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Kamala Harris, la 'elegida' que busca ser pionera una vez más

La senadora fue la primera mujer y la primera persona negra en ser fiscal de California, el estado más poblado de Estados Unidos. Ahora quiere ser la primera vicepresidenta.
mié 12 agosto 2020 05:05 AM
Ambiciones políticas
Para muchos Harris seguirá sin duda con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2024.

Cansada de las especulaciones que la veían como compañera de la fórmula demócrata incluso antes de que Joe Biden se lanzara a la Casa Blanca, Kamala Harris había bromeado diciendo que, por el contrario, si ganara, el ex vicepresidente sería una mano derecha "excelente".

Varios meses después de abandonar la carrera rumbo a la presidencia de Estados Unidos, Harris encontró su voz y su identidad política. La senadora soñaba con convertirse en la primera presidenta negra de su país. Ahora, podría convertirse en la primera vicepresidenta.

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Aunque para muchos seguirá sin duda con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2024 y la esperanza de romper entonces el último techo de cristal.

De origen jamaiquino e indio, Harris ya rompió una nueva marca con el anuncio de este martes, pues se convirtió en la primera mujer negra y de origen asiático en formar parte de una una lista presidencial con probabilidades.

Además, será apenas la tercera candidata a la vicepresidencia en la historia de Estados Unidos, luego de Geraldine Ferraro en 1984 y de Sarah Palin en 2008.

"Mi madre me decía a menudo: Kamala, podrías ser la primera en lograr muchas cosas. Asegúrate de no ser la última", le gustaba repetir a Harris durante su campaña para las primarias demócratas.

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Desde el comienzo de su carrera, esta hija de inmigrantes de Jamaica y de India ha sido pionera.

Después de dos períodos como fiscal en San Francisco (2004-2011), fue elegida dos veces fiscal de California (2011-2017), convirtiéndose en la primera mujer, pero también en la primera persona negra, en dirigir los servicios judiciales del estado más poblado del país.

Luego, en enero de 2017, se juramentó en el Senado en Washington, convirtiéndose en la primera mujer con raíces en el sur de Asia en llegar a la Cámara Alta, y en la segunda senadora negra en la historia de Estados Unidos.

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En búsqueda de la identidad política

Su selección fue una pequeña sorpresa. Con Estados Unidos en medio de un proceso de ajuste de cuentas por su historia de inequidad racial, Biden estaba cada vez más presionado para seleccionar una mujer negra. Harris, que se convirtió en la segunda afroamericana en la historia del Senado cuando fue elegida en 2016, siempre estuvo al tope de la lista.

Pero Harris hizo cualquier cosa menos mantener un perfil bajo mientras Biden se decidía. En vez de eso, emergió como una feroz defensora de la reforma policial y la justicia social: en las calles, en los medios, enfrentándose a los republicanos en el Senado y criticando duramente al presidente Donald Trump.

"Ha sido muy resuelta", dijo Marc Morial, presidente de la Liga Nacional Urbana, un grupo histórico de defensa de los derechos civiles y la justicia social, que ha trabajado con Harris en cuestiones de reformas.

Para Harris, ex fiscal general del estado de California, el momento proporcionó una claridad de objetivos que a menudo estuvo ausente en su fallida candidatura presidencial.

Tras un fuerte inicio, su campaña se hundió rápidamente en medio de piruetas de estrategia. Primero se posicionó como progresista en el molde de reformistas como los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders, y luego trató de virar hacia el centro. Su posición en salud, por ejemplo, fue confusa.

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Se retiró en diciembre, antes de que se emitiera un solo voto en las contiendas de la nominación demócrata. Harris anunció su respaldo a Biden en marzo.

"Ella estaba tratando de jugar un poco al centro y tratando de ser todas las cosas para todas las personas", afirmó Joel Payne, un estratega demócrata que trabajó para la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016.

Ahora, Payne dijo, que "hay una voz un poco más definida. Hay más claridad sobre su persona pública".

Una relación de altibajos con Biden

Harris conoce bien al candidato demócrata a la Casa Blanca, a quien a veces simplemente llama "Joe" en público, porque era cercana a su hijo Beau, quien murió de cáncer en 2015.

Yo vi cómo se enfrentaron a los grandes bancos, cómo ayudaron a la gente trabajadora y cómo protegieron a las mujeres y a los niños del abuso", destacó Biden tras anunciar que Harris sería su compañera.

Pero como precandidata presidencial demócrata, sorprendió al atacar con virulencia a Biden durante el primer debate del partido, en 2019, cuestionando sus posiciones sobre políticas para acabar con la segregación racial en la década de 1970.

Entonces, Harris contó conmovida, cómo, cuando era niña, viajaba en uno de los autobuses que llevaban a escolares negros a barrios blancos. El agrio intercambio con el ex videpresidente de Barack Obama la hizo disparar en las encuestas.

Algunos aliados del ex vicepresidente de Barack Obama no le perdonaban no haberse retractado lo suficiente de sus críticas y advertían contra una compañera de fórmula demasiado "ambiciosa", una apreciación considerada sexista por los partidarios de Harris.

Pero su experiencia en los poderes legislativo, judicial y ejecutivo y una personalidad que mezcla risa contagiosa y dureza como ex fiscal, finalmente venció esos temores.

Un pasado complicado

Harris creció en Oakland, en la California progresista de los años 1960, orgullosa de la lucha por los derechos civiles de sus padres: un jamaiquino profesor de economía y una india tamil, actualmente fallecida, investigadora del cáncer de mama.

Estudió en la Universidad de Howard, fundada en Washington para acoger a estudiantes afroestadounidenses segregados, y recuerda regularmente su membresía en la asociación de estudiantes negros Alpha Kappa Alpha.

Casada desde agosto de 2014 con Douglas Emhoff, abogado y padre de dos hijos, Kamala Harris pone a su familia primero: había elegido a su hermana Maya para liderar su fallida candidatura a las primarias.

Por lo general mordaz con sus oponentes, el presidente Donald Trump había dicho en julio que sería "una buena elección" para Biden.

El magnate republicano "no tiene ni idea de cómo manejar o calificar a Kamala Harris", reaccionó su portavoz cuando ella era candidata, Ian Sams. "Está desconcertado con mujeres fuertes como ella".

En el Senado, Harris se hizo conocida por sus interrogatorios, a veces de tono escalofriante, durante audiencias de alta tensión. Como candidata a las primarias, también había prometido "liderar la acusación" contra Trump.

Pero su pasado como fiscal también le pesa en contra.

Desde Carolina del Sur hasta Michigan, los votantes negros y progresistas lamentan su reputación de dureza. Cuestionan en particular sus iniciativas como fiscal para castigar fuertemente los delitos menores que, según sus críticos, afectaron más que nada a las minorías.

Al reunirse con los votantes, su imagen cálida también contrasta con cierta rigidez, mostrando en ocasiones una falta de autenticidad.

"Algunos, especialmente entre los jóvenes negros, la ven como parte del problema, no como la solución", advirtió David Barker, profesor de ciencias políticas en la American University en Washington.

Desde que las manifestaciones raciales estallaron en Estados Unidos, Harris ha luchado por impulsar su imagen a favor de los derechos civiles.

En los días posteriores a la muerte de George Floyd a manos de la policía en Mineápolis, en mayo, que desencadenó un debate nacional sobre la raza, Harris se unió a los manifestantes en las calles de Washington.

En el Capitolio, junto con el senador Cory Booker, un afroamericano que también buscó una candidatura a la presidencia, se convirtió en el motor del esfuerzo demócrata para luchar contra los abusos policiales y lideró la batalla contra un proyecto republicano de reforma policial que calificó como "un saludo a la galería".

Sus esfuerzos recibieron un importante reconocimiento a principios de agosto cuando Ben Crump, el abogado de la familia de Floyd, publicó un artículo de opinión apoyándola.

"El asunto para mí es simple: Ella ha sido un agente de cambio en todos los niveles de gobierno -local, estatal y federal- durante 30 años", escribió Crump mientras la búsqueda de la compañera de fórmula de Biden entraba en la etapa final.

Lara Bazelon, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Francisco, que el año pasado atacó el historial de Harris como fiscal y procuradora general, dijo que Harris ha hecho un "importante cambio" en la justicia penal. Ahora espera que Harris se convierta en una asesora líder de Biden en este asunto.

"Ella recibió un buen y duro empujón hacia la izquierda. Realmente, espero que ella aproveche ese momento y resista el impulso de ir a la deriva hacia la seguridad y el centro", dijo Bazelon.

Resta ver si ahora Kamala Harris logrará movilizar a este electorado potencialmente clave para alcanzar, junto a Joe Biden, la Casa Blanca.

Con información de AFP y Reuters

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