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Los expertos temen que la guerra arancelaria se prolongue en 2020

Las consecuencias de que el pleito arancelario continúe por más meses generará impactos mayores en la economía global.
lun 25 noviembre 2019 05:26 AM
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Muchos analistas esperaban un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos antes de 15 de diciembre.

Jill Disis- La rivalidad entre Estados Unidos y China no está disminuyendo, de hecho, podría estar a punto de volverse aún más intensa. Eso tiene nervioso al mundo de los negocios.

El enjambre de ejecutivos corporativos, académicos y políticos que llegaron a Beijing la semana pasada para discutir el estado de la economía parecía mucho más inseguro que confiado acerca del resultado de la guerra comercial, que ahora amenaza con prolongarse hacia 2020.

Por un lado, el legendario acuerdo de ‘fase uno’ con China que el presidente estadounidense, Donald Trump, prometió en octubre aún no se ha materializado, dejando a las empresas inseguras sobre lo que vendrá después.

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Mientras tanto, Estados Unidos parece estar listo para tomar una línea más dura en al menos un tema de gran importancia para China. Horas antes de que comenzara el New Economic Forum el jueves, los legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto de ley en apoyo de los activistas prodemocracia en la ciudad semiautónoma de Hong Kong, donde las protestas se han prolongado durante meses.

China ha criticado la legislación, que ahora avanzará a Trump para su aprobación. En caso de convertirse en ley, Washington podría, eventualmente, retirar el estatus comercial especial de Hong Kong si descubre que Beijing no mantiene las libertades únicas de la ciudad.

Un par de figuras políticas de alto rango incluso trazaron paralelos con uno de los enfrentamientos políticos más notorios del Siglo XX.

Estados Unidos y China están “en las estribaciones de una Guerra Fría”, dijo el exsecretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, en el escenario en China, advirtiendo que un conflicto no resuelto podría generar problemas “incluso peores” que cuando estalló la Primera Guerra Mundial hace más de un siglo. El vicepresidente chino Wang Qishan invocó la frase con un tono un poco más esperanzador, cuando pidió a los países que abandonen la “mentalidad de la Guerra Fría”.

Las esperanzas de un acuerdo comercial preliminar no se han desvanecido por completo. El presidente Xi Jinping dijo el viernes que quería llegar a un acuerdo basado en el “respeto mutuo y la igualdad”, informó Reuters. Pero incluso si un acuerdo así se firma pronto, podría no significar mucho.

Lee: China endurece su pelea contra la desaceleración económica

“Cuando miro la sustancia de ese acuerdo de fase uno, parece que simplemente estamos saliendo de un agujero que nosotros mismos cavamos”, dijo Anja Manuel, socia de la consultora internacional RiceHadleyGates, a CNN Business en el evento. Los acuerdos para revertir algunos aranceles y reanudar el comercio de algunos productos agrícolas no hacen la diferencia, dijo, simplemente resuelven un problema “que creamos nosotros mismos”.

Sin un progreso significativo, es probable que las corporaciones simplemente se “acomoden” e inviertan menos, agregó Manuel, manteniendo el freno sobre la economía global.

Incluso si Estados Unidos y China llegan a un acuerdo sobre algunos temas relacionados con el comercio, varios expertos en el evento de Pekín mencionaron otros grandes problemas por abordar, como la forma de garantizar una competencia leal en los avances tecnológicos masivos, incluida la red 5G y la inteligencia artificial.

La vacilación y la precaución fueron temas particularmente destacados en China esta semana. Muchos líderes empresariales intentaron evitar dar la apariencia de favorecer a una de las partes del conflicto por sobre la otra.

 

Cuando CNN Business preguntó si Estados Unidos debería luchar por los derechos de las personas en Hong Kong, por ejemplo, el multimillonario estadounidense de fondos de cobertura Ray Dalio se opuso, calificándolo como un “tema delicado”.

“No creo que vayamos a hacer que los chinos hagan las cosas que queremos que hagan, más de lo que ellos van a decirnos que debemos hacer las cosas que queremos hacer”, dijo.

Sin embargo, algunos asistentes estaban listos para actuar. La ex negociadora comercial de la era Clinton, Charlene Barshefsky, quien ayudó a lograr la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio hace casi dos décadas, acusó a China de un cambio “de décadas de apertura de mercado y reforma al mercantilismo”.

“Hoy en día, el modelo de China fusiona el partido, la planificación estatal resurgente, los subsidios masivos, el proteccionismo y el robo de propiedad intelectual, todo ello turbocargado en escala”, dijo durante un debate.

Lee: China baja tasa de interés para estimular a su economía

Barshefsky dijo luego a CNN Business que la relación entre las dos principales economías del mundo seguirá siendo tensa, independientemente de si un acuerdo comercial llega a buen puerto.

“El grado de fricción se incrementará a través del tiempo, a medida que Estados Unidos y China compiten cada vez más cara a cara”, dijo.

Eso dificultará las cosas para miles de empresas que dependen de hacer negocios en China para generar miles de millones de dólares en ingresos. Las empresas extranjeras ya enfrentan muchos desafíos, dada la propensión de China a favorecer en gran medida a las empresas locales.

Algunas organizaciones occidentales han tenido dificultades incluso últimamente para navegar a través del complejo clima geopolítico. La NBA fue boicoteada brevemente por sus socios comerciales chinos el mes pasado después de que el gerente general de uno de los equipos de la liga expresó su apoyo a los manifestantes de Hong Kong. Christian Dior se disculpó recientemente por usar un mapa de China que no incluía a Taiwán durante una presentación.

“Este es un tema complicado porque, por un lado, es comprensible que China, como todos los países, quiera mantener y hacer que la gente exprese una imagen y una opinión particulares que sean favorables”, dijo Barshefsky a CNN Business. “Ciertamente, Estados Unidos hace esto. Todos los países del mundo lo hacen. Pero cuando se trata del tema de las represalias, esto es bastante único, inusual y preocupante”.

 
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