El Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire (OCCA) considera que la distribución estratégica del diésel de ultrabajo azufre –también conocido como DUBA–, así como un etiquetado óptimo que permita su fácil separación del diésel regular, son medidas suficientes para evitar cambios en el calendario de implementación de la norma.
“Nuestros pulmones funcionan como los filtros que deberían tener los camiones por ley”, advirtió en conferencia de prensa Stephan Brodziak, coordinador de la Campaña de Seguridad Vehicular de El Poder del Consumidor.
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El diésel limpio –que reduce la cantidad de azufre de 500 a 15 partes por millón– es necesario para la circulación de unidades con la tecnología Euro VI/EPA 2010, que reducen la cantidad de contaminantes emitidas en niveles superiores a 95% respecto a su antecesora, Euro V/EPA 2007. Aunque la industria de vehículos pesados se ha expresado a favor de esta tecnología, ha advertido que la falta de disponibilidad de DUBA pone en incertidumbre tanto sus plantes de ventas como de producción.
Al respecto, Carlos Jiménez, miembro del International Council for Clean Transportation (ICCT), dijo que el diésel limpio se encuentra disponible en 466 municipios, alrededor de 18% del total a nivel nacional, aunque 43% de la población se concentra en estos municipios, por lo cual concentrar los esfuerzos de distribución en zonas estratégicas, como corredores logísticos, puede ser un canal de solución al problema.