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OPINIÓN: Todos castigan a Serena Williams por decir su verdad

La historia del tenis está repleta de hombres que han mostrado furia en la cancha y que no solo evitaron un castigo, sino que recibieron aplausos, comenta David A. Love.

Nota del editor: David A. Love es escritor y analista radicado en Filadelfia. Contribuye con varias publicaciones, entre ellas el Atlanta Black Star y las cadenas WHYY y Al Jazeera. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) - El trato injusto que recibió Serena Williams en el Abierto de Estados Unidos es una prueba más de que en el tenis, las mujeres están sujetas a un doble estándar. Este estándar es particularmente notorio en el caso de las atletas de color.

Al día siguiente de que se anunció que Colin Kaepernick es el rostro de la campaña Just Do It del 30 aniversario de Nike, Williams, una estrella negra del tenis, recibió un castigo por manifestar una ira justificable cuando le reclamó al juez su machismo en la cancha. Luego le impusieron una multa de 17 mil dólares, de los cuales, 10 mil fueron por los comentarios que le hizo al juez.

El partido debió haber sido motivo de celebración porque se llevó a cabo 60 años después de que Althea Gibson se volviera la primera jugadora afroestadounidense de los torneos nacionales de Estados Unidos y de que ganara el Abierto de Estados Unidos, Wimbledon y el Abierto de Francia. Al ser una pionera negra, Gibson se enfrentó al racismo; el público de su primer partido en Forest Hills, el 29 de agosto de 1950, gritaba "¡Derrota a la negra!".

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En 2018, Williams jugó contra Naomi Osaka, una jugadora de ascendencia japonesa y haitiana que, al igual que Serena y que Venus, es parte de una familia poderosa en el tenis, junto con su hermana Mari. El hecho de que Naomi tuviera la oportunidad de jugar contra su ídolo quedó ensombrecido por el racismo y el machismo de los jueces del torneo.

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En el partido del sábado 8 de septiembre, el juez de silla, Carlos Ramos, le hizo una advertencia a Williams porque supuestamente recibió instrucciones ilegales de su entrenador. Aunque el entrenador, Patrick Mouratoglou, reconoció que le había dado instrucciones, Williams negó que hubiera hecho trampa y le exigió a Ramos que se disculpara. Luego, Williams rompió su raqueta por la frustración de haber perdido un servicio y se le impuso un castigo de un punto.

Williams llamó "ladrón" a Ramos por haberle robado un punto. Ella perdió el partido y tomó la derrota con gracia, pero no sin hacer una declaración. En una conferencia de prensa dijo que está peleando por los derechos y la igualdad de las mujeres y denunció a Ramos por su sexismo. "Nunca le ha arrebatado un partido a un hombre por haberle dicho 'ladrón'. Me desconcierta sobremanera. Pero voy a seguir con mi lucha por las mujeres", dijo.

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Otras jugadoras han tenido problemas con Ramos, quien en 2016 acusó a Venus, la mayor de las Williams, de haber recibido instrucciones de su entrenador durante el partido. (En el mundo del tenis hay quien ha defendido a Ramos: dicen que ha sido duro tanto con los hombres como con las mujeres).

Williams, quien regresó al tenis después de haber dado a luz, ha librado una batalla cuesta arriba en semanas recientes. En específico, le han aplicado las reglas más estrictamente por ser negra. Le han hecho pruebas antidrogas injustas y han hecho comentarios desagradables sobre su cuerpo. Además, en el Abierto Francés le prohibieron usar su traje negro, mismo que está diseñado para reducir el riesgo de producir coágulos, problema que casi le costó la vida al dar a luz.

Ahora, la que probablemente sea la tenista más grande del mundo paga 17 mil por su ira. ¿Por qué? Porque para muchas personas, incluso las autoridades del tenis, la reacción de Williams refuerza el estereotipo racial de la mujer negra que se atreve a decir lo que piensa: escandalosa, burda y hasta nos atreveremos a decir que "de barrio".

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La historia del deporte está repleta de hombres que han mostrado furia en la cancha y que no solo evitaron el castigo, sino que recibieron aplausos. Las travesuras, los arranques y los berrinches de John McEnroe, André Agassi y Jimmy Connors son tan solo unos ejemplos. Además, tenistas varones como James Blake han reconocido que les han dicho a los jueces cosas peores sin que los castigaran. Como tuiteó Billie Jean King, "Cuando una mujer se pone emotiva, dicen que es 'histérica' y la castigan por eso. Cuando un hombre hace lo mismo, le dicen 'franco' y no hay repercusiones".

Este doble estándar no es nada nuevo, pero está recibiendo más atención en la era de #MeToo. Las repercusiones trascienden al mundo del tenis. Como cuestionó la senadora demócrata por California, Kamala Harris, al juez Brett Kavanaugh en una discusión sobre el caso Roe contra Wade durante su audiencia de confirmación para la Suprema Corte, "¿Se le ocurre alguna ley que le dé al gobierno el poder de tomar decisiones sobre el cuerpo masculino?".

La multa que se le impuso a Serena Williams es prueba de que las mujeres negras siguen librando una batalla cuesta arriba y que tenemos mucho trabajo pendiente si queremos ser una sociedad de iguales.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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