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Rumbo a las elecciones de 2020, Trump recurre de nuevo a comentarios "racistas"

El presidente de Estados Unidos se lanza contra cuatro legisladoras demócratas que pertenecen a minorías, algo que hizo en 2016 contra Barack Obama.
lun 15 julio 2019 01:54 PM
Stephen Collinson

WASHINGTON (CNN)- Lo más sorprendente de los tuits racistas de Donald Trump es que es posible que el discurso presidencial más contrario a los valores estadounidenses no sorprendiera a nadie.

El segundo aspecto más desconcertante de un episodio que habría cimbrado a cualquiera otra presidencia es que el jefe del ejecutivo sabe que puede recurrir a tales tácticas porque no le costará nada con un Partido Republicano intimidado por sus bases políticas apasionadas .

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A muchos electores y legisladores republicanos les incomoda la conducta y el sentir de Trump. Sin embargo, la mayoría está lo suficientemente satisfecha con el rumbo ideológico de su presidencia como para hacer la vista gorda a dicha conducta, así que Trump lo usa como arma política para fomentar la participación de sus bases en 2020.

En un ataque claramente dirigido a cuatro legisladoras demócratas pertenecientes a minorías (no mencionó el nombre de las "progresistas" en su diatriba), Trump destacó que su presidencia ha recurrido al fanatismo para imponer el poder y lo ha vuelto una realidad en la vida política del siglo XXI, más de medio siglo después del cenit de la era de los derechos civiles. Su uso del cargo más venerado del país para hacer comentarios tan categóricamente racistas enfatiza que una presidencia en la que bulle la furia, el miedo y la política de la identidad no conoce límites.

Además, la xenofobia de Trump dejó más patente que nunca que tiene planeado ganar la reelección ahondando la brecha "nativista" entre el Estados Unidos blanco y rural y la población cada vez más diversa a la que tratan de atraer los demócratas. Prácticamente lo dijo este lunes, por la mañana, cuando desafió a los demócratas a alinearse con "las legisladoras tan impopulares y poco representativas", a lo que agregó que "será interesante ver en qué acaba esto".

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Sin embargo, Trump se está arriesgando a abrir brechas que tardarán años en sanar.

Al decir que las cuatro mujeres —tres de las cuales nacieron en Estados Unidos— deberían "regresar" al lugar de donde vinieron, Trump recurrió a la pulla racial más básica y ordinaria. También rechazó tácitamente el lema del Gran Sello de Estados Unidos (E pluribus unum, "de muchos, uno"). Está insinuando que cualquier estadounidense que no sea blanco y que no haya nacido en el país no tiene cabida en él.

En una época menos polarizada, los tuits de Trump habrían sido motivo de descalificaciones y un giro político indignante. Pero Trump forjó su camino hacia la política con base en un insulto racista contra el primer presidente negro de Estados Unidos, Barack Obama, y cada vez ha estado más dispuesto a usar tales tácticas para salvar su presidencia. Además, rara vez le cuesta algo. El silencio de los republicanos ante los tuits del domingo fue casi total, lo que enfatiza que los legisladores que representan a la mitad del electorado toleran su conducta y no arriesgarán su carrera política censurándolo.

Como faltan poco más de 15 meses para que se elija al próximo presidente , es casi seguro que el tono venenoso de la campaña electoral de Trump se ponga mucho peor. La pregunta es si Trump provocará que suficientes electores moderados voten por los demócratas o si sus guerras culturales desatadas maximizarán la participación de los miembros de su partido y lo llevarán a un segundo mandato.

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Su ataque es la extensión lógica de una estrategia electoral claramente diseñada para sacar provecho de las brechas raciales y sociales. Trump publicó sus tuits un día después de que los agentes fronterizos comenzaran las redadas para atrapar inmigrantes indocumentados , lo que apuntala el discurso inmigratorio radical de Trump como eje de su campaña para 2020. Llevaron la política de Trump, cargada de miedo y conspiraciones, a nuevas alturas luego de que advirtiera, la semana pasada, que había "extranjeros ilegales entre nosotros" y difamara el patriotismo de sus detractores en eventos incendiarios en la Casa Blanca.

Pese a la indignación generalizada —hasta la oficina de la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, señaló que los tuits eran "completamente inaceptables"—, Trump se negó a dar marcha atrás y el lunes por la mañana llamó a "las legisladoras de la izquierda radical" a ofrecerle disculpas "a nuestro país , al pueblo de Israel e incluso a la Presidencia por el lenguaje ofensivo que han usado y por las cosas terribles que han dicho. ¡Hay muchas personas enojadas con ellas y con sus actos horribles y desagradables!".

En la Casa Blanca, el jefe de despacho de la vicepresidencia, Marc Short, luchaba por encontrar un argumento creíble para defender a Trump. Dijo que Elaine Chao, la mujer nacida en Taiwán pero naturalizada estadounidense a la que Trump eligió como secretaria de Transporte, es la prueba de que Trump no es racista porque es "una mujer asiática de color". También subrayó que Pence había presidido una ceremonia de naturalización el 4 de julio.

Short también argumentó que Trump estaba refiriéndose específicamente a una de las legisladoras —Ilhan Omar, de origen somalí, a quien se ha criticado por comentarios antisemitas —, aunque los tuits de Trump indican otra cosa.

Una historia de discursos racistas

Trump atacó a las legisladoras liberales demócratas en una avalancha de tuits el domingo por la mañana; su ataque refleja el sentir nacionalista blanco extremista.

Atacó a legisladoras que, según afirma, "provienen de países cuyos gobiernos son una catástrofe total, los peores, los más corruptos e ineptos del mundo. Y ahora vienen a decirle ruidosa y violentamente al pueblo estadounidense, el más grande y poderoso del mundo, cómo dirigir su gobierno".

"¿Por qué no regresan a ayudar a reparar los lugares totalmente descompuestos e infestados de crimen de los que vinieron? Luego que regresen y nos muestren cómo se hace".

Trump se refería a cuatro legisladoras que han estado en conflicto con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi : la diputada Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York; Omar, de Minnesota; Rashida Tlaib, de Michigan, y Ayanna Pressley, de Massachusetts. Las cuatro se han opuesto abiertamente a las políticas migratorias de Trump. De ellas, solo Omar (quien es originaria de Somalia) nació fuera de Estados Unidos, pero migró a Estados Unidos cuando era pequeña y se naturalizó a los 17 años, según el New York Times .

La razón por la que el ataque de Trump no sorprendió es que entra en el patrón de discurso racista que ha estado dispuesto a usar en su vida privada, desde sus comentarios sobre "los cinco de Central Park" hasta la campaña contra Obama por presuntamente haber nacido fuera de Estados Unidos.

Aunque es indignante ver que el presidente de Estados Unidos manifiesta abiertamente su racismo, los tuits del domingo no son la primera vez que Trump emana tal toxicidad en su presidencia.

Trump ha pintado panoramas en los que hordas de criminales asedian la frontera sur de Estados Unidos , como parte de una fuerza invasora de inmigrantes indocumentados. Ha dicho que Estados Unidos no puede recibir más inmigrantes porque "está lleno". Se dice que dijo que algunos países africanos eran "países de mi**da" y que preferiría más migrantes de Noruega, un país mayormente blanco.

El debate sobre si Trump es "racista", que surge luego de comentarios como estos, es cada vez más académico.

Los políticos demócratas, incluidas Ocasio-Cortez y Pelosi, condenaron rápidamente los tuits de Trump . A corto plazo, es probable que le resulten contraproducentes porque suavizan el antagonismo de las dos alas de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes.

Los precandidatos demócratas a la presidencia también condenaron rápidamente a Trump, ya que sus comentarios resaltan el discurso de que aborrece los valores estadounidenses y no es apto para ser presidente.

"La fuerza de Estados Unidos surge y ha surgido siempre de nuestra diversidad. Sin embargo, el presidente Trump sigue profiriendo discursos llenos de odio que siembran divisiones y que avivan las tensiones raciales para su beneficio político", tuiteó Joe Biden, el precandidato demócrata puntero.

Cory Booker, senador por Nueva Jersey, dijo a CNN que "este presidente está lesionando a nuestro país y el fanatismo como el que acaba de arrojar es algo con lo que tenemos que acabar en este país".

Las bases de Trump se mantendrán firmes

La lección de la carrera política de Trump es que aunque sus tuits escandalizan, no transforman perceptiblemente el entorno político a corto plazo.

Los republicanos, que apoyan a Trump en casi el 90% según encuestas recientes, se reconciliaron desde hace mucho con los modos escandalosos de Trump y están dispuestos a hacer la vista gorda cuando implemente una agenda conservadora, particularmente en los tribunales.

El que Trump tenga tantas consideraciones con sus bases revela que tiene poco que temer, políticamente hablando, de parte del Partido Republicano moderno.

La indignación de la prensa ante la conducta de Trump también servirá para intensificar el delirio de persecución y el odio contra la corrección política que Trump ha usado como eje de su campaña para atraer a sus partidarios. Los colaboradores de Trump podrían empezar a negar las consecuencias evidentes de sus tuits y tratar de despertar un nuevo odio contra la prensa entre sus seguidores.

Durante la campaña de 2016 y en los primeros meses de su presidencia, algunos líderes republicanos brindaron críticas constructivas simbólicas cuando caía en discursos flagrantemente racistas. Sin embargo, la realidad política es que los legisladores republicanos no tienen mucho que ganar y sí mucho qué perder si enfrentan directamente al presidente.

Trump tiene solo una esperanza de ganar la reelección, gracias a su conducta en el cargo. Debe esperar a que la participación de sus bases políticas en las elecciones sea mayor que la de los partidarios de los demócratas, a los que pinta como radicales y dispuestos a imponer un gobierno comunista.

Por eso, es probable que los tuits del domingo no hayan sido una aberración histórica, sino una muestra de lo que viene.

Daniella Diaz y Betsy Klein, de CNN, contribuyeron con este reportaje.

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