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Nuestras Historias

El mundo vive el presente y el futuro inmediato, ¿ya hay un plan?

El Covid-19 no es el objeto del día, es cómo quedará nuestra sociedad afectada en la salud y en la economía, opina Ramses Pech.
jue 26 marzo 2020 05:00 PM

(Expansión) – El Covid-19 ha enmudecido, paralizado y contenido a la población en un confinamiento nunca antes visto en la historia mundial. La gente ha dejado de realizar cada actividad cotidiana y ha concentrado en cómo sobrevivir desde el punto de vista primero de salud y, de forma paralela, económico.

Ahora bien, hasta el momento no sabemos qué afectación posterior tendrá cada persona una vez que haya salido de la enfermedad y la cepa con los medicamentos empleados no hay un indicio hasta qué tiempo podría evolucionar el virus. Hoy nos es lo que acontece al día y que se convertirá en el pasado, sino planear en el futuro inmediato qué seguimiento realizaremos en el mundo y en cada país para contener un nuevo brote.

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Los países, de acuerdo a las cuatro fases establecidas en cada una de ellas, han realizado medidas sobre dos ejes importantes: tener el recurso suficiente en función de la población económicamente activa para la protección de la misma y realizar medidas económicas desde la inyección de dinero en forma individual a personas y empresas para poder mitigar el impacto póstumo de la afectación en cada país.

Las naciones han realizado una estrategia para poder mantener el poderío económico una vez concluida la última fase de la pandemia, la llamaremos almacenamiento energético: los inventarios europeos de almacenamiento de gas natural al 1 de marzo de 2020 estaban llenos en un 60%, el nivel más alto en décadas y en Estados Unidos tiene un total de 1,168 millones de barriles que da para 65 días de refinación de acuerdo a capacidad actual; provienen de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) por 635 millones de barriles (capacidad total de 713.5) más el almacenamiento operativo de 455 millones.

Esto indica que muchos países han invertido antes en almacenamiento en materia prima para generar energía y han tenido la buena visión para poder hacer frente ante cualquier contingencia. Hoy ante la falta de movilidad de la gente y la no utilización de energía por gran parte del sector económicamente activo de cada país, el volumen de demanda y consumo ha disminuido, por lo tanto no requieren utilizar la capacidad instalada para generar combustibles, electricidad, productos sintéticos, plásticos, fertilizantes entre otros. La pregunta es ¿después de que inicie la actividad tendrá lo suficiente?

Algunos de los commodities han tenido una contracción en el precio del mercado respecto a hace 45 días y muchos de ellos están siendo almacenados para mantener la economía al pasar la pandemia, dando a lugar que podrían tener en la post pandemia energía barata ante una recuperación económica en una curva muy suave en un tiempo no determinado aun.

El problema radicará en aquellos países que no tienen la forma de almacenar materia prima energética y dependen del día a día para poder tener acceso a combustibles, insumos para la industria y tecnología para tener una economía estable, y dependen de una balanza comercial de exportaciones, tratados o acuerdos comerciales para el intercambio.

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La pregunta a definir ante una batalla para el 2021 es económica. El que mejor oferte en el mundo en cada producto que pueda vender; será la facilidad de recuperación económica que tendrá en función de qué tanto de la población económica fue afectada al haber cubierto primero la necesidad económicamente activa.

El país que no haya realizado lo anterior tendrá el dilema y la pregunta: ¿qué tanto dinero tienes de lo que te sobró para combatir el Covid-19?; te da para comprar productos, servicios o materia, si la industria, negocios, comercios o la sociedad no tiene el poder económico suficiente para tener acceso a él.

¿En qué es preferible invertir? En que en la economía circule el dinero en la gente económicamente activa o dejar esto para después, cuando el mercado mundial se aproveche de ti; para establecer precios a donde no habrá la forma de negociar ante la necesidad de tener dinero para poder crecer y no ser parte de los débiles. Ahora hay que visualizar en el futuro inmediato que la actividad de las personas no iniciará en forma abrupta y todo dependerá de qué región o área fue afectada, cuáles fueron las consecuencias.

En México estamos en la Fase II de la pandemia del coronavirus (otros países en otra), en el presente (pasado) hoy (futuro), ¿qué plan habrá para continuar con la economía del país ante una desventaja competitiva de no tener cómo almacenar materia prima y un plan de largo plazo energético? Aquí el Covid-19 no es el objeto del día, es cómo quedará nuestra sociedad afectada en la salud y en la economía, en forma conjunta como nación, y qué tan vulnerables estaremos ante el mercado global.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter como @economiaoil . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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