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Nuestras Historias

Lo que las universidades aprenden de la ciudadanía durante la pandemia

Los sanitarios y trabajadores esenciales son fuente de inspiración en todo el mundo, opina Samuel Martin-Barbero.
sáb 06 junio 2020 12:01 AM

(Expansión) – Los cimientos de la educación superior mundial se han visto sacudidos por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, podemos aprender mucho, tanto de la pandemia como de nuestras reacciones a la misma.

Los académicos, líderes y responsables políticos educativos deberían aprovechar este momento sin precedentes en la historia de las universidades para financiar e invertir en la adquisición de plataformas, aplicaciones, y herramientas de evaluación educativas, y formarse en el manejo de las mismas. Además, tenemos que concentrarnos en las lecciones que la ciudadanía está impartiendo a través del sinnúmero de personas que prestan ayuda en ciudades como Nueva York, Madrid o Londres de manera completamente voluntaria.

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Con suerte, el COVID-19 brindará una oportunidad sin igual a la educación superior para que ésta mejore tanto sus objetivos sociales como su compromiso con el mundo exterior.

Los médicos, enfermeras, psicólogos, miembros de las fuerzas armadas, agentes de la policía, bomberos y cajeros de supermercados, entre muchos otros, están haciendo las veces de faros en la niebla, inspirándonos e impartiendo lecciones que son vitales para todos.

Estas personas, comprometidas, que trabajan incansablemente en tantas salas de urgencias, hospitales de campaña, residencias para mayores y tanatorios improvisados, han ocupado las trincheras de una batalla cuyo fin aún es incierto. Creo que no exagero al decir que, en estos tiempos de – aparente – paz en Occidente, aquellos que salvan las vidas de los demás mientras arriesgan las suyas son verdaderos “salvadores de la humanidad”, parafraseando al Talmud.

Están haciendo gala de unos niveles de valor, solidaridad, generosidad, camaradería, tenacidad y resistencia inimaginables, atributos loados por Emmanuel Macron, Presidente de Francia, cuando puso en marcha la operación de recuperación nacional de su país.

A lo largo de las últimas semanas hemos visto un repunte en el número de artículos que analizan cómo el sistema de educación superior se enfrenta a la dura realidad de tener que trasladar las clases al ámbito virtual debido al COVID-19, aunque sea temporalmente.

Las universidades se han visto afectadas por la pandemia

En lo que respecta a los millones de jóvenes matriculados en universidades en Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia e Italia, no solo están convirtiéndose en “estudiantes online”, sino que están quedando marcados por esta experiencia traumática extracurricular. Las publicaciones New York Times y The Atlantic describieron algunos de los impactos socioeconómicos que esta situación está teniendo sobre los colectivos más vulnerables de la población universitaria.

OPINIÓN: ¿Egoísmo o solidaridad? El desafío ético de la pandemia

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Esto no sólo ha afectado exclusivamente a los alumnos, también a los profesores de toda clase de instituciones que ahora están recluidos en sus casas, comprensiblemente estresados por esta pandemia. Muchos de estos profesionales se ven obligados a hacer malabares para conseguir conciliar su profesión, el cuidado de sus familiares mayores y la educación de sus niños. Si encontrar el equilibro entre la educación, la investigación y la gestión de los estudios es difícil en condiciones normales, en estos momentos lo es mucho más.

A lo largo de los últimos años, universidades de todo el mundo se han ido centrando en el conocimiento transferible, en la educación de alta calidad, y en equipar a sus alumnos con las habilidades cognitivas y el pensamiento racional necesarios para garantizar su empleabilidad. Muchas instituciones que quieren seguirle el ritmo a estos tiempos que corren han empezado a añadir actividades extracurriculares para ofrecer un “equipo de supervivencia”, por así decirlo, a sus alumnos, de manera que éstos puedan alinearse con las exigencias del mercado.

Las habilidades que sólo son útiles en el entorno laboral servirán de poco, de ahora en adelante, si no están ancladas en creencias sociales útiles y virtudes personales; esto podrá hacer que marquen la diferencia en tiempos tan turbulentos como los actuales. Las universidades deberían prepararse para el futuro prestando atención a las “clases magistrales en directo” que se están impartiendo ahora.

Los estudiantes chinos vuelven a clase con grandes medidas de seguridad

La cuarentena universitaria actual, probablemente, tendrá un efecto sobre las expectativas y decisiones de los alumnos a la hora de elegir programas académicos, carreras profesionales e, incluso, los emplazamientos donde estarán dispuestos a trabajar y estudiar. En un país como España, cuarto del mundo por fallecidos por COVID hasta la fecha (ya son más de 25,000 las víctimas), puede que esto ya sea una realidad.

A lo largo de este último mes, según las cifras de Google Trends, el aumento en interés por cursos online cortos, no acreedores de créditos, certificados, títulos de asociados, y demás, ha sido exponencial. Las áreas en las que los usuarios han mostrado un mayor interés, según el buscador, son las de Salud, Educación, Servicios Sociales, y Estudios Medioambientales.

Será interesante ver si estas elecciones y sensibilidades temporales perduran y si se expanden internacionalmente, una vez terminada la cuarentena.

OPINIÓN: Manteniendo la cordura durante el COVID-19

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Mientras tanto, los que tenemos la buena fortuna de trabajar desde casa debemos intentar ser optimistas, constructivos… y mantenernos motivados. Para esto, creo que la mejor manera de hacerlo es pensar en aquél clásico del pop español de los años 80: Resistiré, del Dúo Dinámico. Muchos madrileños han coreado recientemente esta canción desde sus balcones a las 8 de la tarde, al tiempo que aplaudían a todos aquellos que luchaban contra el virus.

Se ha convertido en el himno de la “esperanza cívica” tras casi dos meses de estricto confinamiento, así como un himno de agradecimiento a todos aquellos que han mostrado a diario unas extraordinarias dosis de ciudadanía: “Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. Resistiré”.

Notas del editor: Esta columna se publicó originalmente en la página web del World Economic Forum (WEF) el pasado 18 de mayo, lee aquí el texto original en inglés.
Samuel Martín-Barbero, Presidential Distinguished Fellow, University of Miami, Florida, Estados Unidos. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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