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Qué significa que México caiga a bonos basura: más deuda, tasas más caras y presión al peso

Las calificaciones crediticias de las agencias influyen en los bonos que pasarían a ser calificados como "basura". Esto es lo que implica para México la reciente calificación de Moody´s.
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La rebaja en la calificación crediticia de un país y los llamados "bonos basura" influyen en las decisiones de los inversionistas. (Foto: Anylú Hinojosa-Peña)

Esta semana la agencia calificadora Moody’s Ratings redujo la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3 por la debilidad fiscal del país y un débil crecimiento de la economía; la perspectiva pasó a 'estable' desde 'negativa. Esta degradación del país la pone a un paso de ingresar a un territorio especulativo, pues tendría “bonos basura”. La calificación ofrece un semáforo al mercado sobre qué tan probable es que un país pague sus deudas.

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"La baja de las calificaciones a Baa3 refleja un debilitamiento sostenido de la fortaleza fiscal que se aceleró en 2024 y que esperamos que persista, ya que la rigidez del gasto, una base de ingresos estrecha y el continuo apoyo a Petróleos Mexicanos (Pemex) limitan la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento", señaló la agencia en un comunicado.

Calificación y su relación con "bonos basura"

Los llamados “bonos basura” son instrumentos de deuda emitidos por gobiernos o empresas cuya capacidad de pago es considerada riesgosa. En términos técnicos, ocurre cuando una calificadora coloca la deuda por debajo del llamado “grado de inversión”, una categoría reservada para emisores con una probabilidad relativamente baja de incumplimiento.

Cuando un país pierde ese estatus, los inversionistas exigen tasas de interés más altas para compensar el mayor riesgo, lo que encarece el financiamiento público y privado.

Más allá del término coloquial, las agencias no utilizan oficialmente la expresión “bonos basura”, sino conceptos como “grado especulativo” o “high yield”. Sin embargo, en la práctica, el mercado interpreta estas calificaciones como una señal de mayor vulnerabilidad fiscal, menor confianza de inversionistas y mayores costos de financiamiento para gobiernos y empresas.

¿Qué son los bonos basura?

Cada agencia calificadora tiene su propia escala, aunque todas coinciden en el punto de corte entre grado de inversión y especulación.

Para S&P Global, las emisiones consideradas seguras van desde AAA hasta BBB-. A partir de BB+ hacia abajo, la deuda entra en territorio especulativo, conocido popularmente como “bonos basura”. Fitch Ratings utiliza una estructura prácticamente idéntica: mantiene el grado de inversión hasta BBB- y clasifica como especulativa cualquier nota inferior.

En el caso de Moody’s Ratings, la nomenclatura cambia, aunque la lógica es la misma. El grado de inversión abarca desde Aaa hasta Baa3. Una degradación a Ba1 o niveles inferiores implica que la deuda entra en categoría especulativa.

En mercados financieros, cruzar esa línea suele tener implicaciones relevantes porque muchos fondos institucionales —como fondos de pensiones o aseguradoras— tienen restricciones para invertir en activos considerados de alto riesgo.

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“El mercado de bonos basura suele contar con inversores especializados (fondos de inversión, seguros, gestores de patrimonio, de inversión alternativa) que buscan un mayor rendimiento a cambio de asumir un mayor riesgo. Muchos de los inversores `tradicionales´ tienen prohibido invertir en activos cuyo rating sea inferior a uno concreto”, explica BBVA.

¿Cuál es el riesgo para México?

Una calificación de “bono basura” a un país significa que pedir dinero prestado se vuelve más caro y eso puede terminar impactando inversión, crecimiento y finanzas públicas.

Además, una degradación a “bonos basura” podría provocar salidas de capital de inversionistas institucionales que, por regulación interna, no pueden mantener posiciones en deuda especulativa. Esto generaría volatilidad en el tipo de cambio, presión sobre los mercados financieros y una menor entrada de inversión extranjera. Aunque México mantiene fortalezas como el tamaño de su economía y la integración comercial con Estados Unidos, perder el grado de inversión enviaría una señal negativa sobre la capacidad del país para mantener estabilidad fiscal y crecimiento sostenible.

El impacto no sería inmediato ni equivalente a una crisis financiera automática, pero sí marcaría un deterioro relevante en la percepción internacional sobre México. Países que han perdido el grado de inversión suelen enfrentar periodos prolongados de tasas altas, menor dinamismo económico y menor margen de maniobra para responder a choques externos.

Colocación de bonos a inicios de 2026

El 12 de enero de 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó sobre el financiamiento programado para este año con la colocación de bonos soberanos vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por un monto de 4,750 millones de euros, tomando en cuenta las condiciones favorables del mercado europeo en ese entonces.

“La emisión se realizó bajo la reciente actualización del Marco de Referencia Soberano de Financiamiento Sostenible, la cual amplía las categorías de Gastos Sostenibles Elegibles y refuerza los criterios de elegibilidad y trazabilidad”, explicó en un comunicado la SHCP.

La emisión de bonos se estructuró de la siguiente manera:

  • Un bono a 5 años, con una tasa cupón de 3.875%, por un monto de 2 mil millones de euros.
  • Un bono a 10 años, con una tasa cupón de 4.875%, por un monto de 1,750 millones de euros.
  • Un bono a 14 años, con una tasa cupón de 5.375%, por un monto de 1 mil millones de euros.
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La SHCP destacó que con la colocación de estos bonos en euros, el país fortaleció su curva soberana mediante el establecimiento de tres puntos de referencia líquidos (5, 10 y 14 años), facilitando el acceso al financiamiento para futuros emisores sostenibles públicos y privados.

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