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El primer Mundial de la inteligencia artificial… y de la desinformación

La misma tecnología que promete mejorar la experiencia deportiva también plantea desafíos importantes para la calidad de la información que circula en el ecosistema digital.
El primer Mundial de la inteligencia artificial... y de la desinformación
Quizá la lección más importante que nos deje este Mundial no tenga que ver con ser capaz de ganar el torneo de futbol, sino de distinguir entre lo que realmente ocurrió de aquello que fue generado por un algoritmo, considera Maricarmen Fernández Chapou. (Foto: David Ramos/Getty Images)

Gemelos digitales de los jugadores, avatares, hologramas, balones inteligentes, arbitraje asistido por algoritmos y la personalización de contenidos para los aficionados; la inteligencia artificial (IA) está presente en prácticamente todas las dimensiones de este Mundial. Sin embargo, la misma tecnología que promete mejorar la experiencia deportiva también plantea desafíos importantes para la calidad de la información que circula en el ecosistema digital.

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Cada Copa Mundial ha estado asociada a una innovación tecnológica. Alemania 2006 consolidó las transmisiones digitales globales; Sudáfrica 2010 popularizó las redes sociales como segunda pantalla; Rusia 2018 mostró el poder de los datos masivos en el deporte; Qatar 2022 profundizó el uso de tecnologías de monitoreo y análisis en tiempo real. La Copa del Mundo 2026, organizada por México, Estados Unidos y Canadá, será recordada, además, por ser el primer torneo de la IA generativa.

Entre las nuevas herramientas basadas en IA introducidas en la competencia mundialista destacan sistemas avanzados de detección semiautomática del “fuera de juego” y el uso de avatares tridimensionales que permiten recrear las posiciones de los jugadores.

Paralelamente, sistemas como “Football AI Pro” analizan millones de eventos futbolísticos para generar informes tácticos, identificar patrones de juego y ofrecer visualizaciones avanzadas para entrenadores y analistas. Según la FIFA , “estas tecnologías buscan agilizar las decisiones arbitrales y aumentar la transparencia de las revisiones”.

El Mundial 2026 ha sido calificado como el mayor laboratorio tecnológico de futbol: incorpora IA en seguridad, logística, retransmisiones y personalización de contenidos para los espectadores. La IA observa el juego y participa activamente en la forma en que se prepara, se interpreta y se administra.

Sin embargo, existe una dimensión menos visible de esta transformación tecnológica. La misma IA que ayuda a árbitros y entrenadores también está revolucionando la producción de contenidos digitales. Las herramientas capaces de generar imágenes hiperrealistas, videos sintéticos y textos automatizados han reducido drásticamente el costo de producción de desinformación.

El Mundial constituye un escenario ideal para este fenómeno. La enorme atención mediática, la circulación acelerada de contenidos y la carga emocional asociada al torneo crean condiciones perfectas para la viralización de información falsa.

Desde las primeras semanas del torneo, comenzaron a circular múltiples ejemplos. Hubo casos anecdóticos, como el de la fotografía viral de una supuesta aficionada estadounidense en bikini con motivos estadounidenses que resultó creada por IA (más de 120,000 “me gusta” y millones de visualizaciones en redes sociales), o videos sintéticos de escenas inexistentes de la ceremonia inaugural; pero también estafas y fraudes: boletos falsos, sorteos inexistentes, sitios web que imitan plataformas oficiales y promociones fraudulentas relacionadas con el álbum Panini y productos oficiales del Mundial.

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Según Reuters , este deporte también se ha convertido en un objetivo creciente de la llamada AI slop, un término utilizado para describir grandes volúmenes de contenido falso generado automáticamente. Estos materiales pueden incluir declaraciones inventadas de deportistas, imágenes manipuladas y noticias fabricadas que afectan la reputación de jugadores, equipos y organizaciones deportivas. Leo Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar son solo algunos de los jugadores que han sido víctimas de este tipo de bulos, con fotografías falsas, supuestas declaraciones generadas artificialmente y videos manipulados que exageran o inventan incidentes dentro y fuera del campo. Incluso, la imagen de Diego Armando Maradona ha sido recreada mediante IA después de su fallecimiento, lo cual resulta especialmente polémico.

Y es que la desinformación no se limita a contenidos generados desde cero. También persiste una práctica más antigua: reutilizar imágenes reales fuera de contexto, como fotografías de eventos ocurridos años atrás o en otros países que reaparecen atribuidas al Mundial para alimentar narrativas políticas, culturales o deportivas.

Gracias a la herramienta Google Fact-check Explorer , que permite recuperar verificaciones de noticias por temática y región, podemos acceder a desmentidos de videos que supuestamente muestran manifestaciones políticas o banderas durante partidos del Mundial, pero que corresponden a otros eventos o a fechas distintas; o de fotografías de incidentes de seguridad que fueron reutilizadas para afirmar que habían ocurrido en sedes mundialistas, cuando en realidad eran imágenes antiguas.

Además, los rumores relacionados con seguridad, salud pública y organización son temas que suelen aprovechar el miedo y la incertidumbre para aumentar su alcance. En ese sentido, Chequeado ha advertido sobre mensajes de WhatsApp que alertaban sobre un supuesto virus informático capaz de hackear teléfonos en segundos; o publicaciones relacionadas con el Mundial que afirmaban que Estados Unidos había cerrado sus fronteras a viajeros africanos por una supuesta amenaza de ébola.

Respecto a las sedes mundialistas, se han generado constantemente rumores relacionados con violencia, cancelaciones o crontroversias en torno a decisiones extraordinarias. “En las sedes de este año los eventos deportivos han estado acompañados de protestas, negativas de ingreso y restricciones para selecciones como la de Irán, así como lineamientos que impiden el uso de ciertos idiomas” ( Verificado MX ).

Los efectos de la desinformación no son inocuos. Para los medios de comunicación, este panorama implica reforzar procesos de verificación y desarrollar nuevas capacidades para detectar contenidos sintéticos. Para las audiencias, supone la necesidad de fortalecer competencias de alfabetización mediática y digital que permitan evaluar críticamente la información que circula en plataformas digitales.

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Quizá la lección más importante que nos deje este Mundial no tenga que ver con ser capaz de ganar el torneo de futbol, sino de distinguir entre lo que realmente ocurrió de aquello que fue generado por un algoritmo.

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Nota del editor: Mariscaren Fernández Chapou es profesora de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey e investigadora del Observatorio de Medios Digitales de la misma institución. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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