la discriminación.

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Una cultura de silencio

Debido a que casi el 80% de los abortos espontáneos ocurre en el primer trimestre, a muchas mujeres se les recomienda mantener el embarazo en privado hasta que hayan transcurrido al menos 12 semanas. Después de cruzar ese umbral algunas se sienten "seguras" de compartir la noticia con amigos, familiares y compañeros de trabajo.

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"Lo que significa eso es ‘no le digas a la gente que estás embarazada hasta que el embarazo haya avanzado lo suficiente para estar segura’. Eso es lo que queremos decir cuando decimos ‘estar segura’. Así que desde el principio ya existe este estigma, esta vergüenza por el potencial de perderlo", dice Mindy Bergman, profesora de psicología en la Universidad Texas A&M.

Después de su aborto natural, Lucey dice que se sintió "rota", como si hubiera fallado "como mujer". Temía tener que contárselo a las pocas personas que sabían que estaba embarazada, pero a la larga encontró más consuelo abriéndose.

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"Lo que es tan loco es que al tener un aborto espontáneo, descubrí cuántas personas que conocía también pasaron por eso. Ojalá me lo hubieran dicho", asegura.

En un entorno laboral dominado por hombres, las mujeres pueden temer siquiera tener una "conversación sobre el embarazo", mucho menos comentar sobre un aborto espontáneo, que puede ser tan doloroso.

"La razón por la que creo que es tan tabú es porque es visto como un fracaso doble. Fallas porque estás embarazada, y luego fallas en el embarazo. La idea de que el entorno laboral es neutral no es cierta. Pretendemos que es neutral, pero es un entorno masculino", dice Elizabeth Siler, profesora de administración de empresas en la Universidad Estatal de Worcester.

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El riesgo de discriminación

Algunas mujeres no se sienten lo suficientemente cercanas a sus compañeros de trabajo para hablar sobre aspectos de su vida personal, mucho menos sobre algo tan potencialmente doloroso como un aborto espontáneo. Pero otras mujeres pueden guardar silencio porque temen la discriminación relacionada con el embarazo u otras ramificaciones en su empleo, apunta Bergman.

"[Revelar un aborto involuntario] ciertamente da la impresión de que aquí es donde está tu vida, así que ahora, ya seas madre o no, estás en ese camino de la maternidad. Y la investigación expone cómo se sanciona la maternidad, así que no estoy segura de por qué querría revelarlo a menos que fuera absolutamente necesario, dada esa percepción", menciona.

En algunas industrias, especialmente las relacionadas con el trabajo manual, las conversaciones sobre el embarazo y el aborto espontáneo se vuelven aún más importantes. En esos casos el trabajo diario puede no ser seguro; sin embargo, a algunas empresas no parece importarles: un desgarrador reportaje del New York Times en octubre entrevistó a mujeres en ese sector que dijeron que, como resultado, habían perdido el embarazo.

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Esto es algo que sucede y está bien... Algunos embarazos no terminan en un bebé vivo y saludable. Suponemos que lo hace. Esto es normal, sucede todo el tiempo y no debemos avergonzarnos de ello
Katy Lucey

"En el trabajo asumimos que tener un cuerpo es algo malo. Cuando tu compañero de trabajo se enferma, dices: 'Oh no, ahora tengo que cubrirlo'", dice Siler.

Lucey, mercadóloga en Atlanta, reconoció el privilegio que tuvo en su trabajo, tanto de trabajar desde casa ese día como confiar en su esposo que la apoya, pero también consideró detenidamente de qué manera los hombres en su oficina podían percibir su aborto espontáneo.

"Pienso que muchas veces cuando las mujeres pasan por esto en el trabajo, no quieren que las vean como menos. No quieren que afecte su posición en la empresa o su desempeño laboral. Por eso guardan silencio", dice.

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En opinión de Siler, una mayor sensibilización de la prevalencia del aborto espontáneo, junto con una mayor comprensión hacia las mujeres y sus cuerpos, podría ayudarlas a abordar este tema en el trabajo.

"Deberíamos hablar sobre eso en el trabajo porque es normal. Esto es algo que sucede y está bien... No todos los embarazos llegan a buen término. Esto es normal, sucede todo el tiempo y no debemos avergonzarnos de ello", afirma Siler.

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