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Nuestras Historias

OPINIÓN: Arabia Saudita no tiene la intención de empoderar a las mujeres

Para quienes escapan de un sistema que las infantiliza permanentemente, una voz en el mundo exterior puede ser la diferencia entre la libertad y la anulación, comenta Holly Thomas.

Nota del editor: Holly Thomas es escritora y editora, radicada en Londres. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) - A partir de este mes las mujeres de Arabia Saudita recibirán una notificación vía mensaje de texto si sus esposos se divorcian de ellas. Antes de esta actualización, ellos podían divorciarse sin siquiera una notificación.

Pese que hace la finta de modernizarse, Arabia Saudita sigue tratando a las mujeres que alzan la voz como si fueran una amenaza letal
Holly Thomas

En el sitio web del Ministerio de Justicia saudí se afirma que la medida protegerá "los derechos de las clientas"; sin embargo, un mensaje de texto no es más que un avance tecnológico para enmascarar un sistema floreciente que refuerza el dominio del hombre sobre la mujer.

Incluso con una notificación vía mensaje de texto, los derechos maritales de las mujeres saudíes siguen prácticamente igual: inexistentes en la práctica. Saber que se están divorciando no garantiza el derecho a la pensión ni afecta la custodia de los hijos.

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Esta impotencia femenina está reflejada en toda la vida saudí. La oleada de medidas arcaicas se disfraza con avances superficiales y se otorgan derechos limitados a las mujeres en conjunto con penas brutales. Por otro lado, una nueva generación de mujeres está usando la tecnología para contar su historia.

Cuando entró en vigor la disposición sobre la notificación de divorcio -a principios de enero-, Rahaf Mohamed al Qunun, de 18 años, decidió atrincherarse en un hotel en el aeropuerto de Bangkok. Luego, a través de Twitter, suplicó a la ONU que la protegiera de su familia.

Qunun había huido de su familia tras apostatar del islam. Cuenta que la engañaron para que entregara su pasaporte en el aeropuerto de Bangkok y con el apoyo de tres amigas en internet abrió una cuenta de Twitter para crear la etiqueta #SaveRahaf, que marcó tendencia y sirvió para llamar la atención de los medios internacionales y de la ONU.

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¿Por qué huyó Qunun? El sistema wali de Arabia Saudita consiste en que cada mujer esté bajo el control de un "tutor" varón. Ese tutor (el padre, un hermano u otro familiar varón) tiene el control sobre todos los aspectos importantes de la vida de la mujer, entre ellos las decisiones clave como el matrimonio o el divorcio, o si pueden conducir.

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Para las víctimas de violencia doméstica o de abuso sexual es casi imposible encontrar justicia porque la policía suele insistir en que las mujeres y las niñas obtengan la autorización de su tutor para presentar denuncias, aunque esa denuncia involucre al mismo guardián, como en el caso de Qunun.

Poco después de que Qunun se encerrara en la habitación del hotel, su padre y su hermano llegaron a Bangkok, con la intención de hablar con ella. Tuiteó que la llegada de su progenitor a Bangkok le "preocupa y asusta mucho". Poco antes, tuiteó que su primo la amenazó de muerte. Sus mensajes pronto causaron indignación en la comunidad internacional y las autoridades canadienses anunciaron que le concederían asilo.

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El gobierno saudí sabe bien cuál es el impacto que las redes sociales pueden tener en las probabilidades de que los disidentes escapen. En un video escalofriante que Qunun publicó en su cuenta de Twitter el martes 8 de enero se puede escuchar al encargado de negocios saudí en Bangkok, Abdalelah Mohamed A. al Shuaibi decir: "Desearíamos que le hubieran confiscado el teléfono en vez del pasaporte". Si así hubiera sido, podríamos suponer que ya habrían obligado a Qunun a regresar a su país con su familia.

Aun con su inmenso séquito en Twitter, la seguridad de Qunun está amargamente en disputa y lejos de estar garantizado; sin embargo, es mucho peor el panorama para los disidentes de Arabia Saudita que no cuentan con el apoyo del público ni con visibilidad o que ya están en manos de las autoridades saudíes.

Dia Ali Laslum, una saudí de 24 años, regresó a Arabia Saudita de Filipinas en 2017 contra su voluntad. Según Human Rights Watch, estaba huyendo de un matrimonio forzado. Su situación no llamó la atención de los medios internacionales como la de Qunun y se desconoce cuál fue su destino.

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En diciembre pasado, Twitter suspendió la cuenta del padre de la activista Lujain al Hathlul. Durante dos días estuvo publicando sobre el presunto acoso sexual y tortura (descargas eléctricas, azotes, meses de confinamiento en solitario y amenazas de violación y asesinato) que su hija sufrió en una prisión saudí. La tienen presa por protestar contra la vieja disposición que prohibía que las mujeres condujeran.

Las autoridades saudíes respondieron que el gobierno "no condona, promueve ni permite la tortura".

Bajo el reinado del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, los avances superficiales se usan constantemente para desviar la atención de los valores y las prácticas saudíes arcaicas, que siguen muy vigentes.

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La medida de las notificaciones de divorcio coincide con el proyecto Vision 2030 de bin Salmán sobre las reformas económicas y sociales que se anunciaron en 2016. Uno de los propósitos clave del proyecto era reducir la dependencia de Arabia Saudita del petróleo. Las mujeres saudíes suelen estar un poco mejor preparadas que los hombres y tienen el potencial de contribuir al crecimiento económico si entran al mercado laboral.

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La intención era dar la impresión de que el príncipe es un modernizador, dispuesto a llevar a Arabia Saudita al siglo XXI. En junio del año pasado se levantó la prohibición a manejar para las mujeres como parte de una maniobra para incorporarlas a la fuerza laboral, lo que se aplaudió como prueba temprana de sus buenas intenciones en ese respecto.

En una muestra de aceptación coreografiada, agentes de la policía entregaron flores a las conductoras. Las pocas que tenían licencia recibieron una ovación mientras se sentaban al volante por primera vez. Las mujeres que, según el gobierno, tenían pocas probabilidades de estar involucradas en el activismo, fueron las primeras en recibir licencias.

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Para conmemorar el día, la princesa Haifa bint Abdulaziz Al Saud, posó para unas fotos al volante en el desierto de Jeddah para la portada de Vogue Arabia. En la entrevista adjunta, la princesa dijo que apoya la reducción de las limitaciones sociales que bin Salmán está encabezando.

No se sabe cuántas mujeres del reino tienen ya su licencia, pero miles presentaron su solicitud una vez que se levantó la prohibición. Pese a que tienen el derecho a conducir, muchas mujeres dependen de que sus tutores varones se los permitan. Las activistas como Hathlul, a las que atraparon y arrestaron antes de que se levantara la prohibición, siguen en la cárcel.

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Amnistía Internacional y Human Rights Watch han acusado a Arabia Saudita de torturar y acosar sexualmente a esas prisioneras. En un volante que circuló en las redes sociales saudíes se muestra a activistas, entre ellas a Hathlul, con un sello que dice "traidora" en el rostro. Lejos de ser una transición al siglo XXI, este trato representa la intensificación de la opresión de la mujer.

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La implementación de la notificación del divorcio por mensaje de texto es una apertura superficial al progreso, pero a final de cuentas, está hueca. Puede ser útil económicamente permitir que algunas mujeres conduzcan, pero conducir sigue siendo un regalo, no un derecho. El que las activistas sigan en la cárcel por luchar por ese derecho es el indicio más claro de que a Arabia Saudita no le interesa empoderar a la mujer, sino solamente sacar ventaja de su utilidad para el Estado.

Además, como lo demuestra el caso de Qunun, para las mujeres saudíes que escapan de un sistema que las infantiliza permanentemente, una voz en el mundo exterior puede ser la diferencia entre la libertad y la anulación.

Pese a que hace la finta de modernizarse, Arabia Saudita sigue tratando a las mujeres que alzan la voz como si fueran una amenaza letal. Son las personas como Qunun, las que comparten esta realidad con el mundo exterior, las que están dando los pasos más importantes hacia una vida mejor para las mujeres saudíes.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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