Rubio quiso tranquilizar a sus aliados y este domingo afirmó: "No estamos pidiendo a Europa que sea un vasallo de Estados Unidos".
"Queremos ser su socio. Queremos trabajar con Europa. Queremos trabajar con nuestros aliados", aseguró.
Ante la crispación que generaron sus declaraciones Rubio ya declaró el sábado que Estados Unidos desea una "alianza revitalizada" con Europa.
Este domingo, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, rechazó declaraciones estadounidenses que denigren al bloque, y celebró el cambio de tono de Rubio en Múnich, antes del cierre de la Conferencia de Seguridad.
"Cada vez que escucho denigrar a la región, algo que está muy de moda en este momento, pienso en todo lo que Europa nos ha aportado", dijo.
"Contrariamente a lo que dirían algunos, Europa no es decadente ni 'woke', ni su civilización está amenazada", dijo Kallas en alusión a críticas del presidente Trump, quien considera que la región está bajo amenaza, como Estados Unidos, por la inmigración masiva.
Rubio realizó una visita relámpago de pocas horas a Eslovaquia para reunirse con el primer ministro Robert Fico, quien comparte la misma ideología soberanista y nacionalista que el presidente estadounidense.
Durante una reciente visita a Florida, Fico habría expresado su preocupación por el estado mental del presidente estadounidense, según el medio Politico, que cita a diplomáticos europeos anónimos.
Sin embargo, Washington y Bratislava lo han desmentido categóricamente.
Tras aquel encuentro en Florida, el dirigente eslovaco declaró haber mantenido con Trump intercambios "extremadamente importantes" sobre energía nuclear.
Un tema importante en la agenda fue Ucrania, ya que Eslovaquia colinda con el país en guerra. El primer ministro Fico elogió el "enfoque" de Trump sobre el conflicto, pero afirmó que no cree que este se resuelva en un "futuro próximo".