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Cuatro días que llevaron a EU a una pesadilla política

Cuarenta y cinco años después de Watergate, 20 años después de la vergüenza de Bill Clinton, el mecanismo de juicio político está cobrando vida nuevamente en Washington.
vie 27 septiembre 2019 09:24 AM
Donald Trump
El presidente estadounidense Donald Trump mantiene una disputa arancelaria con China.

Washington (CNN) — Tras una semana de latigazos, Estados Unidos se enfrenta a la realidad de una nueva y larga pesadilla nacional sobre una presidencia potencialmente corrupta.

Cuarenta y cinco años después de Watergate, 20 años después de la vergüenza de Bill Clinton, el mecanismo de juicio político está cobrando vida nuevamente en Washington. Es probable que el intento de los demócratas de expulsar al desafiante presidente Donald Trump, dadas las ya muy agrias divisiones, vierta aún más veneno en el alma política de la nación que esos dos anteriores dramas de juicio político.

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A diferencia de la complicada y confusa imagen de tratos turbios con los rusos y la posible obstrucción dibujada por el fiscal especial Robert Mueller, las preguntas pendientes en el nuevo enfrentamiento son claras, un factor que se suma a la vulnerabilidad política del presidente.

¿Abusó Trump de su poder al aprovechar cientos de millones de dólares en ayuda militar de los contribuyentes para presionar a un país extranjero con el fin de dañar a un oponente político? ¿Y luego la Casa Blanca hizo un esfuerzo por ocultarlo?

“El presidente de Estados Unidos ha traicionado su juramento, traicionó su juramento para defender nuestra seguridad nacional y su juramento para defender nuestra constitución”, dijo el jueves el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff.

La denuncia de un informante contra Trump en relación con su llamada telefónica del 25 de julio con el presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky es una “hoja de ruta”, dijo Schiff. Las acusaciones de encubrimiento en el documento pone al escrutinio a varios aliados clave de Trump, como el abogado Rudy Giuliani y el secretario de Justicia William Barr, y alude a otras posibles instancias en las que los registros se mantuvieron en secreto con fines políticos.

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Hasta el momento, 219 demócratas de la Cámara baja — más de la mitad de los 435 miembros– han declarado públicamente su apoyo a los procedimientos de juicio político, según el recuento de CNN.

El carácter de la defensa republicana del presidente también es claro. Los legisladores y simpatizantes del Partido Republicano ya están tratando de desacreditar lo que parece ser una fuerte evidencia documental de la presión de Trump sobre Zelensky. Y la Casa Blanca enmarca la acusación como otro gran ataque de los demócratas contra Trump, un presidente que, según dicen, era ilegítimo desde su victoria de 2016.

“Lo que estos muchachos están haciendo, lo que los demócratas le están haciendo a este país es una desgracia, y no debería permitirse. Debería haber una forma de detenerlo”, dijo Trump, sobre el proceso constitucional de controles y equilibrios, en una feroz declaración sobre la pista del aeropuerto después de regresar de Nueva York el jueves.

Washington se transformó en cuestión de días

El lunes, Washington se presentó a trabajar esperando que la mayor parte del drama de la semana se desarrollara alrededor de Trump en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Sin embargo, aparentemente en un abrir y cerrar de ojos, la vida cambió profundamente para el presidente, la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y los republicanos del Senado que podrían salvar al comandante en jefe.

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En las próximas semanas, la historia de lo que sucedió en las conversaciones de Trump con su homólogo ucraniano y si violó la ley y no cumplió con los principios constitucionales más básicos se distorsionará en una vorágine política.

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Pero después de una semana de filtraciones, enfrentamientos entre Trump y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, revelaciones exitosas y apuestas de personajes clave, los hechos del caso están comenzando a surgir.

Trump está acusado de usar ilícitamente 400 millones de dólares en ayuda militar para obligar a una vulnerable Ucrania, que lucha por su supervivencia ante la Rusia de Vladimir Putin, a investigar a su potencial rival en 2020, Joe Biden.

El presidente pareció creer que podría desembarazarse el miércoles al publicar una transcripción aproximada de la llamada con Zelensky. Pero la medida empeoró todo. Aunque los republicanos insistieron en que no había quid pro quo, el documento mostraba a Trump respaldándose en Zelensky y pidiendo un “favor”.

En 2016, Trump fue acusado de beneficiarse a sabiendas de un plan de intromisión electoral ruso. Si se confirman las últimas acusaciones, habría tomado la interferencia electoral de 2020 en sus propias manos.

El caso se nubló considerablemente con la publicación, el jueves, de un informe de denunciantes que la Casa Blanca había tratado de suprimir para contener la peor crisis de su presidencia.

La persona aún desconocida que escribió el informe acusó al presidente de “usar el poder de su cargo para solicitar la interferencia de un país extranjero en las elecciones estadounidenses de 2020”.

De haber ocurrido esa acción, sería lo más cercano a un cargo de abuso presidencial del poder, un delito que potencialmente puede llevar a un juicio político.

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En otro detalle que tendrá implicaciones de largo alcance, el denunciante alegó que la Casa Blanca intentó encubrir la evidencia del comportamiento de Trump.

El informe dice que a algunos funcionarios se les pidió que sacaran la transcripción de la conversación de Trump con Zelensky del sistema informático en el que estaba almacenada y la llevaran a otro sistema clasificado utilizado para la información de seguridad nacional más confidencial.

La medida potencialmente corrompió un repositorio que se supone debe usarse solo para los secretos más sensibles de la nación con material protegido con un propósito puramente político.

“Esto es un encubrimiento”, dijo Pelosi.

Una hoja de ruta

Los demócratas creen que ahora tienen una “hoja de ruta” para el proceso de juicio político anunciado por Pelosi el miércoles después de meses de intentar frenar la marea liberal.

Su reticencia desde hace mucho tiempo para llegar tan lejos puede fortalecer la mano demócrata, ya que ahora pueden argumentar que nuevas pruebas de ilegalidad, y no el disputado recuento de los eventos proporcionado por Mueller, forzaron su accionar.

Pelosi le dio el jueves a la Comisión de Inteligencia de Schiff el papel principal en la investigación de juicio político.

La primera medida de Schiff fue liberar la denuncia de informantes justo antes de una audiencia con el director interino de Inteligencia Nacional, Joseph Maguire, a quien los demócratas acusaron de no querer entregar la denuncia del Congreso.

La denuncia de informantes, dijo Schiff, proporcionaría una “hoja de ruta” para el intento de la comisión de entrevistar a testigos y hacer requerimientos de documentos sobre el asunto.

Durante la audiencia, Maguire, un excomandante de los SEAL, dijo que tanto el denunciante como el inspector general de la comunidad de inteligencia, quien consideró la denuncia “urgente y creíble”, habían seguido la ley en todo momento.

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La Casa Blanca, inicialmente abrumada por el repentino giro de los acontecimientos, está preparando una defensa de tierra arrasada.

“Vemos a muchos demócratas que se han pasado los últimos dos años y medio en acusaciones sin fundamento y que siguen intentando anular la voluntad del pueblo estadounidense en las últimas elecciones presidenciales”, dijo el jueves el vicepresidente Mike Pence.

Más tarde, se supo que Trump atacó directamente al denunciante con una indirecta de violencia velada mientras se dirigía a diplomáticos estadounidenses en las Naciones Unidas.

“¿Quiero saber quién es la persona, quién es la persona que le dio la información al denunciante? Porque eso es cercano a un espía”, dijo Trump, según una grabación de audio publicada por Los Angeles Times. “¿Sabes lo que solíamos hacer en los viejos tiempos cuando éramos inteligentes? ¿Verdad? Los espías y la traición, solíamos manejarlo un poco diferente de lo que lo hacemos ahora”.

Biden entra a la contienda

Biden respondió al presidente con sus comentarios más combativos en una saga que juega con el tema central de su campaña de que Trump no es apto para el cargo.

OPINIÓN: ¿Trump traicionó a su país?

Pero las acusaciones hechas por Trump de que Biden y su hijo Hunter son culpables de corrupción en Ucrania y China –de lo cual no hay evidencia– también amenazan con surgir como una distracción para el exvicepresidente.

En un evento de recaudación de fondos en California, Biden afirmó que Trump estaba tratando de “secuestrar la elección”.

“Le gustaría obtener ayuda extranjera para ganar las elecciones”, dijo Biden.

Pero el representante republicano de Texas Mike Conaway argumentó que el presidente tenía todo el derecho de pedirle a una contraparte extranjera que investigara la corrupción, tomando prestada la explicación de la Casa Blanca para el llamado entre Zelensky y el líder estadounidense.

“Hacer que un presidente le pida a otro presidente que ayude a hacer cumplir las leyes en presuntas irregularidades”, dijo Conaway, “es muy apropiado”.

Manu Raju de CNN contribuyó a esta historia.

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