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Nuestras Historias

Trump encara un procedimiento de destitución y no le gusta lo que ve

Los llamados al procedimiento de destitución empezaron a cobrar impulso, mientras el presidente Donald Trump adopta el papel de víctima.
vie 27 septiembre 2019 05:11 AM

Nueva York (CNN) — La tragedia política de Donald Trump es que de verdad cree que su llamada con el presidente de Ucrania fue "perfecta", aunque bien podría condenarlo a quedar marcado por un procedimiento de destitución .

La combinación pesada y característica de presión implícita e intercambios tácitos que Trump desplegó en la conversación —estrategia que perfeccionó en sus tiempos de tiburón inmobiliario y luego llevó a la Casa Blanca— ahora amenaza con resultarle contraproducente.

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En una conferencia de prensa en Nueva York, el miércoles 25 de septiembre , Trump —quien recibió el apoyo moral de Mike Pompeo y Steve Mnuchin, sus lugartenientes del gabinete—, parecía amargado, solitario y un tanto confundido. De repente, la conducta a la que siempre ha recurrido para salir airoso, con toda su confusión, sus acosos, su distorsión de la realidad y sus teorías de la conspiración, parecía no estar funcionando. Pasó lo mismo con Rudy Giuliani, cuyas presentaciones en la televisión que Trump tanto valora parecieron enterrar más y más al presidente de Estados Unidos.

Y en una revelación digna de película taquillera, un informante presentó una denuncia sobre Trump y Ucrania en la que acusa a Trump de usar sus facultades "para solicitar la interferencia de un país extranjero" en las elecciones de 2020.

De acuerdo con el denunciante, las autoridades de la Casa Blanca estaban "profundamente perturbadas" por la llamada que Trump sostuvo el 25 de julio con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.

En la denuncia se explica que los funcionarios trataron de "restringir" todos los registros de la llamada, especialmente la transcripción que la Casa Blanca redactó. Desde hace mucho ha habido mucha diferencia entre lo que hace Trump y las convenciones de la investidura presidencial. Su éxito entre sus partidarios suele depender de su disposición a desacatar abiertamente dichas normas. Pero ahora, parece que sus métodos poco ortodoxos le están pasando la factura.

Muchos observadores, como el ex director del FBI, James Comey, han señalado que la forma en la que Trump se conduce y exige lealtad se parece al discurso cargado de un padrino de la mafia

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Michael Cohen, ex abogado de Trump que ahora está en prisión , conocía bien el enfoque que Trump adoptó al tratar con Ucrania.

"No te hace preguntas, no te da órdenes, habla en código. Yo entiendo el código porque he estado cerca de él desde hace una década", dijo Cohen en su comparecencia ante el Congreso estadounidense, en febrero .

Pero es probable que Trump, experto en crear su propia realidad, finalmente sucumba ante los hechos plasmados en una página que él mismo dio a conocer y le haya entregado a los demócratas argumentos claros que sostengan un procedimiento judicial sobre el abuso de poder que revela la transcripción de la llamada con Zelenski.

Trump se encuentra ahora en territorio inexplorado.

Los cimientos del procedimiento de destitución

El miércoles fue otro día turbulento en Washington; los llamados al procedimiento de destitución empezaron a cobrar impulso en la ciudad en la que Trump creó su leyenda y en donde lucha desesperadamente por rescatarla.

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Todo comenzó con las sospechas crecientes de que la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se dejó llevar por el entusiasmo al iniciar las audiencias del procedimiento de destitución el martes, 24 de septiembre, antes de ver la transcripción de la llamada o de conocer los detalles de la denuncia del informante relativa al mismo problema con Trump.

Sin embargo, todo terminó cuando los demócratas se mostraron cada vez más convencidos de que tenían las bases de un argumento en contra de Trump, argumento que internará a Estados Unidos en un túnel político muy largo y oscuro.

Lee: Las elecciones de 2020, mejor foro para retirar a Trump, dice Michael Bloomberg

En retrospectiva, parece imposible que Trump haya pensado que publicar la transcripción lo sacaría de este atolladero.

Aunque no contiene un intercambio directo en forma de la amenaza de frenar la ayuda militar si Zelenski no iniciaba una investigación sobre Joe Biden, estuvo peligrosamente cerca.

El espectáculo desagradable de que un presidente de una superpotencia democrática presionara al líder novato de un Estado post-soviético vulnerable saltó de la página.

Desde hace tiempo, Trump tenía programada una reunión con Zelenski en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas . A la luz de los eventos, su sesión de fotos con la prensa tomó un giro surrealista.

Zelenski se aseguró de dar la nota que Trump anhelaba.

"No hubo presión", dijo, justo antes de que el líder estadounidense interviniera para asegurarse de que nadie se lo hubiera perdido.

"Ya saben que no hubo presión", dijo, dirigiéndose a los reporteros. "Agradezco la respuesta".

Más tarde, en una conferencia de prensa salpicada por ataques iracundos a los reporteros, Trump no presentó una defensa muy organizada e insinuó que su Casa Blanca no tiene poder suficiente y podría ser difícil que lo preparen para el agotador procedimiento de destitución que se avecina.

Trump afirmó que haberle pedido a Zelenski que investigara a Biden (que parece un indicio de abuso de poder) era igual a la presión que Estados Unidos ha ejercido previamente sobre Ucrania.

Sin embargo, la advertencia de que retendría la ayuda si el gobierno ucraniano no mejoraba su gobernabilidad y su lucha contra la corrupción —advertencia proferida por varios senadores estadounidenses y el ex vicepresidente, Joe Biden— difícilmente está en la misma categoría que hacer una amenaza parecida con la esperanza de obtener información comprometedora sobre un contrincante político.

Trump también trató de argumentar que había sido cortés con Zelenski y en la transcripción se muestra la naturaleza paternalista que Trump suele adoptar.

En otro momento, Trump ofreció el testimonio de un aliado.

"Ustedes estaban diciendo mentiras. Cosas horribles sobre una llamada inocente y muy cordial", dijo Trump a los reporteros. "De hecho, Lindsay Graham [senador republicano por Carolina del Sur] me dijo, cuando la leyó: 'No puedo creerlo. No sabía que podías ser tan amable'".

"Fui amable. Soy amable con mucha gente. La gente no lo entiende, pero lo fui", dijo Trump, sonando, para variar, vulnerable y desconcertado de que lo hubieran malinterpretado.

Trump emprendió una ofensiva en Twitter el martes por la mañana, en la que adoptó el papel de víctima y publicó editoriales y opiniones de aliados conservadores que salieron en su defensa.

EL MÁS GRANDE TIMO EN LA HISTORIA DE LA POLÍTICA ESTADOUNIDENSE! ", tuiteó en algún momento.

Presión reiterada

La transcripción de la llamada mostró que Trump presionó reiteradamente a Zelenski para que investigara a Biden y a su hijo, Hunter. No hay pruebas de que Joe o Hunter Biden hayan obrado mal.

Trump también pidió al líder ucraniano que colaborara en el asunto con su abogado personal, Rudy Giuliani, y con el secretario de Justicia de Estados Unidos, William Barr, según se revela en la transcripción.

Al principio, el efecto de la llamada fue exponer los defectos partidistas normales. Los demócratas dijeron que era una prueba incontestable y los republicanos acusaron a Pelosi de proceder sin pruebas. Fue un escenario clásico de la era Trump, en la que una persona interpreta la historia según su postura política.

Sin embargo, en el Capitolio había preocupación e incertidumbre suficientes —especialmente tras la llegada de una versión reservada del informe del denunciante— como para indicar que esta sería una escaramuza de la que Trump no saldrá ileso provocando una nueva controversia que acapare los noticieros.

"Obviamente hay cosas muy preocupantes aquí", dijo Ben Sasse, senador por Nebraska, a los reporteros el miércoles; Sasse pidió que se efectuaran las deliberaciones serias que un Congreso desgarrado por las divisiones políticas nacionales rara vez emprende.

"Los republicanos no deberían ponerse a la defensiva y los demócratas no deberían estar usando palabras como 'juicio de destitución' sin saber nada sobre la sustancia del caso", dijo.

Adam Schiff, presidente de la Comisión de Inteligencia de la cámara baja, dijo que las pruebas públicas que se han presentado hasta ahora son "tan condenatorias como puedan imaginar".
Adam Schiff, presidente de la Comisión de Inteligencia de la cámara baja, dijo que las pruebas públicas que se han presentado hasta ahora son "tan condenatorias como puedan imaginar".

El apoyo sólido del que Trump goza entre los republicanos significa que aunque algunos senadores republicanos duden, será difícil lograr la mayoría de dos terceras partes que se necesita para condenar a un presidente contra el que la cámara baja haya iniciado un procedimiento de destitución.

Sin embargo, el proceder de Trump —tan diferente a su imagen pública incansablemente beligerante— bastó para los expertos y algunos incluso insinuaron que lo que ha querido desde el principio es que lo destituyan.

Lo más seguro es que Trump salga al ruedo peleando y nunca se rinda. Sin embargo, los acontecimientos del miércoles han dejado la impresión profunda de que no quiere la agonía que le espera y para la que no está preparado.

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