Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Alerta: México registra 26 subvariantes de Delta

Delta está teniendo una evolución local, no homogénea, que podría atacar con mucha más fuerza al sistema inmunológico, apunta Jonathán Torres.
mar 05 octubre 2021 12:09 AM

(Expansión) - Estamos en una meseta. La pandemia por COVID-19 nos ha otorgado una tregua con una reducción en las cifras de muertes y contagios. Pero, una nueva cresta podría asomarse. ¿Más alta? No es posible saberlo, pero en México está ocurriendo un fenómeno que preocupa a la comunidad científica y epidemiológica. Delta, la variante que ha colonizado el país, está mutando a velocidad de vértigo.

De acuerdo con el más reciente reporte de riesgo epidémico emitido por la Secretaría de Salud, México no cuenta en ningún lugar con el nivel de riesgo máximo de contagios; 22 entidades están en semáforo amarillo, 9 en verde y 1 en naranja. La tercera ola ya pasó y, ahora, todos quisiéramos estar frente a una extensa planicie, sin picos al alza. Pero no, algo perturba a doctores y científicos.

Publicidad

El virus está ampliando su árbol genealógico en México, específicamente Delta y todos sus linajes. Delta está teniendo una evolución local, no homogénea, que podría atacar con mucha más fuerza al sistema inmunológico. Desde el punto de vista genómico, ese es el principal riesgo que hoy se está observando y que, de materializarse, podría adelantar la presencia de la cuarta ola en el país.

Ésta es la alerta: el Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica no tiene una subvariante de Delta, ni dos, ni tres. Ha detectado 26 en diferentes zonas del país.

“Tenemos una evolución de Delta, que solo se está registrando aquí; sí hay la probabilidad de generar una variante que se dé en México, que pudiera atacar con mayor eficiencia y ser todavía más transmisible”, afirma Andreu Comas, miembro del Consorcio y virólogo de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

Para que no haya dudas, Fidel Sánchez, también integrante de Consorcio e investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, así lo explica: “Actualmente, casi el 100% de los casos en todo el país es causado por la variante Delta. Esta variante, desde hace poco, se empezó a dividir en muchos sublinajes que empezaron a clasificarse como AY.x, donde x es un número entre 1 y 26. Entonces, hasta hoy tenemos 26 diferentes sublinajes de Delta, que presentan cambios en diferentes lugares de su genoma pero que no sabemos qué efectos tienen en la biología del virus”.

Lee aquí el Programa de Vigilancia Genómica del SARS-CoV-2 realizado por el CoViGen-Mex

Recientemente, uno de esos sublinajes, el AY.20, se está incrementando en los casos que analiza el Consorcio semana a semana, lo que habla de una posible alza en la transmisión de dicho sublinaje. Así, Delta empieza a comportarse genómicamente de una manera diferente en todas las regiones del país.

De acuerdo con los pronósticos de los expertos, la cuarta ola de la pandemia en México ocurrirá en diciembre de 2021 y enero de 2022, pero no es posible descartar que alguno de los miembros de la familia Delta tenga un patrón totalmente distinto, que nos corte la respiración en las próximas semanas.

Publicidad

“Podemos ver el arranque de la cuarta ola en noviembre y lo que será diferente será la velocidad de crecimiento y el impacto”, sostiene Mauricio Rodríguez, microbiólogo y vocero de la Comisión COVID-19 de la UNAM.

Situémonos, entonces, en el contexto que corresponde: la baja de contagios y muertes es una buena noticia, pero urge acelerar la vacunación. La movilidad empieza a intensificarse, por lo que es muy importante tener presente que el virus se sigue transmitiendo, está mutando, lo que nos obliga a sostener las medidas de prevención. También, es vital considerar la vigilancia genómica pues solo así podremos adelantarnos ante la aparición de algo peor.

Delta y toda su familia representan una alerta, pero el foco rojo está en la falsa percepción de seguridad que podríamos tomar ante la meseta de contagios que hoy registramos.

**********

¿Política mata pandemia?

Una muy mala tradición de la política mexicana podría poner en riesgo la estrategia contra el COVID-19. Los cambios de gobierno, que suelen ser el momento para enterrar todo lo que se hizo en la anterior administración para crear algo supuestamente distinto, podrían llevarse consigo los trabajos que en alcaldías y gobiernos estatales se han desplegado contra el COVID-19. Se advierte que los cambios de estafeta en varias plazas traerían un desbaratamiento en los servicios de epidemiología y provocar tropiezos en las transiciones. Mucho cuidado.

Nota del editor: Jonathán Torres es socio director de BeGood, Atelier de Reputación y Storydoing; periodista de negocios, consultor de medios, exdirector editorial de Forbes Media Latam. Síguelo en LinkedIn y en Twitter como @jtorresescobedo . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad
Publicidad
Publicidad