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El tope a tarifas ferroviarias: ¿una medida eficaz para contener la inflación?

Un nuevo decreto busca topar las tarifas de la carga ferroviaria para contener los precios de la canasta básica; aunque es una problemática ya advertida, sus resultados están en duda.
vie 19 agosto 2022 05:00 AM
tarifas ferroviarias pacic
Según datos de la Asociación Mexicana de Ferrocarriles, el flete ferroviario solo representa 30 centavos de un kilo de tortilla de 20 pesos.

El gobierno federal busca topar las tarifas del transporte ferroviario, que hasta ahora son determinadas por los dos mayores jugadores del mercado –Kansas City Southern de México y Ferromex–, con el objetivo de mitigar el traslado de sus precios al consumidor a través de productos de la canasta básica, una medida que se presenta como parte del Paquete contra la inflación y la carestía (PACIC).

La medida, denominada Directriz de emergencia para el bienestar de los usuarios del servicio público de transporte ferroviario de carga, estará vigente por seis meses, y exhorta a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF) a establecer una metodología, fijar las contraprestaciones por los servicios de interconexión y las tarifas máximas en la prestación del servicio público del transporte ferroviario de carga, “considerando el establecimiento de condiciones para el acceso asequible”.

Aunque la fijación de tarifas por parte de dos grandes jugadores es un problema advertido por varios organismos, los especialistas consultados coinciden en que el resultado de la medida gubernamental apunta a ser limitado, y traer sobre la mesa un entorno adverso para las compañías transportistas.

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Por una parte, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) señala varias problemáticas que no resultan nuevas en el sector ferroviario: prácticas monopólicas –pues dos concesionarios mueven 99% de la carga–, el alto nivel de las tarifas máximas registradas (que, según la autoridad, están hasta 83% por encima de la inflación acumulada hasta agosto), así como condiciones que favorecen a quienes mueven grandes volúmenes de manera frecuente y rutas de competencia efectiva.

“Es evidente que la problemática descrita en este documento, cobra una dimensión de seguridad nacional, al tratarse de costos que se trasladan a la economía y el bienestar de las familias mexicanas, y existir un descontrol que provoca condiciones que atentan contra el desarrollo de los ciudadanos de manera directa o indirecta”, señala el documento publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Estas problemáticas han sido advertidas por organismos internacionales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que ve en las autoridades cierta incapacidad para mantener las tarifas en niveles óptimos en algunas circunstancias.

Existe una brecha en la regulación para definir el proceso y la metodología para determinar las tarifas cuando dos titulares de concesión no llegan a un acuerdo sobre los servicios de interconexión, o para los transportistas cautivos en ausencia de competencia”, dice el organismo en su estudio ‘Gobernanza Regulatoria del Sector Ferroviario en México’, publicado en abril de 2020.

Sin embargo, la presencia de este sector varía dependiendo de qué tipo de bienes transporta. Según una estimación de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) con datos de la ARTF, casi la mitad de los productos que se movieron por ferrocarril en 2019 fueron industriales, mientras poco más de una cuarta parte fueron agrícolas. Sin embargo, mueve hasta 83% de la oferta de soya del país y 66% de la de trigo.

“Comparado con el autotransporte, el ferrocarril puede movilizar grandes volúmenes de carga con mayores economías de escala, lo que resulta en menores costos promedio para transportar altos volúmenes de carga a mayor distancia”, dice la autoridad en el documento ‘Estudio de competencia en el servicio público de transporte ferroviario de carga’, publicado en agosto de 2021.

Este podría ser el 'talón de Aquiles' de la directriz, pues su propósito de contener los precios de la canasta básica resultaría limitado dado que otra parte de los insumos de varios productos se mueven por otros medios de transporte.

“Queremos atacar el precio de tortilla, ya estamos hablando que intentar controlarlo, aunque tuviera un efecto, ya es de por sí peligroso, porque es un tapón, estamos forzamos el mercado”, advierte Luis Pérez Lezama, socio director de SABER ThinkLab. “Es como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de la gasolina: sólo nos dan un poco de oxígeno”.

 

Al respecto, Iker de Luisa, director general de la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF), considera que la medida “es ineficiente y de poco impacto” para alcanzar su objetivo, pues el ferrocarril transporta volúmenes pequeños de productos de la canasta básica en comparación con el autotransporte.

“En el caso específico de la tortilla, el autotransporte de carga moviliza aproximadamente ocho veces más toneladas de maíz blanco que el ferrocarril. Más aún, el flete ferroviario solo representa 30 centavos de un kilo de tortilla de 20 pesos, cuyo precio se ve afectado por otros factores como el costo internacional del grano, fletes marítimos, renta de tolvas ferroviarias, tipo de cambio, entre otros”, dijo el representante del sector en un comentario enviado a través de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer).

La AMF también advirtió que la SICT promueve “la inequidad” entre los medios de transporte a través del control de precios, como han sido los subsidios al diésel a través del IEPS y la falta de regulación en pesos y dimensiones, entre otros rubros.

Hasta agosto, el consenso entre la iniciativa privada es que el año se encamina a cerrar con un nivel de inflación de 7.8%, aunque para 2023 podría estabilizarse en niveles de 4.5%.

“El mundo no va a observar inflaciones bajas. Así como en los últimos 10 años tuvimos inflaciones controladas a nivel mundial, vamos a pasar un proceso en el que será muy normal ver precios altos, y será muy normal ver escasez, porque casi todo el gasto se está yendo hacia inflación pandémica vinculada a salud, medicinas, transporte, y cuestiones que tienen que ver con el bienestar”, concluye Pérez Lezama.

 
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