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Repartiendo acoso

Ante un contexto pandémico el aumento de usuarios de plataformas encargadas de llevar comida a la puerta de casa tuvo un aumento exponencial, con una apertura en todo sentido, señala Carlos Ramírez.
lun 09 agosto 2021 05:00 AM

(Expansión) - Hace días me llegaron varios casos compartidos por medio de capturas de pantalla e historias detrás de ellos, dos en lo particular muy preocupantes pues, el primero versa sobre una aplicación de reparto de comida, de color naranja y blanco su logo para no entrar en detalles con el nombre directo.

Varias chicas a través de redes sociales realizaron publicaciones etiquetando a la empresa sobre actos de acoso de algunos de sus repartidores y aquí es donde pensamos sobre las carencias de controles y filtros aptos, no basta únicamente con sumarse a la aplicación y cargar documentación -posteriormente conseguir una de esas famosas mochilas cuadradas-, se necesitan mayores controles para saber qué tipo de personas están repartiendo comida y portando el logo de la empresa.

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Lo peligroso comienza cuando los repartidores entablan comunicación con los clientes a través del chat que provee la plataforma, al tener presente el número de teléfono de una posible víctima, su dirección y nombre; en malas manos esto se convierte en una potencial arma para el móvil de diversos delitos. Los casos recopilados son sobre acoso a mujeres en donde con “cumplidos” y emojis haciendo alusión a situaciones coitales buscan el acercamiento a las potenciales víctimas e incluso textean para que los inviten a ingresar al domicilio.

¿Dónde están los valores de la plataforma? Cualquier persona se puede sumar, repartir comida, obtener domicilios de víctimas identificadas y posteriormente cometer delitos que van desde robo a casa habitación hasta violaciones, y todo derivado del acoso digital que, queda en claro, no tienen una postura firme.

Normalizamos tanto el contacto con las empresas/plataformas digitales de servicios que dejamos de lado saber quién está detrás respondiéndonos, trayendo a la puerta de nuestros hogares algo tan sagrado como los alimentos.

Otro de los casos más simbólicos, el segundo, fue de voz de una querida familia, que pidió donas a una empresa muy famosa que tiene varias sucursales a lo largo de México, y aquí es donde me percato que la plataforma, a pesar de que tiene una supuesta integración de seguridad, el factor humano es el que siempre tendrá algo que ver para cometer una afectación.

Posterior a realizar un pedido y pagar a través de su propia plataforma, la persona indicada como repartidor jamás realizó una acción, solamente recopiló los datos de dirección y contacto de la amigable familia, para posteriormente recibir llamadas de un número ajeno al repartidor indicado y dejar en claro muchas de las sospechas ante un posible robo a casa habitación.

¿Dónde está la verdadera seguridad del cliente final? Cualquier persona dentro de la empresa puede tener nuestros datos y dejarnos expuestos. Sin procesos de verificación a la persona, los clientes finales son enormes blancos para cometer ilícitos.

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Ante un contexto pandémico el aumento de usuarios de estas plataformas encargadas de llevar comida a la puerta del hogar tuvo un incremento exponencial, con una apertura en todo sentido. Para algunos una oportunidad para obtener ingresos, para otros una oportunidad para sumarse a las tendencias de Twitter y ofrecer servicios sexuales ostentando una mochila cuadrada y su vehículo.

Sí, esto ocurre, muchos repartidores se ofrecen como llamados singles a través de redes sociales, desafortunadamente creen que cualquier persona está dentro de su ambiente y así creen que nada tienen que perder si contactan a las clientes para lograr algún encuentro, lo que no se dan cuenta es que digitalmente todo deja un registro y se convierten en personas claramente identificables.

Esperemos que las usuarias violentadas exijan a la empresa/plataforma y realicen su respectiva denuncia formal, pues su integridad puede estar en un completo peligro.

Antes de utilizar este tipo de servicios, piensa en realidad en que detrás de tus alimentos puede estar un desconocido con intenciones nefastas, teniendo al alcance de sus manos tu dirección, nombre, teléfono y posiblemente datos bancarios.

En lo personal evito este tipo de plataformas, pues, con experiencia, puedo afirmar que tengo vecinos que sin ética, higiene, manipulan la comida que van a repartir en sus motos.

Nota del editor: Carlos Ramírez Castañeda es especialista y apasionado por el Derecho Informático, particularmente en ramas de Ciberseguridad, Cibercriminalidad y Ciberterrorismo. Tiene un Máster en Derecho de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Santiago de Compostela España, Doctor en Administración y Políticas Públicas de México. Es colaborador de diversas instituciones académicas y gubernamentales, profesional siempre interesado en temas de ciberprevención particularmente con sectores vulnerables. Síguelo en Twitter como @Ciberagente . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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