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Pedro Sánchez logra la investidura pone fin al bloqueo político en España

El líder socialista encabezará un gobierno de coalición de izquierda, que logró un apretado apoyo en el congreso, con solo dos votos de margen.
mar 07 enero 2020 12:32 PM
Nuevo gobierno
Pedro Sánchez ha formado una mayoría con el apoyo de la formación izquierdista Unidos Podemos, con la que formará una coalición formal.

España puso fin este martes al bloqueo político surgido tras los comicios de abril de 2019, con la elección del socialista Pedro Sánchez como presidente del Gobierno en el Congreso de los diputados por tan sólo dos votos de margen.

Tras un bronco debate que augura una legislatura turbulenta, Sánchez, de 47 años, recibió 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones, una diferencia mínima pero suficiente para imponerse en esta segunda vuelta.

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Esta victoria de Sánchez supone que España tendrá el primer gobierno de coalición de su historia reciente —el último fue durante la II República en la década de 1930—, pero también el Ejecutivo más escorado a la izquierda y el que logró un apoyo más apretado en el Congreso.

La bancada socialista rompió en aplausos tras el anuncio. Los diputados de Podemos, una formación política heredera del movimiento antiausteridad de los "indignados" que entrará por primera vez al gobierno, estallaron en gritos de "Sí se puede". Su líder, Pablo Iglesias, lloró emocionado.

"España abre un tiempo para reivindicar el diálogo y la política útil. Un gobierno para todas y todos que amplíe derechos, restaure la convivencia y defienda la justicia social", se congratuló Sánchez en Twitter.

Llegado al poder a mediados de 2018 mediante una moción de censura que desbancó al conservador Mariano Rajoy , Sánchez perdió un primer voto de confianza el domingo en la Cámara Baja, al carecer de una mayoría absoluta de 176 de los 350 diputados.

Un bloqueo político de 254 días

Esta votación pone además fin al bloqueo político que vivía España desde las elecciones generales del 28 de abril pasado, en las que venció el Partido Socialista (PSOE) de Sánchez, pero tras las que no pudo formar una mayoría de gobierno, por lo que fue necesario repetir los comicios el 10 de noviembre , con nueva victoria socialista. Fueron en total 254 días de bloqueo político.

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Tras la votación, Sánchez saludó personalmente a todos los diputados de su partido, mientras que su principal socio de coalición, Pablo Iglesias (líder de Unidas Podemos, UP), no pudo contener las lágrimas de la emoción.

Pedro Sánchez ha formado una mayoría con el apoyo de la formación izquierdista UP, con la que formará una coalición formal, que tendrá el apoyo de varios pequeños partidos regionalistas y nacionalistas.

Aunque en Europa son habituales los gobiernos de coalición, sí son más extraños los que reúnen a socialistas con partidos a su izquierda, ya que compiten por el mismo electorado.

En el caso de PSOE y UP esta coalición se presenta compleja además porque si bien Sánchez e Iglesias prodigan ahora abrazos, sonrisas y promesas de cooperación, en el pasado han mantenido una dura rivalidad personal más allá de las diferencias políticas.

Además los partidos independentistas de izquierda vasco y catalán (EH-Bildu y ERC) se abstuvieron, lo que generó críticas unánimes de la derecha, que acusa a Sánchez de poner en peligro la unidad nacional con sus concesiones a los secesionistas.

En un Parlamento muy fragmentado, fue clave la abstención de la formación independentista Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), que significó un voto de confianza al PSOE aunque con "escepticismo", según dijo en la tribuna la diputada Montse Bassa.

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"Personalmente me importa un comino la gobernabilidad de España", afirmó la parlamentaria, pidiendo la libertad de los nueve líderes separatistas condenados en octubre a largas penas de prisión por el intento de secesión de Cataluña en 2017, entre ellos su hermana Dolors Bassa.

En el marco del acuerdo para que ERC permitiera la investidura de Sánchez, el gobierno central y el ejecutivo regional catalán, controlado por los independentistas, deben instalar en dos semanas "una mesa de diálogo" para "encauzar el conflicto político" en la rica región nororiental de 7.5 millones de habitantes.

Los votos negativos procedieron del frente de los partidos de derecha y ultraderecha (Ciudadanos, Partido Popular, Vox), de dos partidos independentistas catalanes (JxCat y CUP) y de varias formaciones regionalistas de tinte conservador.

Tan ajustada fue la votación que la joven diputada Aina Vidal (UP) acudió al Congreso para participar pese a un cáncer agresivo que padece, lo que le valió una ovación unánime de toda la cámara, además de numerosos mensajes de apoyo por parte de los oradores.

El gobierno de coalición con Podemos, cuyo líder Pablo Iglesias ocupará una de las vicepresidencias, promete un giro a la izquierda con medidas como un alza impositiva a los más ricos, regulación de alquileres y la derogación parcial de una reforma liberal del mercado laboral.

Su concreción pone fin a una parálisis iniciada con las elecciones legislativas de abril, que tuvieron que ser repetidas en noviembre al fracasar la formación de un gobierno, pero analistas dudan de que ponga punto final a una inestabilidad crónica instalada en España desde 2015 cuando voló en pedazos el bipartidismo del PSOE y el PP.

¿Un gobierno estable?

El gobierno minoritario de 155 diputados se verá obligado a negociar a múltiples bandos para sacar cada ley en un contexto de polarización.

"El paisaje político sigue siendo complejo. El nuevo gobierno será minoritario, las tensiones en Cataluña pueden exacerbarse de nuevo", señaló Steven Trypsteen, economista del banco ING.

"La desaceleración económica puede ser una traba más para un ejecutivo que, de entrada, ya estará debilitado por el estrecho margen con el que operará", opinó Javier Rivas, profesor de EAE Business School.

Y el nuevo Ejecutivo, cuya composición Sánchez debe oficializar en breve y sostener un primer Consejo de Ministros este mismo viernes, tiene asegurado la oposición sin tregua de la derecha y la extrema derecha.

El conservador Partido Popular (PP), Pablo Casado, que durante el debate de investidura prometió utilizar cualquier "recurso" contra el "gobierno Frankenstein", acusó a Sánchez de ser un "Caballo de Troya para meter en el gobierno a quienes se han conjurado para destruir España tal y como la conocemos hasta ahora".

"Sánchez quiere copresidir un gobierno ilegítimo porque de la mentira y el fraude brutal a los españoles solo puede nacer la ilegitimidad", lanzó Santiago Abascal, jefe del partido de extrema derecha de Vox, convertida en tercera fuerza política.

Con información de AFP y EFE

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