México ha probado reformas estructurales, privatizaciones, nacionalizaciones, acuerdos comerciales y gobiernos encabezados por perfiles técnicos y políticos —muchos con doctorado— con la promesa de acelerar el crecimiento económico. Sin embargo, en la última década el PIB apenas ha avanzado a un ritmo promedio cercano al 2% , insuficiente para una población que sigue creciendo y demanda mayor bienestar .
¿Por qué México no despega? Las claves para entender la "trampa de estancamiento económico" que frena al país
En el año 2010, México contaba con 112.3 millones de habitantes y para el primer semestre de este 2026 se pronostica que habrá 134.4 millones, es decir que en ese periodo la población mexicana creció 19%, casi 10 veces más que el PIB, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) y del Consejo Nacional de Población (Conapo).
México, atrapado en la trampa de estancamiento económico
México ha caído en una “trampa de estancamiento económico” por lo menos desde el inicio de este siglo, un fenómeno que puede padecer un país por perpetuar un bajo desempeño económico acompañado por el debilitamiento de la inversión fija, baja productividad, altas tasas de informalidad y hasta el debilitamiento de sus instituciones.
El país también enfrenta este problema por la alta complejidad industrial y de infraestructura que tiene, sin embargo la falta de un Estado de Derecho es lo que está frenando las inversiones y el PIB per cápita nacional, afirma Gabriela Siller, directora de análisis económico financiero de Banco Base.
Datos del Banco Mundial (BM) señalan que en 2014, el PIB per cápita mexicano, es decir el valor de la producción dividida por el total de sus habitantes, era de 11,391 dólares, y para 2024 este monto llegó a 14,185.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex Grupo Financiero, explica que a diferencia de una recesión, la trampa de estancamiento es estructural, pues el país no logra activar nuevos motores económicos que sustituyan a los que se agotaron.
“En macroeconomía se interpreta como un equilibrio de bajo crecimiento donde la productividad total avanza poco, la inversión es insuficiente y el capital humano no se traduce en mayor valor agregado. Esto suele reflejar problemas más profundos: mercados laborales segmentados, baja competencia, instituciones débiles, incertidumbre jurídica y una limitada capacidad de innovación”, asegura.
Quiroz añade que tras la apertura comercial de los 90 y el impulso inicial del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el país logró integrarse exitosamente a cadenas manufactureras, particularmente con Estados Unidos. Sin embargo, ese impulso se fue diluyendo.
México mágico
Sin embargo, tener un diagnóstico claro luce complicado, ya que la economía nacional arroja números que parecen de otra nación: en 2025 la inversión extranjera directa tuvo un récord de 40,871 millones de dólares (mdd), las remesas fueron de 61,791 mdd, la recaudación del SAT alcanzó una cifra histórica de 6.045 billones de pesos y México es el principal socio comercial de Estados Unidos, pese a la guerra arancelaria impulsada por su presidente.
¿Puede el T-MEC salvar a México?
La directora de análisis económico de Monex admite que este acuerdo comercial no es una solución automática y que es insuficiente por sí solo para que repunte el crecimiento: “Su principal valor es que consolida el acceso preferencial al mercado más grande del mundo y refuerza la integración regional, lo que en el contexto actual abre oportunidades significativas para México, especialmente a través del nearshoring. Esto puede traducirse en mayores flujos de inversión extranjera directa, expansión manufacturera y generación de empleo”.
Sin embargo, advierte que deben realizarse cambios internos para resolver problemas como la insuficiencia de infraestructura, la escasez de capital humano especializado o la incertidumbre regulatoria, las oportunidades pueden desaprovecharse o concentrarse en pocas regiones.
¿Cómo salir de la trampa de crecimiento económico?
Siller destaca la importancia de generar certidumbre para atraer inversiones, lo cual implica reforzar el estado de Derecho y mejorar la seguridad pública. Otra alternativa es ofrecer incentivos a las empresas para poder elevar el número de empleos formales, que el gobierno ejerza su presupuesto en inversión y lance una campaña de promoción en el extranjero para atraer mayores capitales.
Por su parte, Quiroz comenta que salir de la trampa de estancamiento implica un cambio sostenido en la trayectoria de largo plazo de la economía, para lo cual existen cinco señales clave:
- Un crecimiento económico persistentemente más alto (por encima de 3% durante varios años) y no impulsado solo por factores externos.
- Un repunte claro en la productividad total, lo que indicaría que la economía produce eficientemente y se mueve hacia actividades de valor agregado.
- Un aumento significativo de la inversión como proporción del PIB, especialmente en infraestructura, tecnología y capital humano.
- Mejoras visibles en indicadores estructurales como la: reducción de la informalidad, mayor participación laboral formal, avances en educación y capacitación, y un entorno institucional más sólido.
- Un crecimiento sostenido del ingreso per cápita que cierre la brecha con economías desarrolladas.