Y no me mal interpreten, sinceramente no considero la deuda como algo malo, pero es importante saber usarla a nuestro favor, por lo que hoy platicaremos de cómo tener una relación sana con la deuda, ya sea que la manejes como persona física o que busques una deuda corporativa para crecer tu empresa. Con una deuda sana me refiero a incurrir solo en una deuda que puedas pagar, ya que ten en cuenta que no solo pedirás un monto determinado, sino que quien te preste ese dinero te cobrará una tasa de interés por el préstamo.
Comencemos con aquellas personas que quieren pedir prestado como persona física, ya sea un crédito personal o para comprar un auto o incluso un bien inmueble, en este caso toma en cuenta qué tan urgente es tener ese bien o servicio, o si es necesario o no adquirirlo; también es importante saber si tienes la posibilidad de ahorrar e invertir el dinero y posteriormente realizar la compra o si puedes adquirirlo a través de un crédito, tal sería el caso de una casa, muy pocas personas pueden pagar de “cash” una casa o un departamento, por lo que la mayoría acude a un crédito hipotecario.
Una vez que ya decidiste si es necesario el crédito, te sugiero tomar en cuenta lo siguiente: el monto solicitado, evalúa si necesitas un préstamo por el total de tu compra o si es posible que sólo sea un porcentaje, cotiza en dos o tres instituciones diferentes para que puedas comparar, plazos y tasas de interés. Toma en cuenta que hay créditos a tasas variables y tasas fijas, pregunta qué te conviene más, también analiza antes de pedir un crédito si tienes otros créditos abiertos, cuánto te falta para liquidarlos y qué porcentaje representa de tus ingresos tus gastos totales para ver si podrás hacer frente a todos los pagos, ya que hay que tener presente que si llegas a faltar en un pago te cobraran intereses moratorios y la deuda se podría ir haciendo más grande.
Ahora, si eres una compañía, independientemente del tamaño, una deuda razonable, puede ser de gran ayuda, ya sea para iniciar o hacer crecer tu negocio, pero en este caso, además de tomar en cuenta el monto, plazo, tasa, comparar los diferentes créditos que podrías obtener, también es importante tomar en cuenta el “core” de tu compañía, es decir, qué es lo que produces, si el pago es inmediato o tú también das crédito, para qué vas a usar el crédito y en cuánto tiempo podrías comenzar a tener beneficios sobre el activo que compraste; por ejemplo, si vas a modernizar alguna línea, cuál es el tiempo que te tardarás en poner en marcha la línea.
Asimismo, sería oportuno analizar si incurrirás en una deuda en tu moneda local o en moneda extranjera, las ventajas y desventajas que esto te podría ocasionar. Cabe mencionar que dependiendo del lugar en donde operas geográficamente, la industria a la que perteneces, entre otras circunstancias, un crédito podría tener una mayor o menor tasa, ya que hay industrias que son más riesgosas o que tienen procesos más largos, por lo que los bancos saben que podrías tardar más tiempo en generar un flujo que ayude o solvente los pagos del crédito.
También me parece relevante comentarles que como persona moral puedes pedir prestado de diferentes formas, podría ser a través de un crédito bancario, solicitando la ayuda de tus accionistas o podrías emitir bonos, por dar algunos ejemplos; en todos los casos deberás evaluar quién te presta a una menor tasa, es decir qué deuda es más barata.