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Nuestras Historias

Pemex no debe ser nuestra ‘palanca de desarrollo’

Las decisiones del gobierno se podrían convertir en el factor determinante para generar una crisis que ponga en riesgo el desarrollo de nuestra economía, opina Isaac López-Moreno.
lun 09 marzo 2020 07:00 PM
Pemex - economía - exportación petrolera - dependencia petrolera - energía
Nuestra economía ha evolucionado y ahora sus principales exportaciones no son el petróleo o sus derivados, sino automóviles, autopartes y múltiples aparatos electrónicos, apunta Isaac López-Moreno Flores.

(Expansión) - El presidente de la República ha reiterado que rescatará a Pemex y lo convertirá nuevamente en una palanca de desarrollo para nuestro país. Lamentablemente, esta es una estrategia anticuada que nunca ha dado resultado en otros países.

Un gobierno que busca el desarrollo de su economía no debe diseñar su plan contemplando a una materia prima como su piedra angular. La razón es simple: estos productos son altamente volátiles en los mercados internacionales y las economías que dependen de ellas son altamente inestables y riesgosas.

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De hecho, la teoría sobre la maldición de las materias primas alega que aquellos países que no logren abandonar su dependencia a estos bienes están condenados a no terminar de desarrollarse.

Una nueva lección para México sobre esta fallida estrategia se acerca debido a que Arabia Saudita decidió aumentar su producción de petróleo, lo que está generando que los precios del petróleo se desplomen en unos pocos días. Nuevamente, la maldición de las materias primas volverá a pasar factura en nuestro país.

Más allá de todo esto, debe resaltarse que México avanzaba poco a poco en su búsqueda por dejar de depender del petróleo. Por ejemplo, actualmente la exportación de petróleo representa menos del 5% de las exportaciones totales de México. Nuestra economía ha evolucionado y ahora sus principales exportaciones no son el petróleo o sus derivados, sino automóviles, autopartes y múltiples aparatos electrónicos.

No obstante, aunque nuestras exportaciones ya están diversificadas, nuestros ingresos fiscales aún no lo están. Es bien sabido que una buena parte del gasto público de nuestro país es financiado con los ingresos petroleros. El siguiente paso que México debería tomar es apostar por una reforma fiscal que le permita dejar de depender de Pemex y sus ingresos petroleros. Sin embargo, parece que no hay intenciones de que esto ocurra en el futuro cercano.

Como se dijo antes, el gobierno tiene la intención de rescatar a Pemex y convertirla en una palanca de desarrollo, pero sus acciones apuntan a que van en la dirección contraria. Por una parte, el gobierno continúa comprando coberturas petroleras para contrarrestar la volatilidad de los precios internacionales del petróleo, pero al mismo tiempo ha decidido detener rondas petroleras y las potenciales inversiones que se obtendrían de ellas.

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También se ha decidido inyectar dinero a Pemex para rescatarla, pero no se le ha exigido una reingeniería de su sistema de pensiones para hacerla una empresa sostenible. Aunado a esto, el gobierno decide construir una refinería a pesar de que la rentabilidad por hacerlo será nula y sin importarle que la mayoría de los gobiernos están apuntando a que lo correcto es invertir en energías renovables.

Todas estas decisiones son aún más graves cuando se toma en cuenta que Pemex es la empresa petrolera más endeudada del mundo y que su calificación crediticia está pendiendo de un hilo.

Lamento decir que la estrategia del gobierno para rescatar a Pemex y convertirla en una palanca de desarrollo es incorrecta. Depender del petróleo no es una buena idea. Además, las acciones que se han tomado para rescatar a Pemex han sido desacertadas.

La grave situación de nuestra empresa petrolera es productos de varios años de malas administraciones, pero las decisiones que está tomando el gobierno actual se podrían convertir en el factor determinante para generar una crisis que ponga en riesgo el desarrollo de nuestra economía.

Mientras tanto, el melancolismo del presidente por los tiempos de la expropiación petrolera no le permiten ver que Pemex se está convirtiendo en un barril sin fondo que no es, ni será, una palanca de desarrollo. En realidad, Pemex se está convertido en un lastre para nuestra economía que pronto podría ser insostenible.

Nota del editor: Isaac López-Moreno Flores cuenta con la Licenciatura en Economía por la Universidad de Guadalajara y con la Maestría Erasmus Mundus en Desarrollo y Crecimiento Económico en la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Lund en Suecia. Síguelo en Twitter como @iLopezMoreno . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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