Lo que comenzó como un simple altavoz para poner música o consultar el clima lleva años transformándose de forma silenciosa. De acuerdo con Michele Butti, VP de Alexa International, Amazon dejó atrás la era de los simples chatbots para convertir a Alexa en una IA agéntica, un asistente capaz de ejecutar acciones complejas en nombre del usuario, con la intención de marcar un cambio radical en la forma de interactuar con la tecnología en el hogar.
A diferencia de otros modelos que se limitan a la conversación, la visión de Amazon es que Alexa sea un ejecutor. "Queríamos a Alexa como un asistente personal especial para realizar acciones en nombre de los clientes: gestionar su calendario, pedir su comida o reservar restaurantes", explica Butti.
Para lograr esta capacidad de ejecución sin perder la inmediatez, Amazon utiliza más de 70 modelos de lenguaje (LLMs) que operan simultáneamente en tiempo real. Esta multiplicidad permite que el asistente optimice su rendimiento según la tarea solicitada, ya sea algo simple o una planificación de alta complejidad.