Ese entorno alimenta una percepción de vigilancia constante sobre el desempeño profesional.
“Muchas veces no es que la empresa te obligue directamente, sino que el mismo empleado busca demostrar que está sacando más”, explicó Joshua.
En su caso, Amazon no ha realizado capacitaciones acompañadas del uso de la IA, sino que ha compartido cursos y herramientas para que cada trabajador las tome y empiece a implementar en su trabajo.
“Siempre existe ese escepticismo de ‘tengo que hacerlo’, porque de cierta manera no hacerlo puede significar quedarme atrás.”
En México, el 45% de los trabajadores expresa preocupación por la posibilidad de que la automatización pueda reemplazar su trabajo en los próximos dos años.
Barómetro de Talento 2026 de Manpower
Damian Malfatti explicó que esto también afecta la productividad de las personas.
“La incertidumbre está generando estrés en un grado mayor que la productividad que hoy está haciendo ganar (...) No estamos viendo todavía que se manifieste que la sobrecarga haya bajado por la incorporación de inteligencia artificial; por el contrario, la incertidumbre colabora con el agotamiento”.
El desafío para las empresas
En opinión del director de Experis, uno de los hallazgos más reveladores que hicieron es que las empresas todavía no cuentan con mediciones transversales que permitan afirmar cuánto valor tangible está generando la IA sobre la operación diaria.
Es decir, se sabe sobre la adopción de la herramienta, hay expectativas e inversión, pero no necesariamente existe una comprobación clara de que la automatización esté compensando el desgaste que provoca la curva de adaptación de los trabajadores.
“No hay todavía la madurez de integración de herramientas corporativas y transversales suficiente para medir ese número de eficiencia ganada”, admitió el directivo.
En ausencia de esa claridad, muchas organizaciones están empujando la innovación más desde la urgencia competitiva que desde un plan estructurado de bienestar laboral, que no considera el riesgo del sobreuso y la sobreexposición de la IA, que termina como un acelerador de ritmos.
Para Experis, el reto no está solo en implementar la tecnología en las organizaciones, sino en que se desplieguen plataformas que fomenten la confianza en ellas, basadas en alfabetización tecnológica, upskilling, reskilling, y sobre todo una gobernanza con reglas claras que delimiten su uso ético, la privacidad, supervisión humana y expectativas realistas.
El reto para las empresas mexicanas es introducir la IA sin desgastar aún más a su fuerza laboral, ya que no está quitando presión del trabajo, solo está cambiando su origen.