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El indicador político del PIB

Cada seis años hay un nuevo presidente, que pretende establecer una ruta económica distinta que la anterior y que incide en la perspectiva de crecimiento del sexenio, opina Iván Franco.
vie 12 junio 2020 06:01 AM

(Expansión) – En términos jerárquicos la cifra del PIB es la más importante de la economía de cualquier país. Sin embargo, es inútil si pretende evaluar (no cuantificar) cualquier otra cosa que no sean los valores agregados del producto de la economía.

El PIB mexicano es un caso particular porque presenta un pequeño componente cíclico de seis años.

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Cada seis años hay un nuevo presidente, que pretende establecer una ruta económica distinta que la anterior y que incide en la perspectiva de crecimiento del sexenio. Lo importante es determinar qué tanto influye en realidad la política sexenal en el PIB.

Si consideramos que el gasto público que puede reasignarse entre sexenios es poco, la influencia de la política pública sexenal en el PIB es relativa. Claro, hay excepciones, por ejemplo, cuando la política de endeudamiento público se vuelve compensatoria.

Por otro lado, el modelo de crecimiento económico de México (economía abierta y pequeña) tampoco permite movimientos sexenales importantes, porque es un modelo institucionalmente fijo.

El mediano plazo es más relevante y congruente

No obstante, hacer una evaluación del PIB intersexenal siempre será relevante en el análisis.

Una forma exploratoria de ver el desempeño intersexenal del PIB es calculando su tasa de cambio, tal como se hace en la actualidad. La diferencia es la ventana de tiempo sobre la que se calcula.

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El análisis convencional dicta que la tasa de cambio del PIB de cierto trimestre debe calcularse con respecto al trimestre anterior. Y, adicionalmente, contra el mismo trimestre del año anterior. Esto tiene una buena razón de ser desde el punto de vista de los patrones que contienen las series de tiempo económicas.

Si la tasa de crecimiento del PIB se obtuvo contra el trimestre inmediato anterior, lo que se está evaluando es el muy corto plazo. A esto le podemos llamar el análisis inercial. Esta serie es la menos útil para el análisis, por ello, en otros países la desestiman.

Por otro lado, cuando se compara el PIB de cierto trimestre contra el mismo trimestre, pero del año anterior, se está evaluando el corto plazo, aislando al componente inercial mencionado arriba. A este análisis, le llamamos tendencial.

Finalmente, cuando calculamos la tasa de cambio del PIB de cierto trimestre, versus el mismo trimestre, pero seis años atrás, estamos evaluando el mediano plazo. A esta evaluación intersexenal podemos llamarle acumulativa.

La tasa intersexenal evalúa el crecimiento acumulado del PIB en un periodo de 24 trimestres. Además, de que compara el desempeño entre sexenios.

El crecimiento económico es “compartido” entre sexenios

Con la métrica de crecimiento intersexenio, la primera conclusión es que conforme avanza un sexenio la administración en curso se va desligando de los efectos de la política económica (y de las decisiones del sector privado) en el sexenio anterior.

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Por ejemplo, si se calcula el crecimiento del PIB intersexenal en el primer año de equis gobierno, este reflejará casi en su totalidad la política económica heredada del gobierno anterior.

En cambio, cuando estamos a la mitad de un sexenio, el PIB intersexenal reflejará en un 50% la política económica del gobierno anterior y 50% la política del gobierno actual.

El cálculo del PIB intersexenal aísla la inercia y la tendencia que trae consigo el PIB en el corto plazo, al mismo tiempo que evalúa qué tan bien (o mal) lo está haciendo el gobierno actual, dada la herencia del gobierno anterior.

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¿Qué diferencias hay entre sexenios?

En términos acumulados, el PIB logrado por la administración de Ernesto Zedillo fue el más alto. Después, le sigue Peña Nieto, luego, Vicente Fox, y, por último, Felipe Calderón.

El crecimiento trimestral acumulado promedio de cada administración fue de 1% para Zedillo; 0.54% para Peña Nieto; 0.5% para Fox, y 0.4% para Calderón.

La administración de Fox tuvo la herencia o base de comparación más difícil de superar (Zedillo), y Peña Nieto, la menos difícil (Calderón).

Sin embargo, tanto Fox como Peña Nieto tomaron el timón de su gobierno alrededor de seis años después de las crisis económicas de 1995 y la de 2009. Por ello, si se comparan sus primeros trimestres contra los trimestres de dichas crisis, se notan picos generosos que reflejan una recuperación.

Si quisiera vislumbrarse al sexenio actual, la base de comparación (Peña Nieto) es la segunda mejor. En ese sexenio no hubo crisis económicas, al contrario, hubo un pico de crecimiento acumulado. Por ello, en una comparación intersexenal este sexenio (AMLO) se va a parecer más al de Felipe Calderón, marcado también por una recesión. Por ejemplo, en términos acumulados, la caída más fuerte de este sexenio se verá en el segundo trimestre de 2021, ya que seis años antes, sucedió un pico de crecimiento.

Es de esperarse que, a fin de superar al sexenio anterior, la política económica actual tendría que ser de mayor magnitud. Algo muy difícil de ocurrir, dado que en el sexenio de Peña Nieto se implementaron políticas monetarias y fiscales muy laxas y no convencionales. Mientras que esta administración está optando por una reasignación de recursos y un relativo “downsizing” de la administración pública.

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Para evaluar bien o mal a un gobierno en materia económica en el mediano plazo, se debe mirar al PIB intersexenal, considerando el modelo económico de crecimiento que es fijo, a las políticas monetarias y fiscales y los ciclos de crecimiento de la inversión, también de mediano plazo.

No debemos olvidar que, si bien hay profundas diferencias ideológicas en la política económica, el crecimiento económico del país está atado a un modelo, por ello, en el mediano plazo el crecimiento es institucionalmente compartido.

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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