Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

El C-Suite es clave en la transformación de las empresas

Cuando los miembros de este grupo desarrollan nuevas habilidades y aplican lo aprendido, es posible dirigir de forma estratégica y con sentido de dirección a las organizaciones, señala Ricardo Triana.
mar 16 noviembre 2021 11:59 PM
El C-Suite es clave en la transformación de empresas
Una de las formas más asertivas de poder crear estrategias y objetivos sólidos es viendo la transformación como un proyecto, apunta Ricardo Triana.

(Expansión) - A nivel organizacional todavia estamos entendiendo lo que ha funcionado en términos de estrategias de negocio para poder salir ventajosos de situaciones volátiles como la que vivimos en los últimos meses y los desafios que las empresas grandes y pequeñas tienen a la hora de implementar o transformar sus estrategias organizacionales.

Tanto empresas como individuos tuvimos que ajustarnos y aprender en el camino, pero en ese aprendizaje a nivel empresarial, una prueba de lo díficil que significa transformarse lo fue el más de un millon de pymes tuvieron que cerrar y sobre 43% de las empresas mexicanas de este sector aseguraron haber estado, en algún momento del año, en riesgo de supervivencia.

Publicidad

Esta misma situación afectó a grandes compañías con estructuras, que, en su momento, se creían sólidas. ¿Qué fue lo que hizo la diferencia? Su capacidad de transformarse, la cual es muy diferente al ajustarse a lo que va sucediendo. Una transformación, para que tenga un impacto significativo, tiene que venir desde raíz. Y, ¿quiénes son los indicados para liderar esta transformación organizacional? El C-Suite.

Este término se emplea para describir a quienes ocupan puestos de alta dirección. Se trata de miembros pertenecientes a un importante grupo que, junto al CEO, ejercen los cargos de más alto rango jerárquico dentro de la estructura organizacional. Su posición conlleva responsabilidades como enfrentar y asumir los riesgos de la toma de decisiones, establecer el rumbo de la empresa, los objetivos y alineamiento operativo, entre otras responsabilidades.

Hace algunos años, estos ejecutivos de nivel C eran sólo el director ejecutivo, el de finanzas y el de operaciones. Sin embargo, en los últimos 30 años se han sumado nuevos directivos a esta categoría de liderazgo con el objetivo de tener una visión más completa del panorama actual y próximo. Ahora, también los conforman el director de tecnología de información, el de marketing, el de comunicaciones y relaciones institucionales, entre otros.

Y ¿por qué digo que la clave de la transformación organizacional está en el C-Suite? Es cierto que todos los que trabajamos en una empresa somos engranes que hacen que funcione una organización, pero como toda máquina, siempre están las piezas clave. Mis años de experiencia trabajando con este sector me han podido comprobar que cuando los miembros de este grupo desarrollan nuevas habilidades y aplican lo aprendido, es posible dirigir de forma estratégica y con sentido de dirección a las organizaciones.

Sin embargo, el cambio requiere de procesos. De acuerdo con Ryan Raffaelli, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, destaca que siete de cada 10 iniciativas de cambio fallarán por falta de estrategia y determinación de objetivos.

Una de las formas más asertivas de poder crear estrategias y objetivos sólidos es viendo la transformación como un proyecto. Los proyectos dan estructura, un mayor entendimiento del problema o área de oportunidad y te permiten medir el progreso para hacer los cambios necesarios a tiempo. Aquello que no se mide no se puede mejorar.

Publicidad

Cuando asesoro a líderes para lograr transformaciones organizacionales exitosas dentro de sus empresas, siempre aconsejo tener en cuenta tres fases. La primera es el conocimiento profundo. Entender la estrategia de negocio y su impacto en las personas que forman parte de la organización, así como la industria y factores externos. De esta forma podemos evaluar cuáles son las necesidades de transformación específicas que requiere la empresa.

La segunda es el diseñar alternativas y soluciones concisas alineadas a la estrategia. Una vez que se tiene el conocimiento necesario se pueden formular estrategias que vayan de acuerdo con el plan de negocios. En esta etapa y a partir de las soluciones definidas, se establecen las métricas de éxito, se definen las herramientas a utilizar, e incluso, se agrupan las acciones en proyectos individuales.

La tercera es el impacto duradero. Asegurar que los cambios que se están realizando sean a largo plazo. La mejor manera de garantizar que se consigan los beneficios esperados es capacitando e impulsando a los que conforman la organización, ya que son ellos los que pueden pivotar y ajustar procesos en el camino.

Mi mayor consejo para el C-Suite, del que yo también formo parte dentro de Project Management Institute, es el tener dentro de nuestra cartera de habilidades las pertenecientes a la dirección de proyectos. Saber de este tema significa que no solamente conoces lo necesario a nivel técnico (entender cómo funciona y se dirige un proyecto), sino también a nivel de negocio (cómo se alinea y prioriza el portafolio de inversiones y proyectos con la estrategia, las interacciones entre las áreas para eliminar los silos) y las habilidades impulsoras (liderazgo colaborativo, gestión del cambio organizacional, innovación y solución de problemas efectivo), pues esa combinación permite analizar riesgos, identificar las mejores oportunidades y anticipar los cambios.

Son ellos quienes pueden actuar como disruptores para generar en la empresa que dirigen una transformación profunda. El liderazgo es esencial para alcanzarlo, ser mentores, contar con la visión de convertir al personal en colaboradores invaluables, motivarlos e inspirarlos, para que, a su vez, ellos hagan lo mismo con sus equipos y se logre ese cambio tan necesario en estos tiempos.

Nota del editor: Ricardo Triana es Managing Director de PMI en América Latina. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad
Publicidad
Publicidad