Pemex, a pesar de priorizar el envío de etano a Etileno XXI, no ha logrado satisfacer la cantidad que por contrato tiene pactado con Braskem-Idesa, por lo que ha pagado penalizaciones por de 283 mdp en 2016, 810.1 mdp en 2017 y 1,720 mdp en 2018, un total de 2,813 mdp en los tres años de vigencia de este contrato, según datos de la ASF, presentados en la segunda entrega de la Cuenta Pública 2018.
“La causa raíz de las dificultades en relación a este contrato es la insuficiente producción de gas etano en el país. Nos encontramos en un diálogo abierto y colaborativo con Pemex y las autoridades correspondientes para encontrar soluciones que resuelvan esta dificultad, respetando las bases por las cuales fue realizada esta inversión tan relevante para México, dentro del marco de la ley y del Estado de Derecho”, dijo Braskem-Idesa en un comunicado de prensa difundido la tarde de este miércoles.
El consorcio Braskem-Idesa invirtió 4 millones de dólares (mdd) para abrir una puerta a las importaciones de etano por cuenta de la compañía. “Con una inversión de casi 4 mdd, esta solución complementaria para adquirir la materia prima nos permitirá importar hasta 12,800 barriles por día de etano a nuestro centro petroquímico en México, lo que representa el 19% de las necesidades de etano”, dijo la empresa en un comunicado el 10 de febrero.
El proyecto de Etileno XXI nació de una licitación internacional que lanzó Pemex aún durante la administración de Felipe Calderón, donde la petrolera ofreció suministrar a la empresa ganadora con el gas etano necesario para producir productos derivados del etileno, que se usa para la posterior fabricación de plásticos.
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El consorcio mexicano y brasileño ganó la licitación para construir el complejo de Etileno XXI, con una inversión cercana a los 5,200 mdd, y que vio la luz en 2016. La idea original se cimentaba en que Pemex tenía un exceso de producción de gas etano y debía quemarlo, al no tener un destino dentro de sus propias plantas. Pero la caída en la producción de hidrocarburos, que inició en 2004, se comenzó a acentuar durante esta década, hasta llegar el punto en que Pemex no puede cumplir siquiera con el suministro para sus propias plantas.
El consorcio ha sufrido esta falta de suministro desde el inicio de sus operaciones, porque la planta no puede operar al 100% de su capacidad.