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Cuando la economía avanza lento, las empresas no pueden hacerlo igual

2026 no será un año fácil, pero puede ser una oportunidad para tomar decisiones de una forma diferente.
mié 07 enero 2026 06:04 AM
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Toca entender el negocio de forma más profunda, hasta identificar dónde se desaprovechan recursos como el tiempo del personal o la capacidad instalada y dónde están los cuellos de botella, considera Fátima Masse. (Foto: Shutterstock.)

Y arranca el 2026.

Un año que, como 2025, se prevé que sea ajetreado y con incertidumbre económica.

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El año pasado México prácticamente no creció, puesto que se pronostica que el cambio anual del PIB sea cercano a 0%. En contraste, la expectativa general es que este año la economía crecerá alrededor de 1%. Es un avance modesto, casi imperceptible a nivel macroeconómico, pero es mejor que nada.

Sin embargo, las historias empresariales no se escriben desde los promedios. Dos empresas pueden vivir realidades opuestas, aunque se ubiquen en el mismo territorio y enfrenten condiciones macro similares. Además, esos contrastes podrían acentuarse por dos eventos internacionales clave para nuestro país: el Mundial y la renegociación del T-MEC.

Por un lado, el Mundial traerá un choque económico positivo con más turistas, más consumo y más movimiento sobre todo en sectores como hotelería, alimentos, transporte y entretenimiento, principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. También será una oportunidad para las regiones cercanas que logren atraer a quienes quieran quedarse unos días extra para conocer México. No va a resolver los problemas macroeconómicos del país, pero puede significar una buena temporada para ciertos negocios.

Por otro lado, la renegociación del T-MEC será un capítulo más complejo. México llega con instituciones erosionadas y sin los avances estructurales que necesitaba para negociar desde una posición más sólida. Aunque los acuerdos finales afectarán a toda la ciudadanía, los primeros impactos los sentirán quienes exportan productos o importan insumos, por ejemplo, por movimientos en el tipo de cambio y aranceles.

En lo que respecta a estos eventos globales, ¿quiénes pueden obtener los mayores beneficios? Las empresas que hayan hecho su tarea: conocer con precisión su operación, anticipar riesgos, invertir en procesos más eficientes y planear escenarios.

Lo mismo pasa en el resto de los sectores, incluso aquellos que están más distantes a los sucesos internacionales.

En un país que crece muy poco y donde la incertidumbre prevalece, los errores y las ineficiencias son más difíciles de disimular. Por ello, no basta con tener estrategias solo para vender más. Toca entender el negocio de forma más profunda, hasta identificar dónde se desaprovechan recursos como el tiempo del personal o la capacidad instalada y dónde están los cuellos de botella.

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2026 no será un año fácil, pero puede ser una oportunidad para tomar decisiones de una forma diferente. Decisiones que se basen en entender el entorno, actuar con agilidad y buscar equilibrios más eficientes para navegar la incertidumbre.

A todas las personas que emprenden, dirigen o lideran equipos: ¡Feliz Año Nuevo! Que este 2026 venga con claridad, energía, templanza y resiliencia para tomar mejores decisiones y aprovechar cada oportunidad, por más pequeña que parezca.

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Nota del editor: Fátima Masse es Economista especializada en temas sociales. Síguela en Twitter como @Fatima_Masse . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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