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Positivo el acuerdo para infraestructura, ¿qué falta para reactivar la economía?

Es importante que haya un diálogo entre el gobierno y el sector privado, pero tiene que venir acompañado de acciones que ayuden a promover un ambiente de certidumbre, opina Alejandro Saldaña.
jue 28 noviembre 2019 02:16 PM
Inversión - Infraestructura
La desaceleración en el crecimiento económico y la pérdida de capital humano en la administración pública han limitado la recaudación, la capacidad y la eficacia en la ejecución del gasto público, apunta Alejandro Saldaña.

(Expansión) – Esta semana se anunció un acuerdo entre el gobierno federal y la iniciativa privada para desarrollar distintos proyectos de infraestructura, que abarcan desde aeropuertos, carreteras, plantas desaladoras, hasta hoteles.

Las obras mencionadas representan un compromiso de inversión que será desplegado por parte del sector privado en los próximos años, alcanzando un monto de 859 mil millones de pesos, lo que representa poco más del 3% del PIB.

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El anuncio no garantiza que se lleven a cabo en su totalidad los programas, pero puede ser un buen inicio para despertar a uno de los principales motores del crecimiento económico: la inversión.

En primer lugar, es importante poner en contexto este anuncio y la importancia de que se reactive la inversión lo antes posible. Gran parte del estancamiento económico en el que se encuentra México actualmente se debe al pobre desempeño de dicha variable, tanto en su componente público como privado.

OPINIÓN: Acuerdo en infraestructura, una buena señal a los mercados financieros

A finales de la administración anterior, el gobierno entró en un proceso de consolidación de las finanzas públicas, dentro del cual, con el fin de reducir el entonces creciente nivel de endeudamiento, se aplicó una serie de recortes al gasto público, principalmente en el gasto de capital, es decir, el gasto en inversión.

Recientemente, la desaceleración en el crecimiento económico y la pérdida de capital humano en la administración pública han limitado la recaudación, la capacidad y la eficacia en la ejecución del gasto público.

Por el lado de la inversión privada, el arribo de Donald Trump al poder, con un discurso anti-México y la amenaza de disolver tratados comerciales, detuvo algunos proyectos de inversión privada en nuestro país, a lo que se sumaron la incertidumbre asociada al cambio político en nuestro país, mayores costos laborales (incremento en el salario mínimo), menores expectativas de crecimiento y elevadas tasas de interés.

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Hoy vemos con claridad algunos efectos derivados del continuo subdesempeño de la variable en cuestión: caída en el sector de la construcción, pérdida de productividad, menor generación de empleo, desaceleración en el consumo y el sector servicios, y menores expectativas de crecimiento en el mediano plazo, por ejemplo, el detrimento en el crecimiento potencial de la economía.

OPINIÓN. Acuerdo Nacional de Infraestructura: semántica y significados

Es muy probable que la economía rebote el año próximo, en cierta medida por un efecto estadístico, pero ¿qué tanto se recuperará? Dependerá de la inversión. El anuncio del Acuerdo Nacional no garantiza que la iniciativa privada emprenda todos los proyectos presentados, ello estará sujeto a condiciones de mercado en términos de rentabilidad y viabilidad, así como de que se cuente con un marco normativo que garantice el respeto a la propiedad y el estado de derecho; sin embargo, es un paso en la dirección correcta.

Sobre las condiciones de mercado, a primera instancia, ellas pueden representar un mejor panorama en los próximos meses en relación con el pasado inmediato. Por un lado, las tasas de interés han disminuido, lo cual abarata el costo financiero y hace más atractiva la rentabilidad esperada de los proyectos.

Más aún, hay señales de que el Tratado México–Estados Unidos–Canadá, mejor conocido como T-MEC, podría ser ratificado en el Congreso estadounidense, lo que ayudaría a tener una mayor certeza comercial, al garantizar un libre flujo de mercancías al mercado norteamericano, y detonar el potencial de México, lo que a su vez implicaría una mayor aprovechamiento de la infraestructura de comunicaciones y transportes (carreteras, aeropuertos y puertos).

Es justo en relación con el entorno político y jurídico, cuya responsabilidad recae casi en su totalidad sobre el Estado, donde entra en acción el anuncio de dicho plan. Es importante que haya un diálogo entre el gobierno y el sector privado, pero tiene que venir acompañado de acciones que ayuden a promover un ambiente de certidumbre, de seguridad jurídica y personal, y de respeto a la propiedad privada.

OPINIÓN: Acuerdo Nacional de Infraestructura, un rebote relativamente sonante y fuerte

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Si el Estado cumple en esto último, aunado a la posible mejora en las condiciones de mercado mencionadas, los empresarios serán capaces de desempeñar su función fundamental como agentes económicos: buscar y capitalizar oportunidades de inversión.

Nota del editor: Alejandro Saldaña, economista en Jefe de Grupo Financiero Ve por Más. Síguelo en Twitter como @ASaldanaEcon . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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