Por su parte, Félix Richter, analista de Statista, precisó que esta declaración de Newstead no está lejos de la realidad y que si se hace la revisión de lo que era Whatsapp o Instagram hace unos años, hay una diferencia grande.
“Facebook tiene razón al decir que las empresas que adquirió en 2012 y 2014 no estaban ni cerca de donde están hoy. Instagram tenía alrededor de 30 millones de usuarios en el momento de su adquisición, mientras que WhatsApp era considerablemente más grande con 450 millones de usuarios cuando Facebook llamó a la puerta, hoy ambas son miles de millones”, precisó Richter.
En el caso de Instagram, la empresa supera los 1,000 millones de usuarios, mientras que Whatsapp tiene más de 2,000 millones de usuarios, de acuerdo a los reportes financieros que ha presentado Facebook en los últimos trimestres, por lo que la diferencia con respecto a 2012 y 2014, respectivamente, es significativa.
Sin embargo, de acuerdo a Richter, la demanda va más allá pues se alega daño a los consumidores, al tener menos opciones de redes sociales, pero con respecto a 2012 las opciones en este sentido han crecido, lo que podría traer problemas para que la demanda se concrete, de acuerdo al especialista.
Además de esta demanda, Facebook ha tenido que ir un par de ocasiones más al congreso de EU, la primera en relación al caso Cambridge Analytica, en el que se le acusó de manejo indebido de datos personales de 87 millones de usuarios de su red; posteriormente en compañía de las grandes tecnológicas para hablar sobre sus posibles prácticas monopólicas y en noviembre de este año, con relación al manejo y moderación de contenido.
Si bien no hay un precedente de ruptura de posibles monopolios en la industria en la que juega Facebook, en 1948 el caso de Paramount o el Monopolio de Hollywood, enfrentó al gobierno de Estados Unidos contra los grandes estudios de Hollywood a quienes, tras una batalla legal, les obligó a vender los teatros y cadenas de cine que tenían, pues la Suprema Corte de Estados Unidos argumentó que al tener la vertical completa, desde el estudio y la creación de las cintas hasta la distribución, implicaba un monopolio en el entretenimiento.
Esto aparece como un precedente cercano a la ahora petición de la FTC de que Facebook revierta la compra de sus apps Instagram y Whatsapp.