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El avance de la extrema derecha amenaza la influencia china en Latinoamérica

Los nuevos gobiernos cercanos a Washington podrían complicar inversiones e infraestructura del gigante asiático, aunque el comercio regional mantiene un fuerte componente pragmático.
El presidente chino Xi Jinping, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, el presidente de Chile, Gabriel Boric, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegan para una sesión de fotos grupales antes de la ceremonia de apertura de la reunión ministerial del Foro China-CELAC en Beijing, China, 13 de mayo de 2025.
China ha perdido a varios gobiernos con los que tenía una mayor afinidad. (FOTO: FLORENCE LO/Getty Images)

Estados Unidos ganó en los últimos meses nuevos aliados en Latinoamérica, algo que podría frenar el avance chino en el subcontinente.

Las victorias electorales recientes de Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú son un espaldarazo a la agresiva agenda diplomática en Latinoamérica del presidente Donald Trump. Desde que el republicano volvió a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Honduras han volteado a la derecha o han confirmado el giro conservador ya existente.

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Además, el derrocamiento en Venezuela de Nicolás Maduro, que impactó toda la región, desencadenó todo un proceso de colaboración inédito con el régimen de la nueva presidenta interina, Delcy Rodríguez.

Este mayor alineamiento ideológico entre Washington y Latinoamérica ocurre en un momento en el que la región ha estrechado sus lazos económicos y culturales con China, el mayor adversario de Estados Unidos.

El gobierno de Donald Trump ha actuado de manera activa para frenar la influencia china en el continente, con amenazas, sanciones y aranceles.

China-Latinoamérica, una relación en crecimiento

El gobierno chino, encabezado por Xi Jinping, ha buscado aumentar la influencia de China en el Sur Global, por lo que su relación con Latinoamérica es clave para sus objetivos a largo plazo, que incluyen convertirse en la mayor potencia económica hacia 2047.

“Los pilares de la relación entre China y Latinoamérica son bastante evidentes. El primero, por supuesto, es el comercial, el segundo yo diría que es cultural-educativo, y el tercero sería innovación”, dice Constanza Jorquera, académica de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales (UDP) de Chile.

China es el segundo socio comercial más grande de Latinoamérica en general, y el mayor socio comercial de Sudamérica desde 2015. En 2024, el comercio total de mercancías entre China y Latinoamérica alcanzó los 510,000 millones de dólares, casi el doble del volumen registrado en 2013, de acuerdo con un análisis del Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI Global), un grupo de expertos.

El gigante asiático importa de la región principalmente productos agrícolas, minerales y metales básicos y combustibles, que en conjunto constituyeron el 83% de las importaciones chinas desde países latinoamericanos en 2024. Las principales exportaciones chinas hacia Latinoamérica son productos electrónicos, maquinaria y equipos de transporte.

Mapa que muestra los principales destinos de exportación y orígenes de importación de Latinoamérica
(DISEÑO: Celic Ruiz)

Brasil, la mayor economía de la región, ha sido consistentemente el principal socio de China, pues representa el 36% del comercio de mercancías entre la región y el país asiático en el periodo.

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En 2024, Brasil, Chile y Perú registraron un superávit comercial con China. En el caso de los tres países, el gigante asiático es el destino principal de sus exportaciones, así como el principal origen de los productos que importan, de acuerdo con datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC).

El presidente chino Xi Jinping estrecha la mano del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva después de una ceremonia de firma y una conferencia de prensa conjunta, en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, China, el 13 de mayo de 2025.
Brasil representa el 36% del comercio de mercancías entre Latinoamérica y China entre 2023 y 2024. (FOTO: TINGSHU WANG/Getty Images)

En el caso de México, China se ha convertido en el segundo destino de sus exportaciones, aunque Estados Unidos aún supera, y por mucho, a los asiáticos en este apartado.

“Mientras que otras asociaciones se centran en el comercio de productos básicos, la relación entre China y México está respaldada por la competencia en el ensamblaje de fabricación”, indica el análisis de ODI Global.

“En diálogo político, diría que sí se ha avanzado, pero no es tan fuerte como los otros pilares”, dice Jorquera.

En 2014, se estableció el Foro China-CELAC, un mecanismo de cooperación multilateral entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), integrada por 33 países.

Durante la IV Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, celebrada en Beijing, el presidente Xi Jinping y los cancilleres y líderes latinoamericanos acordaron estrechar lazos en un escenario de creciente multilateralismo.

Sin embargo, varios de los líderes que se reunieron con Xi, como el chileno Gabriel Boric y el colombiano Gustavo Petro, fueron sustituidos por políticos más alineados al presidente estadounidense, Donald Trump.

Pragmatismo sobre ideología

Casi todos los políticos de derecha que han afianzado en el poder en Latinoamérica han mostrado su mayor cercanía con Estados Unidos, especialmente por el actual gobierno republicano.

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“Hay un alineamiento ideológico, que sí me parece que es preocupante para cualquiera de las dos potencias globales en América Latina. Lo vemos en este nuevo ciclo político hacia Estados Unidos, que se da en materias como migración, seguridad, crimen organizado, y también eso se está llevando a temas de inversión y comercio”, dice la especialista de la UDP.

Sin embargo, especialistas consideran que estos gobiernos, que suelen tener un discurso a favor de la libertad del mercado y la inversión privada, podrían no despreciar las inversiones chinas.

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Milei admitió en el WEF que China "en un gran socio comercial" (Foto: AFP )

Un ejemplo es el presidente de Argentina, el libertario Javier Milei. Durante su campaña a la presidencia, en 2023, se refirió al gobierno comunista chino como “asesino”, sin embargo, ya en el gobierno se ha retractado de sus palabras.

“En nuestra opinión, China es un gran socio comercial”, dijo el mandatario argentino en entrevista con la agencia Bloomberg durante el Foro Económico Mundial de Davos, celebrado en enero. “Si se fijan en el peso de China en el mundo, comprenderán que tengo que negociar con China”.

Milei, uno de los principales aliados de Trump en la región, ha tratado de mantener el equilibrio en sus relaciones con Washington y Beijing. Estados Unidos y China son los segundos y terceros socios comerciales más importantes de Argentina, solo superados por Brasil.

“Estos líderes políticos se diferencian respecto a ser conservadores o ideológicamente más radicales en lo moral, en los valores y en algunos aspectos económicos a nivel interno, pero lo que tiene que ver con relaciones comerciales sí se mantienen pragmáticos”, dijo Jorquera.

Presión para cancelar proyectos

Las compañías chinas han invertido encima de 148,000 millones de dólares en 518 proyectos en Latinoamérica y el Caribe entre 2013 y 2024. Chile, un país rico en minerales críticos como el litio y el cobre, es el mayor receptor de inversión extranjera directa.

Además de las inversiones en minería y energía, las empresas chinas también han buscado una mayor participación en los segmentos industriales de alta tecnología, como la movilidad eléctrica y la energía limpia.

Estas inversiones, de acuerdo con Jorquera, son las que pueden sufrir un mayor riesgo con el alineamiento de varios países de la región, incluidos socios comerciales clave, hacia lo que diga la Casa Blanca.

En febrero de este año, Estados Unidos impuso prohibiciones de viaje a tres funcionarios chilenos vinculados a un posible cableado submarino de fibra óptica que se desarrollaría en conjunto con China.

El cable está a cargo de China Mobile e Inchcape Shipping Services, que buscan conectar ambas naciones. El proyecto corre en paralelo al cable Humboldt, que también une al país latinoamericano con Asia, aunque con Australia como intermediario.

La académica chilena señala que más que la reconfiguración de las relaciones exteriores, lo que es preocupante de este vaivén es la dependencia de los países de la región a su comercio, enfocado sobre todo en las materias primas.

“Si no tenemos resiliencia o claramente un rol en nuestras políticas exteriores y acuerdos nacionales, y no tenemos la capacidad o las bases para resistir recesiones, crisis económicas, desastres naturales, transformaciones en estas grandes potencias, yo creo que vamos a estar bastante vulnerables en ese ámbito”, concluyó.

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