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Marco Rubio enfrenta guerras y conflictos con su presupuesto más bajo desde 2008

Mientras Estados Unidos negocia con Irán y busca influir en Ucrania y China, el gobierno de Donald Trump recortará 30% el presupuesto del Departamento de Estado.
El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, habla con los periodistas antes de salir de la Base Conjunta Andrews en Maryland el 19 de julio de 2026. El Secretario Rubio viaja a Manila, Filipinas, para asistir a la 59a Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN y reuniones relacionadas.
Las asignaciones propuestas del Departamento de Estado afectarían específicamente al Hemisferio Occidental. (FOTO: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP)

El Departamento de Estado, el brazo diplomático del poder estadounidense, ha perdido su carácter prioritario durante el gobierno del presidente Donald Trump. El mandatario no oculta su desprecio por la agencia a la que calificó en su momento de "un establecimiento de política exterior muy tonto”.

Sin embargo, de acuerdo con especialistas consultados por Expansión, la diplomacia es más importante que nunca para el país norteamericano, en un momento en el que enfrenta un conflicto en Medio Oriente, negocia el fin de la guerra entre Rusia y Ucrania, y se agudiza su rivalidad estratégica con China.

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Menos dinero y menos personal

El gobierno de Donald Trump propuso un presupuesto de 35,600 millones de dólares en asuntos internacionales, que incluye al Departamento de Estado y la asistencia internacional de Estados Unidos, para el año fiscal 2027, que corre entre octubre de 2026 y septiembre de 2027.

Se trata de un recorte de 30% o 15,500 millones de dólares, en comparación con el presupuesto del año fiscal 2026, que fue de 51,100 millones de dólares. De aprobarse como está previsto, se trataría del presupuesto más bajo para el principal órgano de la política exterior estadounidense desde 2008.

La administración ha propuesto eliminar 7,500 millones de dólares en programas de asistencia al desarrollo y del Fondo de Apoyo Económico, 6,200 millones de dólares en gastos mundiales en salud, 3,200 millones de dólares en ayuda humanitaria y 1,600 millones de dólares en asistencia alimentaria.

La Sociedad de las Américas/Consejo de las Américas ha detallado cómo las asignaciones propuestas del Departamento de Estado afectarían específicamente al Hemisferio Occidental: los programas que abordan la inseguridad alimentaria, la infraestructura de salud pública y el apoyo a la gobernanza en toda Latinoamérica enfrentarían una eliminación o una reducción severa.

Los recortes en asistencia internacional no son nuevos. El año pasado, el gobierno de Donald Trump extinguió prácticamente la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), con lo que se perdió un valioso instrumento de diplomacia suave, de acuerdo con Gildardo López, académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana (UP) en entrevista con Expansión.

Además de los recortes presupuestales, el Departamento de Estado experimenta una reorganización estructural. La fuerza laboral de la dependencia se redujo en más de 3,000 puestos, más del 20%, desde que Trump reanudó el cargo, el 20 de enero de 2025.

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Algunas partes del Departamento de Estado prácticamente desaparecieron. Por ejemplo, la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo perdió aproximadamente el 80% de su personal y fue absorbida por un Subsecretario de Asistencia Exterior y Asuntos Humanitarios, de acuerdo con un análisis de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA). También se eliminó el Fondo para Democracia.

Por otra parte, Trump también ha dejado patente su desprecio por el personal de carrera diplomática. De las 101 nominaciones a embajadas que ha hecho en su segundo mandato, solo nueve han sido para diplomáticos de carrera, de acuerdo con la Asociación Estadounidense de Servicio Exterior.

Un Estados Unidos más débil

De acuerdo con especialistas, esta restructuración provocó un debilitamiento de la autoridad de Estados Unidos a través de la pérdida del conocimiento institucional y un pivote de la diplomacia.

Dado que el papel fundamental de la diplomacia es reducir la incertidumbre, el recorte de personal, recursos y organismos termina por incrementarla dentro del sistema internacional, de acuerdo con el académico de la UP.

“El Estado estadounidense disminuye pero brutalmente su capacidad de anticipar crisis, de influir diplomáticamente en gobiernos y sobre todo de algo que el presidente Trump no tiene, que es el mantener relaciones de largo plazo”, dijo López en entrevista con Expansión.

Los recortes son especialmente preocupantes en el momento actual, cuando Estados Unidos enfrenta negociaciones con Irán para poner fin al conflicto que inició el 28 de febrero de este año con ataques estadounidenses e israelís contra la república islámica.

Trump ha confiado personas de su círculo más cercano para negociar acuerdos como el memorando de entendimiento de junio con Irán. "Hemos visto cómo encabezan las negociaciones Jared Kushner (yerno de Trump) o J.D. Vance (vicepresidente de Estados Unidos) que no se caracterizan por ser grandes negociadores diplomáticos", dice López.

El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán se desmoronó después de que ambos países retomaran las hostilidades la semana pasada.

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Muchos de los críticos del presidente han culpado la fragilidad de ese acuerdo, y los términos que algunos dicen que favorecieron a Teherán, a la decisión de Trump de dejar de lado a los expertos.

"Necesitas ese tipo de experiencia profesional apolítica para poder competir con, en este caso, los negociadores iraníes, que sé por experiencia personal que están profundamente versados en los temas", dijo Nick Burns, un diplomático que participó en varias negociaciones con Irán, entrevista con el Financial Times.

Al renunciar al "poder inteligente" —smart power— que representa la diplomacia, el país reduce su capacidad de moldear los acontecimientos antes de que ocurran, teniendo que recurrir posteriormente a medidas de fuerza extrema, como el uso de la fuerza militar o las sanciones, que además son mucho más caras.

“A Estados Unidos le resulta costosísimo seguir manteniendo no solo el frente de Irán, sino otros tantos que mantiene, como el acoso a Cuba, y ha reducido tremendamente su eficacia”, dice el especialista.

Sin embargo, el mandatario prefiere mostrar poder a través de la fuerza militar y su propuesta de presupuesto lo dejó claro.

La Casa Blanca solicitó en junio 87,600 millones en total, la mayoría destinados al Pentágono. También se dirigirán a ayudas a agricultores estadounidenses, a atender la respuesta al ébola en África central y a proyectos de infraestructura en Estados Unidos.

El gobierno solicitó alrededor de 67,000 millones de dólares para el Pentágono, incluidos 21,000 millones para municiones y otras capacidades militares, 17.300 millones para costos operativos y 12,100 millones para programas clasificados.

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