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Nuestras Historias

En busca de los unicornios mexicanos

Pongamos el ojo en lo que está sucediendo con las empresas de alto crecimiento de México. Un encuentro en Punta Mita muestra por dónde va el juego, señala Alberto Bello.
lun 17 febrero 2020 06:30 PM
Impulso.
En 2019 México recibió 567 millones de dólares de inversión en 120 transacciones en startups tecnológicas, más del doble que en 2018, destaca Alberto Bello.

(Expansión) – Algo cambió en el ecosistema de las empresas tecnológicas mexicanas. Ese campo que era incipiente, descapitalizado, de casos aislados y talento inconstante, es hoy un mundo dinámico, de equipos que interactúan, innovadores y constantes como no se veía en sus antecesores.

Pasan por Silicon Valley para recibir cheques, mentoría o aliados estratégicos, pero operan, por costos y calidad de vida (esa variable que combina el precio de la vivienda con el caldito de la abuela), desde Guadalajara, Monterrey o Ciudad de México, lo que los hace enormemente competitivos.

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Como todos sabemos el fintech es lo de hoy, por la enormidad de las oportunidades, por la reforma (tibia y filtrada por los despachos legales de los grandes bancos), y la agenda gubernamental, pero la tecnología abraza hoy todos los sectores.

Las valuaciones superan ya sin sorpresan el centenar de millones de dólares para varios a los pocos años de fundación, y los grandes fondos de venture capital como Sequoia, Tencent, Andreesen Horowitz y el cuestionado pero mayor apostador, Softbank, tienen los ojos puestos en América Latina, (donde México es un mercado clave) este último con los 5,000 millones de dólares anunciados hace un año, de los que 1,000 caerán este 2020.

En 2019 México recibió 567 millones de dólares de inversión en 120 transacciones en startups tecnológicas, más del doble que en 2018 (117% más, para ser precisos).

“Estamos en el punto de inflexión (tipping point), de la inversión en tecnología de la región”, dijo Lynne Bairstow, managing partner de MITA Ventures la semana pasada, mientras soltaba estos datos ante una audiencia de emprendedores de alto desempeño, fondos y miembros del ecosistema como abogados, grandes compañías tecnológicas reunidos en las en las MITA Tech Talkas 2020.

Estas pláticas, celebradas desde hace ocho años frente al Océano Pacífico en jornadas de charlas breves en las que se evitan los pitches típicos a favor del análisis temáticos de tendencias quisieron hacer ver que América Latina y México podían ser motor de innovación tecnológica en al largo plazo. El momento ha llegado.

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La inteligencia artificial, la telemedicina y el avance del mundo del bienestar y el wellness, el internet de las cosas y su correlato, el 5G, ya sea de la mano de Eriksson o de Huawei, el crédito y el fintech y el marketing empoderado por la tecnología (¿la inteligencia artificial sustituirá el trabajo de las agencias?) fueron los temas clave y la oportunidad para revisar algunas de las compañías más interesantes entre las surgidas en los últimos años.

Participaron empresas de alto crecimiento como Bridgefy, una app de comunicaciones que surgió para situaciones de catástrofe natural como sismos y es hoy la que usan para comunicarse en las protestas en Hong Kong; o Yalo, un CRM sobre whatsapp, presente en India, Europa y Sudamérica con las mayores multinacionales globales; o Rever, la primera empresa mexicana fondeada por Sequoia, enfocada a la gestión empresarial. Pasaron por ahí Nuve, AllRide, y otras muchas empresas fascinantes.

México tiene sus gurús como Tony Rallo, impulsor de Kia Networks (cuando comprobó los miles de dólares que le cobraba Telmex por almacenar sus datos, porque de toda gran necesidad nace la innvación). Rallo es hoy uno de los principales impulsores de las tecnológicas con aspiraciones a unicornio, esas compañías con valuaciones superiores a los 1,000 millones de dólares, de las que ya hay 11 en América Latina.

Uno de los temas clave es el de la escala y cómo lograr un tamaño regional. Moderé una mesa con el chileno Pablo Alvéstegui-Seelenfreund de la plataforma de servicios de movilidad AllRide, que ya está en una veintena de ciudades mexicanas después de arrancar en Chile y en Perú. O Javier Mata , CEO de Yalo, que creció acompañando a grandes compañías arrancando desde México o Brasil y ya está en India o Europa con su solución de atención a clientes para compañías enormes. O Ulises Vázquez, de Mureni, una empresa de alineadores de ortodoncia invisibles, que en un año está presente en México y Brasil.

El gran reto de estas compañías que deben cuidar mucho el uso del capital y que se enfrentan al reto de la disparidad de regulaciones por país –Brasil, Argentina y México son mundos completamente diferentes en muchos sentidos–, a la complejidad de la logística debidas las carencias de infraestructura y a sistemas de pagos subdesarrollados –lo que hace que una empresa tenga que multiplicar sus capacidades sobre la marcha, como sucedió con Mercado Libre, hoy Marketplace, plataforma de pagos, empresa de logística y otras muchas cosas más– .

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Mureni elegió un servicio médico no regulado, la ortodoncia, y muy demandado por su naturaleza estética. Yalo se enfocó en un segmento: grandes compañías (no atiende a quienes no tienen cierto tamaño). All Ride atiende diversos segmentos con fuentes de ingresos diversos.

Como nos muestran las historias de Uber y We Work, las empresas de alto crecimiento de hoy no son necesariamente las de mañana, los modelos están cambiando a una velocidad asombrosa y cuesta a veces trabajo seguirles la pista.

La misma Lynne Bairstow llegó a Punta Mita como desarrolladora inmobiliaria y en 2008, ante la crisis devastadora que congeló todos los proyectos, cambió temporalmente de giro para enfocarse en las oportunidades del sector tecnológico. Hoy es una de las principales embajadoras de la tecnología para América Latina, siendo de las primeras que conectó Silicon Valley con México, mientras Punta Mita despegaba como centro turístico regional.

En la conferencia de este año, a la que asistieron 150 personas, todas por invitación, destaca varios puntos de la agenda. “Yo destacaría que año tuvimos presencia de Nigeria, vimos el desacoplamiento México y China y creo que lo que tenemos que empezar a pensar es en cómo nuestra tesis de cruzar fronteras, cross border, integra la propuesta fintech de México, que es local, y que por su naturaleza no interesa tanto a Silicon Valley”, explica.

Las previsiones para el cierre del año: más crecimiento, más expansión, más inversiones.

Nota del editor: Alberto Bello es director de Hard News de Grupo Expansión. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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