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Robert Mueller presenta su versión del informe sobre Rusia, ¿qué esperar?

Washington inicia este jueves con la expectativa de nuevas noticias sobre la intromisión rusa en las elecciones de 2016, pero hay pesimismo de los demócratas.
Sin complacer a nadie.
Sin complacer a nadie. Lo más seguro es que el informe de Muller, que será presentado este jueves, deje insatisfechos a todos a ambos lados del espectro político estadounidense

WASHINGTON (CNN)- En Washington se respira un aire de expectación porque este jueves se publicará la versión con supresiones del informe de Robert Mueller.

Parece que muchos miembros de la Casa Blanca se están preparando para las malas noticias, cosa rara si pensamos que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el fiscal especial lo absolvió totalmente. Sin embargo, el pesimismo también domina entre los enemigos demócratas de Trump.

Hubo un momento en el que el informe de Mueller representó el momento de catarsis nacional que finalmente explicaría qué pasó en las elecciones amargas de 2016 y que pondría fin de una vez por todas a la saga de la interferencia de Rusia en las elecciones. Pero tras 2,800 órdenes de comparecencia, 500 órdenes de cateo, 500 entrevistas a testigos y en parte debido a la incansable campaña de Trump para desprestigiar a Mueller, está claro que las esperanzas estaban infundadas.

Lo más seguro es que el informe deje insatisfechos a todos a ambos lados del espectro político estadounidense y que solo sirvan para profundizar las divisiones en un país de por sí partido a la mitad por Trump.

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El drama que rodea a su conclusión seguramente servirá de monumento a la disfunción de Washington y los puntos de vista irreconciliables de las facciones políticas que pelean por hechos comunes, y servirá de argumento para quienes creen que la presidencia actual está decidida a combatir las limitaciones a su poder.

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Una de las principales razones es la intervención del secretario de Justicia, William Barr, quien publicará el informe de Mueller… tras cortarle los testimonios del jurado de acusación, el material confidencial y las pruebas pertinentes a juicios en curso. Es casi seguro que su enfoque desencadene una larga batalla judicial con los demócratas, quienes exigen una versión del informe que la administración no haya filtrado.

Cuando el secretario de Justicia declaró, en marzo, que Mueller no había encontrado colusión entre la campaña de Trump y Rusia, aunado a la conclusión personal del fiscal especial sobre que no había pruebas suficientes que demostraran la obstrucción a la justicia, se creó una narrativa útil para Trump y se politizó inevitablemente la presentación del informe de Mueller, una de las pocas personas en Washington que gozan del respeto de ambos partidos.

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Barr ya era de por sí un personaje polémico porque argumentó, en una circular dirigida al Departamento de Justicia, que Trump, como presidente, no podía haber obstruido la justicia antes de que lo nominaran.

La semana pasada, comentó que creía que había habido "espionaje" contra la campaña de Trump —uno de los principales argumentos de la Casa Blanca—, con lo que destruyó cualquier posibilidad de que se lo considerara un árbitro honesto y acrecentó la impresión de que la administración estaba alterando la balanza de la justicia.

Trump está ansioso por ver el informe

Una de las curiosidades de la investigación de Mueller es que Trump usualmente actuó como si tuviera algo que esconder pese a que protestaba furiosamente que es inocente.

Si sus tuits sirven de guía, sigue atrapado entre el terror nervioso por las conclusiones del informe y su opinión vehemente de que es víctima de una "cacería de brujas".

"No hubo colusión — No hubo obstrucción", tuiteó Trump el martes, 16 de abril, no contento con esperar el resultado de un informe que, según las conclusiones de Barr, no lo pone en riesgo jurídicamente hablando.

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No obstante, sus tuits alcanzaron un nuevo nivel de intensidad la mañana del miércoles, 17 de abril.

"¡La Cacería de Brujas ha sido todo un fraude contra su presidente y el pueblo estadounidense! Llega hasta ustedes gracias a los Policías Sucios, a Hillary la Corrupta y al DNC [Comité Nacional Demócrata]", escribió Trump.

Sin embargo, Trump no es el único que siente que a este momento que podría definir su presidencia en la historia le sigue un limbo extraño.

Funcionarios y exfuncionarios de la Casa Blanca temen que el informe cause daños políticos y exponga sus propios testimonios vergonzosos sobre el presidente, según reportes de CNN.

En los días previos a la publicación del informe, la Casa Blanca ha puesto énfasis en los hallazgos de Barr con la esperanza de que los estadounidenses estén listos para dejar el asunto de Rusia atrás con miras a las elecciones de 2020.

"Consideramos que este caso está cerrado. Que no hubo colusión, que no hubo obstrucción, cosa que no sé si se puede interpretar de otra forma que no sea una exoneración total", dijo la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en Fox News el domingo, 14 de abril.

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Por su parte, los enemigos de Trump en Washington también piensan que es probable que el país tenga cosas más preocupantes en qué pensar que en Rusia, aunque sigan afirmando que es su deber constitucional fincar responsabilidades por esta conducta.

Aunque hacen énfasis en que consideran que Barr es un partidista que no tiene la última palabra en la saga de Rusia, los líderes demócratas siguen minimizando el asunto del juicio político, aparentemente para protegerse en caso de que el informe de Mueller no afecte a Trump tanto como muchos liberales esperaban.

El martes, 16 de abril, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acusó a Barr de declarar que Trump "está por encima de la ley", pero subrayó en una entrevista con CNN que esperaría a ver el informe para reaccionar.

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Los analistas jurídicos apartidistas también están preocupados. Temen que las abundantes supresiones del informe no solo priven a los estadounidenses de las pruebas que merecen, sino que desencadenen feroces batallas jurídicas.

"Creo que todos deberíamos prepararnos para una gran decepción en lo que veremos", dijo Shan Wu, analista jurídico de CNN, el martes, 16 de abril. "Las supresiones serán tan grandes que simplemente se tragarán todo el informe".

Es probable que Trump no esté a salvo del todo

Lo más seguro es que el drama que rodea al informe dé cuenta de cómo Trump ha suspendido la gravedad política.

Barr informó al Congreso que Mueller no había encontrado pruebas de que el equipo de Trump hubiera conspirado con Rusia en su campaña de interferencia en las elecciones y que personalmente había llegado a la conclusión de que las pruebas no eran suficientes para establecer que Trump había obstruido a la justicia.

Sin embargo, hay una posibilidad clara de que el informe contenga pruebas de conducta cuestionable y poco ética —mas no ilegal— de parte del equipo de Trump en la campaña electoral de 2016. Los observadores de Rusia estarán ansiosos de ver , por ejemplo, las conclusiones de Mueller sobre la reunión del verano de 2016 en la Trump Tower entre los miembros de la familia de Trump y de su equipo de campaña con rusos que prometían entregar "mugre" sobre Hillary Clinton.

Además, como Barr escribió que Mueller no llegó a una conclusión definitiva sobre la obstrucción —pero detalla "pruebas de ambos lados del asunto", es probable que Trump quede muy mal parado y que incluso parezca que abusó de su poder y del espíritu —si no es que de la letra— de las convenciones diseñadas para garantizar la independencia del Departamento de Justicia.

Para cualquier político normal, esta clase de conclusión seguramente se traduciría en un desastre, aunque no llegaría a ser un riesgo jurídico.

No obstante, Trump y sus aliados han emprendido una campaña efectiva de propaganda para desacreditar los hallazgos de Mueller con base en la premisa de que el único tema es el delito de "colusión", muy difícil de demostrar.

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Además, el atractivo de Trump para sus bases políticas es tan sólido que parece imposible que cualquier revelación de Mueller provoque que los senadores republicanos rompan con el presidente en un juicio de destitución en el Senado.

Pese a todo, cualquier cosa que no sea la absolución de parte de Mueller también privaría a Trump de la oportunidad de librarse de la sombra de Rusia, cosa que podría causar complicaciones en su intento de reelegirse en 2020 y que seguramente definirá a su presidencia. Esa es una de las razones por las que los abogados de Trump están preparando su propia impugnación del informe de Mueller.

Trump salió a defenderse el martes, 16 de abril.

"No puede haber nada porque no hubo delito, no hubo nada, el delito lo cometió la otra parte. Este delito fue inventado, fue una fabricación", dijo en entrevista con la televisora KTSP el martes.

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Aunque está claro que el informe de Mueller no será el fin de la intriga rusa —ya hay llamados a que Trump comparezca ante el Congreso—, el fiscal especial podría resolver algunos misterios pendientes.

Suponiendo que la necesidad de mantener a sus fuentes y sus métodos en secreto no lo impida, su informe podría contener el recuento más detallado hasta ahora de la operación electoral de Rusia.

El informe de Mueller también podría ayudar a resolver el misterio de por qué no se sintió capaz de llegar a una conclusión respecto a si Trump había obstruido la justicia para frustrar la investigación de Rusia.

Los oponentes de Trump afirman que el despido del entonces director del FBI, James Comey, sus ataques a la integridad de su entonces secretario de Justicia, Jeff Sessions, sus ataques contra la investigación de Mueller, y su aparente promesa de indulto equivalen claramente a una obstrucción.

Todavía no está claro si Mueller está de acuerdo y si optó por dejarle al Congreso la cuestión de la conducta presidencial.

Esas cuestiones, que son el eje de la investigación de Rusia, probablemente servirán a las múltiples investigaciones que ya están en marcha en la Cámara de Representantes demócrata y que seguirán atormentando a Trump.

Por otro lado, los republicanos seguramente pintarán el informe como una razón para emprender nuevas pesquisas sobre la presidencia de Obama y la génesis de las investigaciones del FBI sobre la campaña de Trump.

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