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¿Por qué cualquiera puede clonar tu voz e imagen con IA? La respuesta está en la reforma a la Ley de Autor

La nueva Ley Federal del Derecho de Autor protege a artistas frente a la IA, pero deja sin salvaguardas a ciudadanos, cuyas voces e imágenes podrán usarse para entrenar sistemas y publicidad.
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La nueva Ley dujo los límites sobre el uso de datos personales para la creación de avatares o spots publicitarios. (mikkelwilliam/Getty Images)

Transitar por la calle y encontrarse con un espectacular que muestra el rostro de alguien parecido a uno, o escuchar en un podcast una voz casi idéntica a la propia, dejará de ser una escena distópica de libros y series de ciencia ficción.

La nueva Ley del Derecho de Autor incorporó mecanismos para proteger a actores y artistas de doblaje frente al uso indebido de su voz e imagen mediante Inteligencia Artificial (IA), pero dejó desprotegida a la población en general. El artículo 87 eliminó de su redacción la frase ‘la imagen de una persona’ y la reemplazo por ‘la imagen de artistas intérpretes o ejecutantes, limitando que las salvaguardas se limitarán a integrantes de la industria creativa.

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Esto significa que la imagen y la voz de cualquier ciudadano podrían ser utilizadas por empresas para entrenar sistemas de IA o para crear campañas publicitarias, avatares y otros contenidos con rasgos similares a los de una persona real, sin que los afectados puedan acudir al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para denunciar un uso no autorizado.

Un derecho que desapareció de la ley

Eduardo De La Parra , experto y profesor en propiedad intelectual de la Facultad de Derecho de la UNAM, reconoció que es positivo que la nueva política proteja a los artistas, pero calificó como "regresivo" el que se borrara el derecho a la protección de la imagen que ya tenían los mexicanos.

Con la nueva ley también se redujeron los límites sobre el uso de datos personales para la creación de avatares o spots publicitarios. De la Parra aseguró que incluso el consentimiento incluido en las “letras chiquitas” de avisos de privacidad y términos de uso perderá relevancia frente a las empresas.

“Antes se requería de las letras chiquitas pero ahora eso ya no será necesario. El consentimiento es irrelevante para Ley. Aunque las personas se opongan, el uso de los datos de la imagen y voz se puede hacer libremente”, advirtió el especialista.

Con la legislación anterior era posible proteger a las personas del uso indebido de su imagen. Un ejemplo es el ocurrido cuando Johnnie Walker difundió en 2011 una campaña publicitaria con imágenes de Diego Luna, su entonces pareja, Camila Sodi, y su hijo cuando era bebé, sin su consentimiento.

Tras años de litigio, el actor obtuvo un fallo a su favor por el uso indebido de su imagen y la de su hijo, primero ante el IMPI y posteriormente, en abril pasado, en la Suprema Corte.

“Pero ahora este tipo de resoluciones ya no podrán ser posibles con la nueva ley. Para modificar el artículo se requerirá una nueva reforma y eso toma tiempo”, dijo el especialista.

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Fuentes cercanas al proceso aseguraron a Expansión que el dictamen de la reforma discutido en comisiones de la Cámara de Diputados contemplaba originalmente la protección de los derechos de imagen y voz tanto de los creativos como de la población en general, pero que “de último momento se realizó un cambio”.

Días antes de la votación, cámaras que representan a la industria privada sostuvieron reuniones con personal del Poder Legislativo.

Organizaciones como la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI) y la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti) habían advertido previamente que exigir autorizaciones expresas podría dificultar la innovación y afectar de manera desproporcionada al sector de la publicidad digital.

La IA acelera mientras la regulación se rezaga

En 2023, la implementación de la IA en procesos productivos todavía era una especie de tabú. Las empresas eran menos vocales sobre el uso de estas herramientas y evitaban reconocer abiertamente que se apoyaban en ellas. Este año, sin embargo, el panorama cambió: la tecnología se perfeccionó y las industrias pasaron de una adopción moderada a una estrategia central de negocio.

Los estudios de producción audiovisual, por ejemplo, utilizan cada vez más programas como Deepdub, Respeecher y MurfAI, que permiten automatizar la traducción de voz, sincronizar subtítulos y generar doblajes mediante IA, de acuerdo con un estudio de la CISAC.

Empresas como TelevisaUnivsion ya escriben y producen micronovelas apoyadas en IA, aunque todavía recurren a actores humanos.

En China, sin embargo, la tecnología ya dio un paso más. “ Qianqiu Shisong ”, una serie animada de relatos y poemas tradicionales, fue generada completamente con IA por China Media Group, conglomerado estatal encargado de la radiodifusión y la televisión en ese país.

En un contexto en el que la inteligencia artificial avanza más rápido que la regulación, la discusión ya no se limita a proteger a celebridades o artistas, sino a definir hasta dónde llegan los derechos de cualquier persona sobre su voz, su rostro y su identidad digital.

Mientras la industria tecnológica acelera la adopción de estas herramientas, el vacío legal podría convertir a millones de ciudadanos en materia prima para entrenar sistemas de IA sin una posibilidad real de oposición.

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