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Las otras guerras, ¿qué otros conflictos vive el mundo además del Rusia-Ucrania?

La invasión al país de Europa del Este ha acaparado la cobertura noticiosa en las últimas semanas, pero otros frentes están abiertos en África, Medio Oriente y Asia Central.
jue 17 marzo 2022 05:04 AM
Un guardia de seguridad inspecciona el sitio de un ataque aéreo de Arabia Saudí contra una estación de telecomunicaciones en Sanaa, Yemen.
La guerra de Yemen ha sido casi ignorada por la comunidad internacional desde hace años, pero sigue siendo devastadora y podría empeorar este año.

La invasión de Rusia a Ucrania ha sido el foco principal de las noticias internacionales desde el 24 de febrero, cuando el presidente Vladimir Putin anunció el inicio de una “operación militar para rescatar” a su país vecino.

Esta guerra, en realidad, inició desde 2014, con la anexión ilegal de la península de Crimea por Rusia y el apoyo a los grupos separatistas del Donbás, una rica región en el este de Ucrania.

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Además de la guerra entre Rusia y Ucrania, hay muchos conflictos que aún sacuden al mundo, algunos desde hace décadas. A continuación, enumeramos algunos de los más importantes y longevos.

¿Qué países están en un conflicto bélico?

Desde el inicio del siglo XXI las guerras se han multiplicado por África y Oriente Medio, aunque también encontramos países en guerra actualmente en Europa y Asia Central, indica el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), estos son algunos de los más importantes.

El mundo no debe olvidar a Afganistán a causa de la guerra en Ucrania: ACNUR

Estos conflictos tienen consecuencias como la devastación de ciudad y regiones enteras, una crisis en la agricultura y la ausencia de medios de producción y supervivencia en las zonas de guerra. Además, provoca desplazamientos forzados y nuevas olas de refugiados y desplazados internos.

Etiopía

Hasta 2019, Etiopía era una esperanza para África. El primer ministro etíope alcanzó un acuerdo de paz con su vecino Eritrea, lo que le valió ganar el Premio Nobel de la Paz ese año. Esto parecía el inicio de años de estabilidad política, social y económica para el segundo país más poblado del continente.

Un año después, la situación era radicalmente distinta. Tigray despertó en guerra el 4 de noviembre de 2020, después de que Abiy enviara al Ejército para derrocar al Frente Popular de Liberación Tigray (FPLT), partido gobernante en la región, en respuesta a un ataque contra una base militar federal cometido el día anterior, una acción que los tigriñas describieron como defensa propia.

 

Tras una escalada de tensión, agravada por el aplazamiento de las elecciones por parte del gobierno aludiendo al COVID-19, los tigriñas celebraron sus propios comicios regionales parlamentarios —que Adís Abeba consideró “ilegales”— llevando a su máxima ebullición la crisis, que explotó el 4 de noviembre.

“El país se enfrenta potencialmente a la balcanización si la comunidad internacional no toma medidas”, señaló a EFE en noviembre de 2021 Hassan Khannenje, director del Instituto Internacional para el Cuerno de África y experto en conflictos.

Siria

Miles de ciudadanos y ciudadanas de Siria pidieron en las calles en 2011 que dimitiera el presidente Asad y que se realizaran diversas reformas políticas. Los opositores fueron tomando fuerza y se formó el Ejército Sirio Libre. Esto derivó en una guerra civil que ha involucrado a países como Estados Unidos, Turquía y Rusia.

Con el paso del tiempo entraron en escena los partidarios del yihadismo y el Estado Islámico.

En 2014 se formó una coalición internacional liderada por Estados Unidos que comenzó a bombardear al Estado Islámico. Posteriormente, Francia se uniría a los bombardeos. El país se dividió en zonas que controlaba el régimen de Asad y zonas que controlaban los rebeldes.

Desde hace 10 años el conflicto se ha cobrado centenares de miles de vidas. Más de 12 millones de personas han huido de sus hogares; muchas personas en varias ocasiones, de acuerdo con Oxfam.

 

Casas, hospitales y escuelas han quedado destruidos, muchos barrios carecen de agua corriente apta para el consumo y saneamiento, los precios de los alimentos se han disparado y la economía está al borde del colapso.

Más del 80% de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Muchas mujeres, por primera vez en sus vidas, se han convertido en la principal fuente de ingresos de sus familias, recurriendo a peligrosas estrategias para salir adelante, como reducir el número de comidas al día o comprar menos comida o menos nutritiva.

Afganistán

2021 marcó el fin de la ocupación estadounidense en Afganistán, aunque esto no significó la llegada de la paz al país de Asia central. Aprovechando la debilidad del gobierno local, los militantes recuperaron el poder en agosto, solo unas semanas después del inició de las salidas de las tropas estadounidenses y sus aliados de la OTAN del país.

El mundo respondió a la toma del poder por parte de los talibanes congelando los activos del Estado afgano, parando la ayuda presupuestaria y ofreciendo solo un alivio limitado de las sanciones con fines humanitarios.

Los fondos de la comunidad internacional suponían alrededor del 43% del PIB anual del país, según los datos del Banco Mundial, pero la llegada de los talibanes al poder el pasado 15 de agosto supuso su suspensión inmediata, desencadenando el cierre de bancos, la pérdida de empleos o el duro impacto en la actividad comercial.

 

Desde entonces, la economía afgana permanece en una situación difícil con la suspensión de la ayuda internacional, el aumento del precio de los alimentos y el auge del desempleo.

Aunque los niveles generales de violencia han disminuido significativamente con respecto al año anterior, los talibanes se enfrentan a una feroz lucha contra la facción local del Estado Islámico.

Yemen

La guerra de Yemen ha sido casi ignorada por la comunidad internacional desde hace años, pero sigue siendo devastadora y podría empeorar este año. La guerra, al igual que la de Siria, cumplió 10 años en 2021.

“Los rebeldes hutíes han rodeado y avanzado hacia la provincia de Marib, rica en petróleo y gas. Subestimados durante mucho tiempo como una fuerza militar, los rebeldes parecen estar llevando a cabo una campaña ágil y dinámica en múltiples frentes, combinando ofensivas armadas con actividades de divulgación para reducir la resistencia de los líderes tribales locales”, indica el International Crisis Group en su página web.

Los hutíes, apoyados por Irán, controlan Al-Bayda, una gobernación vecina de Marib, y han incursionado en Shabwa, más al oriente, cortando así las líneas de suministro a Marib.

“La caída de estos enclaves, marcaría un cambio radical en la guerra. Los hutíes obtendrían una victoria tanto económica como militar. Con el petróleo y el gas de Marib, los hutíes podrán reducir los precios del combustible y la electricidad en las zonas bajo su control, reforzando así su imagen como una autoridad gobernante digna de legitimidad internacional”, dice la organización que busca la prevención de los conflictos.

La pérdida de Marib, el último bastión del gobierno de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi en el norte, probablemente anunciaría la desaparición política del presidente.

Israel-Palestina

El año pasado se produjo la cuarta guerra entre Gaza e Israel en poco más de una década, lo que demuestra una vez más que el proceso de paz está muerto y que una solución de dos Estados parece menos probable que nunca.

El detonante de este último estallido fue la ocupación de Jerusalén Oriental.

La amenaza de desalojo de los residentes palestinos del barrio de Sheikh Jarrah coincidió en abril de 2021 con los enfrentamientos durante el Ramadán entre jóvenes lanzando piedras y la policía israelí usando fuerza letal en el complejo que comprende el Haram Al-Sharif, sagrado para los musulmanes, y el Monte del Templo, sagrado para los judíos.

Esto desencadenó una reacción en cadena. Hamas, que controla Gaza, lanzó misiles de largo alcance indiscriminadamente contra Israel. Israel respondió con un duro ataque aéreo, desencadenando un conflicto de 11 días que causó la muerte de más de 250 personas, casi todas palestinas, y dejó en ruinas lo que quedaba de la infraestructura civil de Gaza.

Los palestinos de Cisjordania que se manifestaron en solidaridad fueron recibidos con disparos por el ejército israelí. En las ciudades israelíes, los ciudadanos palestinos salieron a las calles, a veces chocando con los colonos de Cisjordania y otros judíos de derecha, a menudo apoyados por la policía israelí.

Los palestinos, por primera vez en décadas, dejaron de lado su fragmentación al unir sus voces en Cisjordania, Jerusalén Oriental, Gaza y el propio Israel.

Sin embargo, los elementos fundamentales no han cambiado. Aunque la intensidad del lanzamiento de misiles por parte de Hamas aparentemente tomó por sorpresa a los israelíes, la guerra no provocó que se replanteara la política israelí en Gaza (asfixia económica para debilitar a Hamas y dividir a los palestinos; “cortar el pasto” cada cierto tiempo para sofocar los ataques) ni su trato general hacia los palestinos.

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