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Nuestras Historias

El a,b,c del hacktivismo, cosas a comprender

Levantamientos contra gobiernos, instituciones e incluso personas dejan en claro que la necesidad de conocimiento y pensamiento crítico es un completo foco de atención, señala Carlos Ramírez.
jue 04 junio 2020 05:30 AM

(Expansión) – Despertaba la mañana del domingo con varios mensajes y algunas llamadas de conocidos y medios para hablarles sobre lo acontecido digitalmente en Estados Unidos, aquel mencionado resurgimiento de un grupo de usuarios organizados con evidencias y filtraciones habían aportado caos a los sucesos del mundo real, dando con ello mayor material para desencadenar la violencia.

Pareciera que el tema de moda se ha vuelto a retomar desde una óptica digital, con un matiz de mayor violencia y alcance; sin embargo, se requieren muchos elementos en la formación de las personas para no creer que todo lo que está detrás del cobijo del anonimato con fondo negro y letras verdes corresponde a un “hacker”, hablemos de hacktivismo.

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Los levantamientos contra gobiernos, instituciones e incluso personas dejan en claro que la necesidad de conocimiento y pensamiento crítico de la ciudadanía es un completo foco de atención, que un tema que ha libertado naciones, tal como ocurrió con la Primavera Árabe, en donde por medio de las redes sociales un pueblo enojado logró derrocar a un régimen, o muchas de las causas globales utilizaron como canal de comunicación internet para lograr captar una mayor audiencia y usuarios a la causa.

El mejor ejemplo ocurre con las tendencias que logran trascender, en las cuales de lo digital se lleva a un plano físico, donde las consecuencias se hacen presentes, esto corresponde a un tipo de hacktivismo que trasciende de lo digital a lo tangible.

Gran parte de los estragos comunes en los levantamientos digitales aparejan consigo sitios web fuera de línea durante muchas horas, incluso días. Este tipo de hacktivismo es más directo y técnico al involucrar herramientas especializadas para llevar a cabo un ciberataque de tipo DDoS, el resultado es lo que vulgarmente se menciona como “tirar la página”.

El origen y convocatoria de estos ataques consistentes en realizar múltiples peticiones a un sitio, hasta que se satura, dieron origen en un foro hace varios años al famoso colectivo que se resguarda bajo una máscara ya conocida de bigote y sonrisa pícara para llevar a cabo sus acciones.

Otro tipo de hacktivismo involucra filtraciones realizadas por dos tipos de personas, las primeras son personas internas a una dependencia, organización, lugar, como le gusten denominar, las cuales enojadas o en desacuerdo con la ideología, imposición, se encargan de filtrar información delicada con la finalidad de causar caos y reivindicar su causa personal; el segundo tipo de personas corresponde a especialistas con un nivel técnico considerable para lograr identificar vulnerabilidades en el sistema o incluso en los usuarios para hacerse de esa preciada información para utilizar en su cometido, logrando con ello sumar a más usuarios que abanderarán una causa con una verdad absoluta de lo que leyeron en los “leaks”.

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En internet puedes convertirte en el personaje que quieras, siempre y cuando se esté consciente de los límites y alcances legales que parecieran nulos, pero por mínimos que sean son existentes. Identificar esos puntos de vacío legislativo es lo que darán al hacktivista la distinción de su alcance básico, sin embargo, al final del día llevar a cabo una alteración de un contenido gubernamental podría resultar contraproducente.

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La diferencia clara entre un hacktivista con trayectoria y un usuario cualquiera que intenta sumarse a una causa radica en lo anterior dicho, pues al identificar acciones contra un gobierno el anonimato en mayor medida puede ser la mejor defensa, con navegadores, filtros, conocimiento más especializado para desviar ubicaciones y no dejar rastros. Las verdaderas células existentes de estos grupos se ocultan en los lugares menos pensados de internet, algunos caen en el supuesto de terrorismo por sus actos antisistema, otros más como lobos solitarios operando por causa de reivindicación social.

El hacktivismo ha estado presente desde hace décadas, no es un tema de moda, es un tema que debe tratarse con las medidas y mesura correspondiente, evitemos crear morbo y oportunistas ciberemergentes que desconocen incluso cómo instalar un software de anonimato.

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Culturizar al hacktivismo es un tema amplio complejo para algunos, pero la finalidad de estas palabras no es más que concientizar y abrir los ojos a una realidad existente, oculta en el anonimato con consecuencias reales, con ello identificar qué tipo de grupos son a los que estamos consumiendo en los medios, pues si algo es seguro, es que las filtraciones han comenzado.

Nota del editor: Carlos Ramírez Castañeda es especialista y apasionado por el Derecho Informático, particularmente en ramas de Ciberseguridad, Cibercriminalidad y Ciberterrorismo. Tiene un Máster en Derecho de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Santiago de Compostela España, Doctor en Administración y Políticas Públicas de México. Es colaborador de diversas instituciones académicas y gubernamentales, profesional siempre interesado en temas de ciberprevención particularmente con sectores vulnerables. Síguelo en Twitter como @Ciberagente . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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