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La intervención de EU en Venezuela pone un mal ejemplo para China y Rusia

Con la decisión de capturar a Nicolás Maduro en su residencia en Caracas, Trump redefine las reglas geopolíticas, por las que Taiwán, Ucrania y Latinoamérica enfrentan nuevos riesgos.
mié 07 enero 2026 05:55 AM
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, habla durante el retiro de miembros del Partido Republicano de la Cámara de Representantes (GOP) en el Kennedy Center en Washington, DC, el 6 de enero de 2026.
Trump amenazó con tomar acciones similares contra otros países, como Colombia, México y Groenlandia. (FOTO: MANDEL NGAN/AFP)

El operativo lanzado por Estados Unidos para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, empujó los límites de los que los Estados pueden hacer para presionar a otros territorios.

En las horas siguientes al ataque contra Caracas, que dejó por lo menos 55 muertos, en su mayoría militares, Trump amenazó con tomar acciones similares contra otros países, como Colombia, México y Groenlandia.

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El martes, la Casa Blanca dijo que el presidente baraja varias vías para anexionar Groenlandia, y recurrir al ejército es "siempre una opción”.

Rusia y China, aliados de Venezuela, condenaron las acciones estadounidenses, pero podrían usar el caso como ejemplo en sus propios intereses territoriales, señalan especialistas.

La Operación Resolución Absoluta redefine las reglas

Donald Trump describió la Operación Resolución Absoluta para detener a Maduro como una actualización de la Doctrina Monroe, la declaración de 1823 del quinto presidente de Estados Unidos, James Monroe, que afirmaba que Latinoamérica estaba vedada a otras potencias, refiriéndose entonces a Europa.

Sin embargo, la aproximación del presidente es muy distinta a la hecha en el siglo XIX.

“Lo que se suele identificar en la práctica actual de la ahora denominada ‘Doctrina Donroe’ no es únicamente una política de contención frente a potencias externas como China y Rusia en este caso, sino una reivindicación más activa de primacía regional, es decir, el gobierno de Trump”, dijo José Joel Peña, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigador adscrito al Centro Anáhuac de Investigación en Relaciones Internacionales (CAIRI).

De acuerdo con el académico, el gobierno estadounidense pretende ordenar el continente imponiendo su voluntad, incluso por medios coercitivos, bajo la justificación de que pretende garantizar la seguridad de su país o combatir amenazas transnacionales.

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Semanas antes, la Casa Blanca buscó darle un mayor peso a la misma idea, planteándola en la estrategia nacional de seguridad. En ella se incluyó la "Proposición Trump" a la Doctrina Monroe.

Según la estrategia, esa política permitirá a Estados Unidos intervenir en América Latina con el fin de tomar control de activos estratégicos, luchar contra el crimen o terminar con la migración, una de las principales metas de Trump en su segunda administración.

Esto puede cambiar por completo las dinámicas de poder en la región.

“El principal riesgo es la normalización del uso de la fuerza como mecanismo de gestión política regional, erosionando los principios básicos del Derecho Internacional como la no intervención, la igualdad jurídica de los Estados y la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza para resolver conflictos internacionales”, dijo Peña.

El académico de la UNAM señala que los organismos multilaterales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Organización de Estados Americanos (OEA) han permanecido impotentes ante las amenazas y ataques estadounidenses.

Los ataques contra Venezuela iniciaron en septiembre del año pasado, con bombardeos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico que presuntamente transportaban drogas. Desde entonces, a pesar de los cuestionamientos a su legalidad, Estados Unidos no ha recibido ninguna sanción.

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Además del acceso al petróleo, Estados Unidos puede ganar un mayor control geopolítico en Latinoamérica, asegurando nuevas rutas comerciales, e insumos estratégicos como minerales, tierras raras y, claro, petróleo.

Un beneficio extra para el presidente estadounidense y el Partido Republicano es lograr dar una imagen de fortaleza previo a las elecciones intermedias de noviembre de este año.

Un mal ejemplo para China y Rusia

Pero Estados Unidos no está solo en querer imponerse sobre sus vecinos más pequeños.

La Rusia de Vladimir Putin invadió a Ucrania en febrero de 2022, después de cuestionar la "legitimidad histórica" de la exrepública soviética y prometer la destitución de su presidente, Volodimir Zelenski.

China se ha negado a descartar el uso de la fuerza para apoderarse de Taiwán, un territorio autónomo, y ha reclamado derechos sobre gran parte del Mar de China Meridional.

El operativo en Venezuela ocurrió días después de que Beijing realizara ejercicios militares que buscaron simular un bloqueo a Taiwán.

El caso de Venezuela "plantea la pregunta de que si Estados Unidos puede declarar como ilegítimo a un líder, removerlo y después gobernar el país, ¿por qué no podrían otros países hacer lo mismo?”, dijo Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar en el centro de estudios Defense Priorities, organización que aboga por una política moderada de Estados Unidos, a AFP.

Peña dice que las acciones del sábado 3 de enero sientan un precedente muy peligroso “pues todo indica que si un país goza de amplia capacidad militar y económica puede actuar como si tuviera un derecho especial sobre su región, abriendo la puerta a que otras potencias hagan lo propio en sus respectivas zonas de influencia”.

Doctrina Monroe vs. Doctrina Estrada

Uno de los países amenazados por Trump, fue México. El mandatario aseguró el fin de semana que “habrá que hacer algo” con su país vecino pues, según él, está controlado por los cárteles del narcotráfico.

"México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman”, dijo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en su conferencia de prensa del lunes.

Sheinbaum reiteró que México rechaza "de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países" e insistió en que este tipo de acciones "nunca ha traído democracia" ni "ha generado bienestar, ni estabilidad duradera”.

En cuanto a la relación con Estados Unidos, principal socio comercial de México con el que comparte una frontera de más de 3,000 kilómetros, insistió en la "posición firme y clara en términos del respeto a nuestra soberanía".

Con información de AFP

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