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¿Hacer o no un juicio de destitución a Trump? El dilema de los demócratas

Nancy Pelosi, líder demócrata en la Cámara Baja, resiste la presión de emprender una ofensiva contra el mandatario de EU tras la declaración del fiscal especial, Robert Mueller.
jue 30 mayo 2019 10:57 AM
Sin datos suficientes.
Sin datos suficientes. "No abres un juicio de destitución si no tienes todos los datos", dijo Nancy Pelosi después de la conferencia de Mueller.

WASHINGTON (CNN)- Ni siquiera el recordatorio repentino y estruendoso de Robert Mueller pudo forzar a Nancy Pelosi a iniciar un juicio de destitución.

Sin embargo, la dramática declaración pública del fiscal especial, el miércoles, 29 de mayo, impulsó el entusiasmo cada vez mayor de muchos demócratas por emprender una ofensiva agresiva contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pese a que la presidenta de la Cámara de Representantes trató de contenerlos.

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Cuando Mueller señaló que es el Congreso, no él, el que tiene la facultad de hacer rendir cuentas a Trump y se negó categóricamente a exonerar al presidente de Estados Unidos de una conducta ilícita, el impulso para llegar a un momento político determinante cobró fuerza.

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Los aspirantes demócratas a la candidatura presidencial exigieron un juicio de destitución y fue perceptible la inquietud creciente de los legisladores liberales en el frenesí.

Y entonces llegó Pelosi con el balde de agua fría.

Responsabilidad.
Responsabilidad. El fiscal especial Robert Mueller señaló que es el Congreso, no él, el que tiene la facultad de hacer rendir cuentas a Trump.

"No abres un juicio de destitución si no tienes todos los datos", dijo la legisladora con toda serenidad unas horas después de que el fiscal especial diera su discurso en el último día de sus labores en Washington.

Tal vez llegue el momento en el que Pelosi sienta que es hora de que los demócratas procedan con el asunto divisivo de buscar la destitución de un presidente electo. Si no, su posición —que al parecer se contrapone al rumbo que está tomando su partido respecto a la destitución— podría volverse insostenible.

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Aunque Pelosi sigue contando con el apoyo de los presidentes de las comisiones más poderosas, la presión política crece y las cosas podrían cambiar.

Además, las reacciones de los candidatos a la presidencia en 2020 , que se han dedicado a reunirse con los activistas del partido desde hace semanas, podrían ser uno de los primeros indicios del cambio de opinión de los demócratas.

En Washington, los líderes más exitosos ejercen el poder sacándole el máximo provecho a sus influencias, dominando la oportunidad política y evaluando la proporción costo-beneficio de cualquier maniobra con anticipación. Además, los comentarios públicos de Pelosi indican que no cree que las condiciones estén dadas todavía.

Podríamos llegar al punto crítico en el que estalle una crisis constitucional si Trump, por ejemplo, se negara a obedecer una orden judicial para entregar documentos al Congreso.

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Si la estrategia general de Trump de no cooperar y de ejercer agresivamente su poder ejecutivo empieza a amenazar realmente los principios básicos de la separación de poderes, las cosas podrían empeorar.

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Esta clase de maniobras podría cambiar la opinión pública: actualmente las encuestas indican que la mayoría de los estadounidenses no quiere pasar por la agonía nacional de un juicio de destitución dramático por tercera vez en 50 años.

Sin embargo, para que las cosas cambien sería necesario que cambiara la percepción general de la presidencia de Trump y eso solo pasará si los líderes demócratas concluyen que los republicanos pagarán un precio político más alto si protegen a Trump que si apoyan la destitución.

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El sentir nacional puede cambiar a lo largo de un juicio de destitución, como ocurrió notablemente en el caso de Richard Nixon, en 1974, pero Pelosi argumenta que Estados Unidos todavía no ha llegado a ese punto.

"No nos dejaremos convencer por un puñado de personas que piensan de una forma o de otra y que están postulándose a la presidencia, por más que los respete a todos y tengan la libertad de estar a favor de la destitución", dijo Pelosi.

"Tenemos la responsabilidad de darle resultados al pueblo estadounidense y hacia allá es a donde vamos".

Los demócratas se preocupan por los deberes constitucionales

La negativa de la presidenta de la Cámara de Representantes a cambiar su postura está llamando la atención. Los candidatos demócratas a la candidatura presidencial quieren una ofensiva más firme en contra de Trump.

Elizabeth Warren, senadora demócrata por Massachusetts, advirtió que si el Congreso no actúa, "fundamentalmente habremos faltado a nuestros deberes constitucionales y habremos cambiado la forma en la que este país funciona".

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Su rival para 2020, la senadora californiana Kamala Harris, dijo: "Bob Mueller esencialmente está remitiendo la destitución al Congreso de Estados Unidos".

Pelosi se las arregló para sofocar los llamados al juicio de destitución durante una reunión con el comité de su partido la semana pasada en Washington y señaló que ha habido varias victorias judiciales clave en la investigación a la presidencia.

Al parecer tendrá que volver a hacerlo cuando el Congreso reanude sesiones la próxima semana.

Los diputados demócratas "están cada vez más inquietos", dijo uno de ellos a Jim Acosta, de CNN, el miércoles, 29 de mayo.

Al parecer, el que Mueller haya insinuado que pudo haber entablado una denuncia contra Trump pero los reglamentos del Departamento de Justicia impiden levantarle cargos a un presidente en funciones fortaleció los argumentos a favor de la destitución. También rechazó que su investigación hubiera sido una "cacería de brujas", como afirmaba Trump, y alabó la integridad de su equipo; además, sus comentarios contradijeron claramente los resúmenes polémicos del secretario de Justicia William Barr , mismos que sirvieron para tejer una narrativa política favorable para Trump.

La comparecencia de Mueller afiló la navaja sobre la que Pelosi está operando. Está atrapada entre responsabilidades probablemente irreconciliables: conservar la cámara baja y recuperar la Casa Blanca en 2020 —cosa que en su opinión, estaría en riesgo si el intento de destituir a Trump fracasara— y su deber institucional de abordar las pruebas evidentes del abuso de poder del presidente.

Los líderes demócratas están inquietos porque temen que si fracasan en el intento de destituir a Trump, lo fortalecerán en la carrera rumbo a 2020 y validarán su estilo transgresor.

La versión de la Casa Blanca

La Casa Blanca está dedicada a decir que la comparecencia de Mueller no es nada nuevo y se mantiene firme en su versión de que no hubo colusión ni conspiración de la campaña de Trump con Rusia, ni obstrucción de la justicia de parte del presidente.

"Consideramos que esto es, en gran medida, un caso cerrado", dijo la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders.

Sus comentarios reflejan que el discurso de Mueller no hizo cambiar de opinión a los senadores republicanos respecto a votar a favor de la destitución del presidente.

Además, parece que Trump se muere de ganas de entablar una batalla por la destitución para acicatear a sus bases. Una fuente que conoce la forma de pensar de Trump explicó a CNN su actitud ante la destitución.

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"Hagámoslo. Esta batalla terminará a nuestro favor. El pueblo estadounidense verá que esto es un timo. Lo es", dijo la fuente.

La situación de Pelosi conlleva riesgos. Ha aumentado poco a poco la cantidad de legisladores demócratas que se manifiestan a favor de la destitución tras el discurso de Mueller del miércoles. Hasta ahora, según un conteo de CNN, 38 diputados demócratas se declararon a favor de la destitución, junto con el diputado republicano disidente Justin Amash.

Algunos observadores advierten que el que Pelosi esté preocupada por los factores políticos compromete su rol institucional.

"Mueller le estaba enviando a la presidenta Pelosi y a la cámara el mensaje de que están obligados por la Constitución a actuar", dijo Corey Brettschneider, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brown.

"Si la cámara baja no inicia el juicio de destitución, equivaldría a dejar que el presidente se salga con la suya y esencialmente lo pondrían por encima de la ley, todo lo contrario a la idea de que estamos sujetos al Estado de derecho", dijo Brettschneider, autor del libro The Oath and the Office: A Guide to the Constitution for Future Presidents (El juramento y el cargo. Una guía de la Constitución para futuros presidentes).

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