Los precios de este tipo de instrumentos en Estados Unidos ahora oscilan entre 1 y 1.5 dólares, y la entrada abrupta de toda esta nueva emisión de certificados va a influir en que el precio de los CELs en México baje de forma repentina, dice Campos.
Los certificados iban a ayudar a las centrales privadas a generar un ingreso extra para que pudieran cubrir los costos fijos de la construcción. Si bien parte de estos iban aparejados a las ofertas que ganaron, con la electricidad que venden a la CFE solo permiten cobrar los costos variables, explica el especialista.
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Con los cambios, la eléctrica nacional se convertirá en la entidad que más certificados puede generar, lo que va a crear una presión en el mercado porque le pertenecen la mayoría de los CELs que aún faltan por emitirse de las tres subastas de largo plazo.
“No sabemos si la CFE usará estos certificados para guardarlos e ir cumpliendo cada año con sus obligaciones, o si querrá venderlos en el mercado a otros participantes, y no sabemos a qué precio quiera hacerlo”, comenta Campos.
Las firmas que ganaron con sus proyectos en las subastas de largo plazo no tendrán problemas con los CELs que acompañaron a las ofertas, porque esas tenían un precio ligado, y que se mantendrán por los contratos, explica Alejandro Sánchez, director de Ombusman Energía México.
Pero algunas compañías confiaban en sacar un rendimiento adicional a sus proyectos, ampliando su capacidad, y usándola para complementar la inversión que habían hecho, y con estos cambios se van a ver afectadas por la caída de precio que se espera una vez que entren los nuevos CEL.
La Ley de Transición Energética, creada en la anterior administración, establecía metas de qué porcentaje de la generación eléctrica total del país debía provenir de energías limpias. Para 2018 la meta era de 25%, en 2021 de 30% y en 2024 del 35%.