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China, con un arsenal comercial limitado para pelear con Trump

Las medidas que el país asiático podría usar para contrarrestar los aranceles estadounidenses provocarían un daño en su propia economía.
sáb 03 agosto 2019 06:01 AM
(Obligatorio)
China compra mucho menos a Estados Unidos de lo que vende.

La guerra comercial ha regresado.

China criticó el viernes la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de aplicar un arancel del 10% sobre bienes por valor de 300,000 millones de dólares, prácticamente gravando todas las exportaciones chinas a Estados Unidos. China aseguró estar listo para una pelea.

“China tendrá que tomar las contramedidas necesarias”, dijo un portavoz del Ministerio de Comercio de China en un comunicado, y agregó que “todas las consecuencias serán asumidas por Estados Unidos”.

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Beijing podría tener que lidiar con las consecuencias de una escalada de la lucha entre las dos mayores economías del mundo, pero enfrenta más limitaciones que Washington y tendrá que calibrar sus represalias con cuidado.

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China “básicamente tiene muy pocas buenas opciones”, dijo Julian Evans-Pritchard, economista senior de China en Capital Economics. “En términos de devolver el golpe directamente a Estados Unidos, es bastante difícil hacerlo sin hacerse daño”.

Esto es lo que China podría hacer ahora.

Devolver el golpe con aranceles

China ha respondido previamente con sus propios aranceles sobre productos estadounidenses. Respondió a la última escalada de Trump en mayo elevando los aranceles sobre productos estadounidenses por un valor de 60,000 millones de dólares del 10% al 25%.

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Pero China compra mucho menos a Estados Unidos de lo que vende, lo que significa que solo tiene bienes por un valor de 120,000 millones de dólares que atacar. Washington puede gravar alrededor de 540,000 millones de dólares de importaciones chinas.

'Es probable que China tome represalias con una combinación de medidas arancelarias y no arancelarias, dado que tiene una pista mucho más corta en lo que respecta a aranceles”, dijo Darren Tay, analista de riesgo país de Asia en Fitch Solutions.

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Y la mayoría de las exportaciones estadounidenses que China aún no ha atacado son productos de alta tecnología que no pueden ser sustituidos fácilmente, de acuerdo con Evans-Pritchard.

“Imponer aranceles sobre muchos de esos productos en parte sería infligirse una autolesión”, agregó.

Restringir el suministro de tierras raras

Una de las ventajas de China en la guerra comercial es su casi monopolio sobre un grupo de minerales sin el cual la industria tecnológica mundial no puede vivir.

China controla más del 90% de la producción mundial de tierras raras, 17 minerales con propiedades magnéticas y conductoras que impulsan la mayoría de los dispositivos electrónicos. También representó el 80% de todos los minerales de tierras raras importados por Estados Unidos entre 2014 y 2017.

Recientemente, Beijing ha estado apuntalando su industria de tierras raras y emitiendo amenazas poco veladas de que podría frenar las exportaciones de minerales. Los medios estatales chinos publicaron un comentario hace dos meses con las palabras: “No digan que no se los advertimos”.

“Eso probablemente tendría un mayor impacto en el corto plazo, pero causaría mucho daño colateral a los otros socios comerciales de China, particularmente a Japón, que es el principal importador de minerales de tierras raras”, dijo Evans-Pritchard.

Las acciones de tierras raras en Asia se dispararon el viernes horas después de que Trump anunciara los nuevos aranceles, y los inversores especulan que los precios podrían subir si China restringe el suministro.

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Devaluar el yuan

La moneda china, el yuan, se ha visto envuelta en batallas comerciales con Estados Unidos en el pasado, lo que provocó acusaciones de Trump de que Beijing estaba reduciendo artificialmente su valor para ayudar a sus exportadores.

El yuan no se negocia libremente como otras monedas importantes, como el dólar y la libra. Todos los días, el banco central de China establece una “banda” que limita los movimientos en el valor del yuan al 2% hacia arriba o hacia abajo.

La moneda china cayó el viernes frente al dólar, tanto en Shanghái como en el mercado extranjero, donde se mueve más libremente. En China, un dólar compra ahora aproximadamente 6.94 yuanes. Fuera de China, la moneda cayó a un mínimo de 2019 de casi 6.98 dólares antes de recuperarse ligeramente.

Un yuan más débil hace que las exportaciones chinas sean más baratas, lo que ayuda a amortiguar el impacto de los aranceles estadounidenses.

“Creo que la mejor herramienta que tienen, la herramienta más poderosa que tienen, es el tipo de cambio”, dijo Evans-Pritchard. “Esa es realmente una herramienta que les permitiría compensar directamente gran parte del impacto de los aranceles”.

Pero China tiene razones para no devaluar el yuan: una gran caída de la moneda podría provocar una salida de dinero de China y dañar la estabilidad económica.

“Es probable que Beijing quiera evitar una repetición de 2015 cuando la devaluación desencadenó una crisis de confianza en el yuan”, dijo Tay, de Fitch Solutions, refiriéndose a un movimiento previo que condujo a acusaciones de que China estaba comenzando una “guerra de divisas”.

Otra razón para que China no use su moneda como arma, según Evans-Pritchard, es que podría ser la opción nuclear.

“El problema con el uso de esa herramienta es que, si la usan ahora, es el final, básicamente. Es difícil que las negociaciones comerciales no se rompan por completo en ese momento”, dijo.

Dificultar la vida a las compañías estadounidenses

Otra forma de ejercer presión sobre el gobierno de Trump también conlleva riesgos.

Algunas de las compañías más grandes de Estados Unidos, incluidas Apple, Tesla, Ford y Starbucks, dependen del enorme mercado chino para obtener miles de millones de dólares en ingresos. Muchas de ellas ya han sido afectadas por los aranceles y una desaceleración económica más amplia en China.

El gobierno chino podría hacerles la vida difícil a las empresas estadounidenses al endurecer las restricciones en sus negocios y agregar obstáculos regulatorios.

Pero hacerlo podría dañar su economía, que ya está en desaceleración, si las empresas deciden trasladar la producción a otro lugar, como ya han hecho algunas.

“China depende menos de la inversión extranjera de lo que solía, pero todavía está ansioso por no ver a las multinacionales salir masivamente del país”, dijo Evans-Pritchard. “Si dificulta mucho las cosas a las empresas estadounidenses que operan en China, entonces existe el riesgo de que le salga el tiro por la culata hasta cierto punto”.

Es un problema actual para un gran banco de Wall Street. Morgan Stanley anunció el viernes que tomaría el control de su empresa conjunta en China al aumentar su participación al 51%.

Pero los reguladores chinos necesitan aprobar esa medida, y una reactivación repentina de la guerra comercial podría complicar los planes del gigante bancario estadounidense.

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