“Durante años, las universidades formamos a generaciones completas para un mundo que ya no existe, gobernar la IA no es detenerla, es evitar que nos rebase”, señaló en la presentación el subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva.
Durante los últimos años, la discusión pública en torno a la IA en educación giró alrededor del miedo al plagio o de la fascinación por la novedad. La encuesta de la SEP cambia el punto de vista, pues ya no se trata de debatir si la IA debe entrar al aula, sino de cómo se debe acompañar en el aula.
Según la presentación, participaron 2,900 instituciones, más de 1.5 millones de estudiantes y más de 163,000 docentes en la encuesta, lo que brinda un panorama robusto de los usos que se dan en la actualidad.
Luis Armando González Plasencia, de la ANUIES, sostuvo que se trata de la encuesta más grande en su tipo a nivel mundial y que ayudará a saber qué tipo de planes y programas se deberán adoptar en el futuro próximo.
Mario Delgado, secretario de Educación, advirtió que el problema ya no pasa por permitir o prohibir su ingreso, sino en definir qué usos tienen sentido pedagógico, cuáles requieren transparencia y cuáles exigen límites claros. Si el sistema no fija esas reglas, la informalidad termina por fijarlas en su lugar.