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AMLO abre un nuevo frente: los gasoductos

La nueva administración está inconforme con los términos de algunos contratos firmados por CFE para traer gas natural de Estados Unidos. Las empresas responden que es la práctica internacional normal.

Primero fue el freno a las licitaciones de bloques petroleros a empresas privadas. Ahora, la nueva administración de Andrés Manuel López Obrador abre un nuevo frente para poner fin a algunos pagos que la CFE realiza a las empresas que durante los últimos años han construido una extensa red de ductos para traer gas natural desde las prolíferas cuencas de shale gas en Estados Unidos.

Cuando estas firmas presentan atrasos en el desarrollo de los ductos por causas de "fuerza mayor" ajenas a ellas, como bloqueos o protestas de la población, que a menudo se opone al paso de estas construcciones por su región, la CFE debe pagar una compensación. Es una práctica internacional común, destinada a proteger e incentivar las inversiones de las compañías. Pero a la nueva dirección de la CFE le disgustan los costos que supone para la empresa.

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La red de gasoductos de México aceleró su crecimiento a partir a inicios de esta década, derivado de un esquema que permitía a las firmas privadas desplegar infraestructura de transporte para suministrar gas natural anclada a las necesidades de la eléctrica nacional, que quería producir más energía con combustibles menos caros.

Estos acuerdos detonaron inversiones como la construcción del mega gasoducto de Los Ramones o el ducto marino que conectará Texas y Tuxpan, desarrollado por el consorcio formado por IEnova y TransCanada.

Lee: TransCanada niega que los pagos que recibe de CFE sean “multas ni subsidios”

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Gracias a esto, se han añadido cerca de 4,600 kilómetros de gasoductos desde 2012, a una red que comprendía 11,347 kilómetros heredados de Pemex. Quedan pendientes otros 2,600 km por desplegarse de los contratos promovidos por la CFE, según datos de la Secretaría de Energía (Sener).

Pero el actual gobierno quiere renegociar los términos de los contratos. La CFE afirma que existen siete proyectos de construcción de ductos detenidos, y que esto va a generar costos por 16,000 millones de pesos (mdp) a la eléctrica nacional este año.

Lee: IEnova responde a AMLO por contratos y pagos de la CFE

“Exhortamos a las empresas que tienen acuerdos con la CFE para que conjuntamente celebremos un convenio, se revisen contratos y se lleguen a acuerdos de que no van a aumentar los precios de la energía eléctrica”, dijo López Obrador este lunes.

El director general de la eléctrica nacional, Manuel Bartlett, comentó que las empresas IEnova, TransCanada y Carso —de Carlos Slim— son las que tienen estos acuerdos que calificó de “leoninos”, y que buscará renegociar, si hace falta, llegando a la vía judicial.

Las empresas defendieron los términos de los contratos, destacando que los proyectos sufren retrasos por problemas ajenos a ellas, y cuya resolución es responsabilidad del gobierno.

Las penalidades por fuerza mayor o caso fortuito en este tipo de contratos estipulan que la CFE deberá pagar a los transportistas que se hayan visto afectados por situaciones como huelgas o la imposibilidad de conseguir los permisos de gobiernos locales, cuando hayan agotado todas las posibilidades para su resolución.

Las compañías son las responsables de conseguir los permisos locales y emprender las consultas para lograr el despliegue de su infraestructura, dice Emily Medina, asociada del centro de estudios EPRINC. “Es un poco contradictorio que el gobierno se queje de los paros de estas construcciones, cuando son los propios gobiernos locales los que no permiten a veces el despliegue de esta infraestructura”.

Ante esta situación, este tipo de cláusulas existen para proteger las inversiones de los particulares. Junto a la promesa de tener un comprador para el gas natural, como CFE, estas condiciones son las que permitieron detonar los proyectos de construcción en los últimos años, añade Medina.

La especialista considera que este tipo de mensajes se ven en Estados Unidos, el principal exportador de gas natural a México, como una señal negativa para futuras inversiones.

Sin gas natural, las tarifas son más caras

La Sener tenía identificados cinco gasoductos con “problemáticas sociales” en el tramo Guaymas-El Oro, Villa de Reyes-Aguascalientes-Guadalajara, Tula-Villa de Reyes, Tula-Villa de Reyes, La Laguna-Aguascalientes y Tuxpan-Tula, según datos a noviembre de 2018. TransCanada admitió problemas a finales del año pasado para continuar con la construcción de los tramos en Hidalgo y Puebla.

La CFE no ofreció detalles sobre la reestructura que busca en los acuerdos con estas compañías.

Adrián Duhalt, asociado del centro de estudios Baker Institute, afirma que las compañías privadas también han fallado en dimensionar los problemas sociales que se han tenido en algunas de estas construcciones, lo que ha impactado el desarrollo de esta red. “Creo que les falló a las empresas el reconocer los posibles actores a nivel local, y no sólo las comunidades locales, como grupos de trabajadores”.

Los 17 tramos de ductos promovidos por la CFE han supuesto inversiones de 17,000 millones de dólares (mdd), con la participación de 13 compañías que ganaron los contratos a través de licitaciones internacionales.

Esta red ha impulsado las importaciones de gas natural desde Estados Unidos, que, gracias al fuerte desarrollo de sus recursos de shale gas , ofrece los precios más bajos a nivel mundial de este energético. Pero la falta de cumplimiento de los plazos para el despliegue de los ductos ha generado distorsiones y alzas en los precios de la electricidad para la industria, dice José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico.

Las tarifas de luz a los industriales se incrementaron con fuerza el año pasado, debido en parte a que la CFE tuvo que generar electricidad con combustibles más caros por la falta de gas natural en ciertas regiones del país. “Lo que acabó siendo una tendencia a la baja en tarifas entre 2012 a 2013, se fue revirtiendo y luego encareció. La brecha de precios puede ir de 20% a 25% con respecto a la industria del sur de Estados Unidos , y puede ser mayor o menor dependiente de la época del año”, explica De la Cruz.

Las importaciones de gas natural desde Estados Unidos a México se han disparado de 658,000 millones a 1.5 billones de pies cúbicos al año entre 2013 y 2017, según datos de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés).

El actual gobierno mexicano ha mostrado su descontento con esta situación de dependencia con Estados Unidos. En la presentación del director general de CFE, se criticaron los pagos de 86,500 millones de dólares que deberá realizar la Comisión, por 25 años, por el transporte de gas natural a través de ductos, aunque sobre este punto no se brindó más información sobre los planes de la eléctrica nacional.

Los consumidores de gas natural distintos a Pemex dependen casi en su totalidad del gas natural que viene desde Estados Unidos, debido a que el extraído por la petrolera nacional se emplea para su propio consumo.

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